El régimen teocrático que gobierna Hasan Rohani continúa condenando a personas a morir en la ahora por «razones de seguridad».
En el lapso de un año ya son 800 las personas sentenciadas a la hora en Irán, a pesar que muchos de los condenados no son procesados legalmente, como en el caso de los últimos seis ejecutados.
Vahid Shahbakhsh y Mahmoud Shahbakhsh fueron ahorcados en la prisión principal de la ciudad de Zahedán; Bahador Niroomand murió en la prisión principal de la ciudad de Bandar Abbás; mientras que Morteza Rostami, Hooshang Saki y Mohammad Gholampour también fueron ahorcados en la cárcel Shahab, de la ciudad de Kermán.


