La Comunidad Internacional debería presionar a la Autoridad Palestina. Por Luis Fleischman

En los últimos días y semanas, ha habido una serie de pasos destinados a ejercer presión sobre Israel supuestamente para obligar a este país a hacer avanzar el proceso de paz.

En primer lugar el presidente palestino, Mahmoud Abbas, comenzó una campaña de presión en la Seguridad de las Naciones Unidas con la intención de obtener una resolución que establezca una fecha límite para la retirada de Israel a las fronteras anteriores a 1967. Así, de acuerdo a la meta de Abbas, un 16 de noviembre de un Estado palestino debe ser establecido en los territorios palestinos que fueron tomadas por Israel como resultado de la Guerra de los seis días.

Abbas afirma que su nueva iniciativa es el resultado de una intransigente posición Israelí . Abbas también ha llegado a la conclusión que los Estados Unidos son incapaces de ser mediadores imparciales y por eso apela a la comunidad internacional para que esta lo haga en su lugar.

Poco después de que el nuevo primer ministro Stefan Löfven asumió el poder, el Gobierno sueco también anunció que iba a reconocer al “Estado de Palestina.”

Esta medida por parte de Suecia se inspira en la idea de que el estancado proceso de paz podría avanzar como resultado de este mismo reconocimiento.

Luego, la Cámara de los Comunes del Reino Unido aprobó una resolución no vinculante similar, que fue apoyada sólo por 274 de los 650 miembros de la Cámara. La mayoría de los miembros decidieron no votar. El presidente de la Cámara Richard Ottaway, un conservador, votó a favor de la resolución debido a su frustración por la decisión de Israel en agosto ultimo de declarar 1000 acres en el bloque de Etzion como “tierras pertenecientes al Estado de Israel”.

El embajador británico en Israel incluso justificó la resolución citando el “comportamiento” de Israel en la reciente operación militar en Gaza. Mientras que la anexión de tierras en Cisjordania es obviamente controversial, el embajador británico expuso una posición sesgada sobre la cuestión de Gaza. Hamas comenzó la guerra y rechazó varias propuestas de cese de fuego mientras Israel las acepto todas. Además de ello, ningún órgano independiente y objetivo alguna vez confirmó que Israel violó la ley o haya cometido algún crimen de guerra.

Pero luego hablo el mismo Secretario de Estado Norteamericano John Kerry quien dijo el estancamiento en el proceso de paz estimula el extremismo de el grupo Estado Islámico (ISIS). Este argumento es totalmente disparatado ya que la crisis de ISIS esta mas bien relacionada con el colapso del estado Sirio y las políticas del ex Primer Ministro de Irak, Nouri Al Maliki, quien con apoyo de Irán gobernó en nombre de la secta Shiítas a expensas de la exclusión política de los Sunitas. Kerry negó que esta haya sido su intención, pero el objetivo de estas declaraciones fue presionar a Israel.

Muy pocas personas que desean una paz genuina se cuestionan que la solución de dos estados es idealmente la mejor solución. Sin embargo, lo que estas declaraciones tienen en común es que todos ellos erróneamente hacen a Israel responsable por el estancamiento del proceso de paz.

Los palestinos tienen una máquina de propaganda incesante que continua acusando a Israel de expansionismo, de genocidio, de racismo, de discriminación y muchos otros términos denigrantes. El último discurso de Mahmoud Abbas en las Naciones Unidas, antagónico y carente de cualquier tono conciliador, no fue nada nuevo para los que han seguido la calumniosa retórica oficial palestina.

La incitación Palestina en los medios de comunicación y el sistema educativo exacerba el problema. Un reciente informe de la Liga contra la Difamación demuestra que los peores y más crueles prejuicios antisemitas y sentimientos en el mundo se encuentran precisamente en los territorios palestinos.

En segundo lugar, el primer ministro israelí Netanyahu es objeto una profunda antipatía por muchos líderes occidentales. Él es el que aparece como intransigente. Sin embargo, todos parecen olvidar que durante 10 años antes de que Netanyahu fue elegido, Israel había ofrecido concesiones a los palestinos en tres ocasiones incluyendo la retirada de la mayor parte de Cisjordania, intercambio de tierras, y la división de Jerusalén.

Además, Israel se retiró totalmente de Gaza y desmanteló sus asentamientos. Los palestinos rechazaron estas ofertas, exigiendo que Israel deje de ser un estado judío aceptando 3 millones de palestinos como ciudadanos y además que ceda control sobre lo sitios sagrados en Jerusalén.

Por otra parte, la Autoridad Palestina ha perdido Gaza a Hamas después de una derrota militar rápida, convirtiendo al territorio desocupado por Israel en un bastión terrorista desde donde la población israelí se convirtió en objeto de constantes ataques. Netanyahu fue elegido en 2009 luego de que los palestinos hayan desperdiciado incontables oportunidades de paz ofrecidas por primeros ministros israelíes moderados.

La realidad es que Abbas es un hombre débil incapaz de tomar una decisión. Esto es porque se siente amenazado por Hamas, por un lado, y, por otra parte, no se siente apoyado por el mundo árabe. Él teme que cualquier compromiso con Israel pueda traer una segunda Hamas hacerse cargo de la Ribera Occidental. Además de eso seguro teme una primavera Palestina post-independencia ya que la Autoridad Palestina no es popular en la calle Palestina además de ser autoritaria y corrupta .

Pero volviendo al tema la insistencia del fallecido Yasser Arafat y Abbas en convertir 3 millones de palestinos en ciudadanos israelíes y la demanda de soberanía Palestina sobre los lugares sagrados en Jerusalén muestran que las aspiraciones palestinas no se limitan a la independencia o el fin de la ocupación.

Arafat admitió que el mundo musulmán y árabe no lo perdonaría por ceder el control de los lugares santos de Jerusalén. Del mismo modo, cuando Abbas declaró que su Safed natal ahora pertenece a Israel, se enfrentó a una reacción negativa entre los palestinos que se vio obligado a retractarse de sus palabras. Lo mismo sucedió cuando surgieron infidencias sobre negociaciones secretas entre Israel y Palestinos que revelaron que el “derecho al retorno” de los Palestinos a Israel misma podría ser “sacrificado”.

¿Por qué el liderazgo palestino pretende negociar en nombre del mundo árabe y musulmán si su objetivo es acabar con la ocupación y vivir en libertad en un Estado independiente?

De la misma manera, ¿por qué la demanda de que millones de palestinos se conviertan en ciudadanos de Israel, una fórmula que sólo podía llevar a la guerra civil, religiosa y las tensiones nacionales y, en consecuencia, más derramamiento de sangre y el sufrimiento?

¿Podría la comunidad internacional ser justa, y también efectiva exigiendo que la Autoridad Palestina cese su incitación y proceda a construir la infraestructura para la autodeterminación Palestina en su estado futuro?

¿Podria la comunidad internacional ayudar a neutralizar el poder de Hamas, una entidad que busca la destrucción total de Israel?

Evidentemente, es más fácil imponer demandas a Israel. Sin embargo, incluso si Israel cumple con estas demandas, el lado palestino mostraría ,tarde o temprano, sus contradicciones y la paz se vería nuevamente alejándose cada vez mas en el horizonte.

Fuente: PorIsrael.org

1 COMENTARIO

  1. Exigirle a la víctima mas esfuerzos, presionar a los palestinos ???' eso es absurdo, a quien ha que presionar es a Israel a cumplir con la legalidad y el derecho internacional.

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