El presidente de Israel, Reuven Rivlin, manifestó que la legislación que fue aprobada por la Cámara Baja del Parlamento de Polonia, que contempla penas de hasta tres años de cárcel por el uso de frases tales como “campos de la muerte polacos” para referirse a los sitios de exterminio de la Alemania nazi, en la Polonia ocupada durante la Segunda Guerra Mundial, es “un recordatorio de que todavía tenemos la deuda de luchar por la memoria del Holocausto, tal como sucedió”.
Durante un discurso ofrecido, en una ceremonia del Día del Holocausto junto a la comunidad judía de Atenas, en presencia de sobrevivientes del Holocausto, el presidente insistió en que la investigación sobre el exterminio nazi de los judíos de Europa debe ser “libre, abierta y sincera”. En cambio, sugirió que la legislación polaca, que ha desatado fuertes protestas en Israel, es un intento de minimizar el papel de los polacos como cómplices de la máquina de asesina de Hitler.
“Tal como dijo el ex presidente polaco, ‘uno no puede falsificar la historia, ni rescribirla, ni esconder la verdad. Cada crimen, cada ofensa debe ser condenada, denunciada, examinada y expuesta’”, señaló Rivlin al arremeter contra la legislación.
Rivlin fue aún más directo al precisar que el pueblo judío y el Estado de Israel y el mundo entero tienen la responsabilidad de garantizar que el Holocausto sea reconocido por sus horrores y atrocidades.
“También entre el pueblo polaco hubo quienes ayudaron a los nazis en sus crímenes. No olvidaremos eso”, prometió el presidente; al mismo tiempo que rindió homenaje a los polacos que arriesgaron sus propias vidas para salvar a los judíos.
“También hubo otros entre ellos que lucharon para salvar las vidas de los judíos y fueron reconocidos como justos entre las naciones”, destacó Rivlin.
“Nuestra obligación como hijos del pueblo judío, para la memoria de nuestros hermanos y hermanas que fueron asesinados siempre estará por encima de todas las demás consideraciones. El deber de recordar es el deber de reconocer, conocer, intentar y comprender lo que sucedió. Entender cómo fue posible la destrucción más terrible de la historia. Con el objetivo de garantizar, nunca más”, agregó.
Mientras tanto, el presidente de Polonia, Andrzej Duda, argumentó que “no hubo una participación institucionalizada de Polonia o su pueblo en el Holocausto”, aunque si señaló que hubo casos de polacos que cometieron actos “malvados” contra sus vecinos judíos.
Duda afirmó que no permitirá que Polonia ni los polacos sean “vilipendiados” con “falsas acusaciones”.
El primer ministro, Biniamín Netanyahu, cargó contra la legislación que criminaliza mencionar la complicidad polaca con los crímenes nazis como una “distorsión de la verdad, la reescritura de la historia y la negación del Holocausto”.
Pero poco después, Netanyahu y su homólogo polaco, Mateusz Morawiecki, abordaron el asunto en una conversación telefónica y acordaron establecer contactos inmediatos tras el cruce de declaraciones.
Sin embargo, las declaraciones de Duda parecen indicar que Israel no tendrá gran influencia en modificar la ley, la cual Netanyahu y otros funcionarios israelíes consideran que debe ser corregida.
“Todo el mundo sabe que muchos, muchos miles de polacos asesinaron o entregaron a sus vecinos judíos a los alemanes, lo que provocó que fueran asesinados”, expresó Efraim Zuroff, un prominente historiador del Holocausto y director del Centro Simon Wiesenthal en Europa Oriental. “El Estado polaco no fue cómplice del Holocausto; pero sí muchos polacos”.
Vía Aurora

