Sr. Ministro:
También, si buscamos la proporción, quizás Israel debería entrar en la lógica kafkiana de hacer todo lo posible para incrementar el número de víctimas civiles judías y así recibir una mayor simpatía o legitimidad de Occidente. Hamas lo está consiguiendo… Hamas está obteniendo la ansiada simpatía internacional a costa de esconderse detrás de sus civiles de manera perversa, como han admitido y fomentado sus propios líderes…
Sus terroristas perpetran sus deplorables ataques protegidos por un indefenso escudo de civiles palestinos, al cual desprecian y esperan a que muera para asegurarse el apoyo moral de una opinión internacional ciega y ávida de poder hacer reproches a Israel… ¡Qué ironía!… Recordemos, señor ministro, que Hamas es una organización terrorista para España, la Unión Europea y Estados Unidos y que Israel es el único país democrático de toda la zona donde las minorías pueden vivir libremente. Recuerde también que es el único lugar de Oriente Medio donde la población cristiana o gay crece.
Y bien, señor ministro, ante esta situación. ¿Qué solución propone? ¿Una tregua inmediata para que cese la violencia? Suena bien… Pero… ¿Qué querría decir en realidad? ¿Un posible desarme de Hamas? Ojalá… Recordemos que la salida unilateral de Israel de Gaza en 2005 implicaba ya el desarme total del territorio… Y ya hemos visto que de desarme nada… Que Hamas tiene suficientes misiles para sus objetivos militares. ¿ Y qué pasará si Hamas, de nuevo, no se desarma? ¿Le parecerá a usted adecuado aceptar el statu quo y esperar a la próxima ronda de violencia? Pues mire Usted… ése no debería ser un planteamiento aceptable para Israel.
En primer lugar, porque Hamas ha demostrado que ni es de fiar, ni actúa bajo los mismos criterios racionales o morales por los que nos regimos en esta parte de mundo. En segundo lugar, porque en un par de años, tecnologías de defensa que han permitido reducir dramáticamente el número de víctimas israelíes como «Cúpula de Hierro» ya no tendrán una ventaja estratégica y muy posiblemente Israel sufrirá un mayor número de bajas. En tercer lugar, pedirle a cualquier Estado democrático que le regale más tiempo para el rearme a un enemigo terrorista es cuando menos absurdamente incomprensible.
Por último, ¿Cree usted que Israel debería fiarse de las buenas intenciones de unas Naciones Unidas en las que sistemáticamente existe una mayoría de partida contra Israel o en las que el 90 por ciento de sus resoluciones se centran en criticar la supuesta maldad de este pequeño Estado? ¿No hay nada más que ocurra en el planeta?
Esta fue la carta que le envió el presidente de la Comunidad Judía de Madrid al Gobierno español


