Encubrimiento a Irán: en Cancillería se preparan para una citación judicial

Descuentan que pedirá que se presenten y repasan cables y documentos que los involucran.
Preocupados por estar en el centro de las miradas en torno a la denuncia por presunto encumbramiento de los acusados iraníes que presentó el fallecido fiscal Alberto Nisman contra la presidente Cristina Kirchner, el ministro Héctor Timerman y otros dirigentes kirchneristas,los jefes de la Cancillería ya se prepararan para una eventual citación judicial.
También para alguna embestida legal que los obligue a exhibir cables y documentos firmados para medir el grado de responsabilidad que hubo en el acuerdo con Irán, como intentó hacerlo la diputada macrista Laura Alonso, o propuso la también diputada Margarita Stolbizer, del GEN.
Sin embargo, en el ambiente judicial -pudo saber este diario- no creen que los archivos del Ministerio de Relaciones Exteriores arrojen secretos clave sobre cómo se gestó el memorándum de entendimientopactado con Teherán, el 27 de enero de 2013, que ideó la conformación de una «Comisión de la Verdad» para interrogar a los imputados iraníes por el atentado a la Amia de 1994.
El 14 de enero, cuatro días antes de morir, Nisman denunció una «trama criminal» encabezada por la jefa de Estado para, entre otros hechos, levantar las alertas rojas de los cinco iraníes, entre los ocho que fueron imputados por la Justicia Federal argentina. El Gobierno siempre lo negó.
Según trascendió, el fiscal Gerardo Pollicita, que apeló la resolución del juez Daniel Rafecas –quien desestimó primero la denuncia del fallecido Nisman-, podría citar a funcionarios y diplomáticos de la Cancillería, empezando por su jefe, Timerman, el vicecanciller Eduardo Zuaín, la Consejera Legal del ministerio, Susana Ruiz Cerutti –quien defendió el pacto en el Congreso cuando se hizo ley- y su subordinado, el ahora embajador Holguer Martinsen.
Pero si bien es Timerman, quien está preocupado por este impacto del caso Nisman hasta en su vida personal, el jefe de Cancillería, es en la Casa Rosada donde resta conocer los agujeros negros de los acuerdos, ya que en el Ministerio de Relaciones Exteriores lo que habría son no más de 100 páginas de cables y documentos de carácter formal que se intercambiaron por los canales habituales, una vez que Cristina accedió a un diálogo formal con el gobierno de Mahmud Ahmadinejad.
Según dejaron saber fuentes ligadas al caso, es Timerman quien reportando directamente a la Casa Rosada llevó el peso de las negociaciones verdaderamente secretas con los persas. Se habla de al menos dos reuniones no informadas. Pero, claro, no se habría dejado documentación al respecto.
En el Gobierno reconocieron a este diario que en abril de 2011 hubo en Aleppo, Siria, un ecuentro entre el canciller Timerman y su ex colega iraní, Ali-Akbar Salehi. Pero aseguran que fue sólo un apretón de manos y que no hay papeles comprometidos que demuestren una «diplomacia paralela», como denunció Nisman.
El ahora ex fiscal de la UFI-AMIA intentó probar dicha diplomacia paralela con las escuchas realizadas a figuras de la órbita kirchneristas como el ex piquetero Luis D’Elía, el diputado y líder camporista Andrés «Cuervo» Larroque, el argentino de origen libanés Jorge Khalil, el supuesto «nexo iraní»; y Allan Bogado, quien según Nisman respondía a los servicios de la SI. En las escuchas aparecen nombradas figuras como la Presidente, el ahora jefe del Servicio de Inteligencia, Oscar Parrilli; y los ministros Timerman, Julio de Vido, y Julio Alak, entre otros.
En la Justicia no esperan encontrar demasiada informacióndocumentada en la Cancillería sobre las negociaciones con Irán en la línea que el fiscal Alberto Nisman denunció. Más aún, sabe este diario que en Exteriores ya se preparan para declarar si eventualmente el fiscal Gerardo Pollicita citara a declarar a Timerman, a su vice Eduardo Zuaín, a la Consejera Legal Susana Ruiz Cerutti y el embajador Holguer Martinsen, que participaron en las negociaciones con Irán. Salvo los encuentros secretos que Timerman no registró que reportó directo a la Rosada y no a su gente, lo que habría en Cancillería son los registros y cables formales de lo que se hizo público.
Entre estos documentos hay curiosidades perdidas por el escándalo actual. Como uno que muestra los diálogos del propio Nisman con los iraníes. Uno data de 2009, cuando delegaciones de Argentina e Irán se encontraron en Lyon con el ex número uno de Interpol, Ronald Noble, para destrabar el «punto muerto» en el que se encontraban los reclamos locales a los persas.
Un comunicado de la policía internacional señalaba entonces que «tanto Irán como el fiscal de Argentina han animado al secretario general a desarrollar una especie de ‘diplomacia al estilo Kissinger’, en un intento por ayudar a que ambas partes cooperen en este asunto». Se volvía hablar así de la posibilidad de encontrar un tercer paíspara juzgar a los sospechos del atentado que en 1994 dejó 85 muertos. Pero en aquel momento, la Argentina había protestado porque el presidente iraní (Ahmadinejad) había ascendió a ministro de Defensa a Ahnmad Vahidi, uno de los imputados con pedido de captura por parte argentina y también dentro del alerta roja de Interpol desde 2007. E imperaba un nuevo factor de tensión.
En ese encuentro de 2009 con Noble, Nisman también expuso a Interpol su idea de llevar el caso al Tribunal Penal Internacional de La Haya, dependiente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Pero Teherán se negaba y sus relaciones con Estados Unidos aún eran pésimas. Y por entonces, los Kirchner seguían pidiéndole a Teherán colaboración en la causa Amia ante la Asamblea General de la ONU, lo que empezó a cambiar tras la reunión en Aleppo, Siria.
Fuente: Clarín

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