Luis Czyzewski: «Mi señora lo único que decía era Paola, Paola»

A 20 AÑOS DEL ATENTADO CONTRA LA AMIA – Luis Czysewski, padre de Paola víctima del ataque terrorista a la mutual judía, contó cómo se enteró de lo sucedido aquel 18 de julio de 1994 y cómo vive hoy, dos décadas después.

-¿Cómo se enteró del atentado ese 18 de julio?


– Yo estaba trabajando en el Cementerio de la Tablada. Estaba haciendo parte de nuestro trabajo en AMIA. Allí había un televisor prendido y de golpe se corta la transmisión y aparece un cartel que dice: «Bomba en la AMIA». Lo primero que hicimos fue intentar comunicarnos con la mutual como si fuese posible la comunicación. Luego entró un llamado al cementerio de una mujer que gritaba: «Pusieron una bomba» y se cortó. Mi mujer estaba trabajando en el edificio al que por primera vez habíamos llevado a mi hija para que nos de una mano.

 Y luego ¿qué hizo?


– Agarré  el auto y empecé a volver. Cuando estábamos en la autopista antes del peaje me sonó el celular, se lo di a la persona que iba conmigo, y apareció un grito que detecte que era el de mi señora que decía: “Paola, Paola” y se cortó el llamado. Cuando baje de la autopista había un embotellamiento fenomenal. Pude acercarme hasta donde pude, le deje el coche a esta persona, y empecé a correr. Cuando iba por Callao cerca de Corrientes y ya empecé a pisar vidrios y pedazos de mampostería.  Cuando me acerque a unas cuadras de la AMIA divise a mi señora que estaba con los labios absolutamente negros por la tensión nerviosa y los ojos absolutamente desorbitados. Lo único que decía era Paola, Paola.

– Sergio Burstein comentó que él se niega a aceptar la muerte de su ex-esposa ¿usted cómo tomó la muerte de su hija?


– En nuestro caso fue una pequeña ilusión que teníamos los primeros días hasta que tuvimos la noticia que encontraron a Paola sin vida dos días después . Uno no es que se niega o acepta, sino hasta que la realidad no se lo dice uno puede pensar que no le sucedió. Mi familia nunca se negó a aceptar lo que paso, sino que nos juntamos para empezar a asumir la nueva situación. Fue un aprendizaje muy duro.

¿Cómo sobrellevó está situación?


– Cada uno puede analizar o sobrellevar de la manera que puede o de la manera que el cuerpo y la mente lo dejan. Siempre decimos que a partir del atentado los familiares llevamos una mochila puesta, que sabemos que es una carga que la vamos a llevar mientras vivíamos. Acá no hay una explicación razonable de cómo se debe hacer en una situación de esta naturaleza. Nosotros pedimos contención psicológica que fue una ayuda enorme.

– ¿Considera que en algún momento va a haber justicia?


– Los familiares nos impusimos cuando pasó el atentado el hecho de luchar para saber la verdad. Sí hoy no tenemos la justicia uno tiene la desazón por no llegar a saberla, y por otro lado se nos renueva la fuerza  hasta donde la energía nos pueda dar para seguir en el camino que elegimos seguir que es el del reclamo.

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