Netanyahu: »No dividiré a Jerusalén»

El primer ministro, Benjamín Netanyahu, aseguró frente a miles de seguidores que bajo su mandato nunca se dividirá Jerusalén.
«Jerusalén es nuestra capital eterna e indivisible y no será dividida», proclamó el jefe del Ejecutivo en una convocatoria excepcional celebrada en Tel Aviv, a menos de dos días de que se celebren las elecciones generales en Israel.
Ante un concurrido público que llenaba la céntrica plaza que generalmente alberga manifestaciones de la izquierda, Netanyahu fue el primer orador de una importante lista de dirigentes de partidos de derechista.
Su alocución fue considerada por la Comisión Electoral un acto «ilícito de campaña», por lo que la televisión y la radio no pudieron difundir íntegramente su mensaje.
No obstante, el dirigente del partido Likud, al que las últimas encuestas publicables otorgan entre 20 y 21 escaños, al menos cuatro por debajo de su rival, el líder laborista Isaac Herzog, ha querido apurar sus últimos cartuchos para apelar al electorado indeciso de la derecha y atraer a miembros de su partido desencantados.
«Quiero agradecer a todos los que habéis venido esta noche de todo el país, desde la Galilea hasta el Neguev, desde Judea y Samaria (Cisjordania) hasta la costa (…) que Jerusalén es nuestra capital indivisible y que no será dividida», fueron sus palabras de apertura.
De acuerdo al Canal 10 de la televisión, su mensaje fue «emocional» y, por primera vez durante la actual campaña, afirmó que bajo su mandato Jerusalén continuará unida y que nunca aprobará la retirada de territorios, alusión al desmantelamiento de los asentamientos.
Por su parte, el Canal 1 destacó que Netanyahu habló de «la unidad de Israel», mencionó el «espíritu judío» y se preguntó retóricamente «qué hay de malo en respetar la tradición judía», probable referencia a recientes leyes y políticas destinadas a reforzar el carácter judío del Estado.
Dijo que las elecciones son «sobre la unidad del pueblo». Según cálculos de los medios en base a estimaciones policiales, entre 13 mil y 20 mil personas se dieron cita en la Plaza Rabin de Tel Aviv en la última demostración de fuerza antes de las urnas.
Convocada por la Plataforma por la Tierra de Israel, que reúne a dirigentes y activistas de varias formaciones nacionalistas, los organizadores buscaron trasladar el mensaje de que sólo la derecha garantizará la integridad territorial israelí al oeste del río Jordán.
La manifestación transcurre en el simbólico lugar donde en 1995 un terrorista de extrema derecha asesinó al primer ministro Itzhak Rabin por sus negociaciones en el fracasado proceso de paz de Oslo.
Y las medidas de seguridad en torno a la comitiva que trasladó a Netanyahu al podio han sido extremas, de acuerdo a los medios.
La semana pasada, unos 40 mil militantes del frente de centro-izquierda se concentraron en la misma plaza para exigir un «cambio» de gobierno y abrir un «horizonte de esperanza» después de seis años con Netanyahu al frente del Ejecutivo.
Aunque los sondeos dan la victoria al Campo Sionista, la fragmentación parlamentaria obligará probablemente a la formación de un nuevo Gobierno de derecha, si bien el Likud teme verse reducido y despojado de su influencia dentro del nuevo Ejecutivo.
Dentro del arco de derecha que reúne a colonos y nacionalistas, otros oradores tomaron parte en el acto, como el líder del partido religioso nacional Habait Haiehudí (Hogar Judío), Naftaí Bennett, o Eli Yishai, del ultra-ortodoxo Yahad, escindido de Shas y que se ha aliado con un pequeño partido de una fuerte ideología nacionalista.
Fuente: Aurora

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