El Presidente de la DAIA, Ariel Cohen Sabban, investigó y se expresó sobre la nueva ley polaca que prohíbe hablar sobre los crímenes del Holocausto y le aportó a La Cadena Judía de Información Vis a Vis sus reflexiones.
Aunque el mismo gobierno polaco aseguró que la norma no se ejecutará hasta que el Tribunal Constitucional no dictamine si la nueva legislación es compatible con el ordenamiento jurídico de Polonia, Cohen Sabban habló sobre la polémica desatada de la demanda al diario argentino Página 12.
La investigación de los datos los constató, según nos expresa, con el especialista en temas de la Shoá y miembro de la Filial Daia Bahía Blanca Gabriel Anmuth.
«La polémica desatada por la intención polaca de demandar al diario Página 12 por el artículo publicado sobre los sucesos ocurridos en Jewabne el 10/7/1941 nos obliga a reflexionar sobre varios aspectos de la relación Judio polaca», asegura Cohen Sabban. «En Jedwabne los habitantes masacraron a sus vecinos judíos. La investigación histórica de este hecho fue plasmada por Jan Gross en su libro Vecinos. Cabe aclarar que no fue lo usual en la Polonia ocupada que los polacos fueran los ejecutores de las matanzas. La foto (del diario Pagina 12) cuestionada por el gobierno polaco, que realmente no está vinculada con el relato de Jedwabne, es irrelevante. Parafraseando al actual gobierno polaco se podría decir que ‘dicha foto poco daño’ hace a la imagen de Polonia frente al cruel relato de Jedwabne, donde los vecinos polacos asesinaron a sus vecinos judíos. Al respecto ha habido un mea culpa polaco y un pedido de perdón del presidente de dicho país cuando visitó la nombrada localidad en el año 2001. En la Polonia ocupada encontramos delación y extorsión de Polacos a judíos ocultos para no ser entregados a los Nazis (los tristemente célebres smalcovniks). En la Polonia ocupada encontramos polacos que arriesgaron su vida para salvar judíos y que hoy son justos entre las naciones», expresó.
Además, agregó: «Para citar un caso que me toca en lo personal: comparto la historia de la familia Bar que salvó a primos de mi abuelo«.
«En la Polonia ocupada los Nazis erigieron los campos de exterminio. Los mismos fueron utilizados para las matanzas perpetradas por los Nazis y sus colaboradores Hablar de campos de exterminio polacos es una barbaridad histórica. Durante la Segunda Guerra Mundial polacos aprovecharon las deportaciones de sus vecinos judíos para ocupar las propiedades que quedaron vacías, al finalizar la guerra hubo ataques a los judíos que sobrevivieron y retornaron para recuperarlas. En julio de 1946 en la ciudad de Kielce se desató un pogrom en donde fueron asesinados por los polacos más de 40 judíos sobrevivientes de la Shoá que habían retornado. La complejidad de la relación entre judíos y los polacos no permite simplificaciones y reduccionismo que fomenta el extremismo. El abordaje del tema no pasa por una cuestión de imagen como lo plantea el gobierno polaco actual sino de asumir y procesar una verdad histórica. Una verdad histórica que nos interpela, nos incomoda y nos obliga a dialogar y reflexionar. El Parlamento polaco aprobó recientemente una ley que fue motorizada y apoyada por visiones extremas que quieren a través de la construcción de un relato ocultar lo inocultable: Un estilo de negacionismo que nada aporta al diálogo.
Equiparar los crímenes nazis contra los judios con los crímenes polacos contra los judios es una visión extrema que no coincide con la realidad histórica y tampoco aporta al diálogo. Estoy persuadido que la moderación y la historicidad son la única forma subsanar el daño que la nueva ley polaca (quizás no entre en vigencia porque es declarada inconstitucional) ha hecho a la relación judeopolaca».

