«Internet ha sustituido a las mezquitas en la captación de radicales»

Ignacio Rupérez (Madrid, 1943) es un observador privilegiado de la delicada complejidad geoestratégica del mundo actual por haber desarrollado su carrera diplomática en enclaves tan neurálgicos como Egipto, Israel, Cuba, Ucrania e Irak. En su extenso y variado currículum tiene hasta un hermano, Javier, que fue secuestrado y liberado por la autodenominada rama político-militar de ETA. El ex embajador en Bagdad repasa en esta entrevista, con profesionalidad y sin concesiones a la demagogia, la cadena de errores cometidos por Estados Unidos y Occidente, desde el apoyo a los talibanes en Afganistán hasta el cambio de política respecto de Asad en Siria, sin olvidar los derrocamientos de Saddam Hussein y Gadafi y las claves del conflicto israelo-palestino. El diplomático analiza también desde su panorámica atalaya la apertura de la política de Obama hacia Cuba, así como la amenaza de Putin, fruto de la celebración prematura del final de la Guerra Fría por los occidentales.

-Señor Rupérez, ¿hay posibilidad de entendimiento entre Occidente y el mundo musulmán?

-La ha habido. Lo que sucede ahora es que existen grupos del oriente musulmán que se muestran más violentos y agresivos y modifican de una forma muy peligrosa esa relación con Occidente.

-Se está generalizando la desconfianza hacia los musulmanes, ¿verdad?

-No podemos confundir a los musulmanes con esos grupos radicales que son minoritarios pero hacen mucho ruido.

-¿Qué es en su opinión el autodenominado Estado Islámico?

-En el mundo musulmán hay hoy en día una apuesta por el Salaf, por la vuelta a los orígenes del islam de forma rigurosa y estricta, por la relectura del Corán y la aplicación de la sharia. No todo el salafismo es violento, pero estos grupos radicales lo interpretan de forma radical. El islam radical es una ideología antisistema. No sólo atrae a los musulmanes sino que vemos que convence también a muchos occidentales que se convierten al islam. Luchan contra lo que consideran amoral, contra la libertad, contra la democracia y contra la autonomía de las mujeres.

-Y, sin embargo, hay mujeres que se suman a esa barbarie?

-Porque idealizan un modo de protesta que se vende como retorno a la pureza. Ante los radicales islámicos somos todos víctimas potenciales porque llevan al máximo extremo la división entre Occidente y Oriente. El Estado Islámico es un nuevo elemento en la evolución del yihadismo mundial que procede de Al Qaeda con una vocación universal. Los antecedentes de esta organización están en los muyahidines que lucharon contra los soviéticos. De ahí pasaron a atentar en 2001 contra las Torres Gemelas y todo se agravó en 2003 con la invasión de Irak y en 2010 con la de Libia que acabó con Gadafi.

-¿Cómo se financia el Estado Islámico?

-Con el narcotráfico, el petróleo y las tasas que imponen al transporte.

-¿Qué hay detrás de Abu Bakr al Bagdadi, quien, por cierto, ya ha puesto sus ojos en Túnez?

-Tiene el nombre del primer califa que sucedió a Mahoma y su capital está en Raqqa, Siria. Raqqa fue la capital del Califato Abbasida durante el reinado de Harun al-Rashid, el mismo califa a quien Scherazade le contó los cuentos de «Las mil y una noches». La noción de Califato tiene un sentido muy emocional para los musulmanes, y Abu Bakr al Bagdadi, que ostenta el poder político y el religioso, representa ese ansia por reconstruir el imperio islámico.

-¿Qué representa en su opinión el reciente ataque yihadista a Túnez, el único rescoldo de la llamada «primavera árabe»?

-Fue una maniobra oportunista y letal contra el país más desarrollado del mundo árabe. La transición de Túnez ha sido ejemplar a pesar de desarrollarse en una zona tan inestable marcada por las tensiones en Libia y Argelia e influida por los radicales de Boko Haram. Túnez ha plantado cara sin miramientos a la criminalidad organizada del islamismo más radical.

-¿Por qué entonces miles de tunecinos se suman a la yihad en Siria y Libia?

-Ésa es una contradicción total en la que mucho tiene que ver la ciberyihad que capta a través de internet a los jóvenes más descontentos. Internet ha sustituido a las mezquitas en la captación de radicales.

-¿Son en general las mezquitas lugares de radicalización de islamistas?

-Lo han sido algunas. Hemos confundido la libertad religiosa con la libertad de enaltecimiento del terrorismo y ha sido un error.

-El batallón tunecino Uqba bin Nafi, un brazo de Al Qaeda, ha dado su apoyo al Estado Islámico para consolidar el Estado del Califato Islámico?

-Es que Al Qaeda se ha quedado relegada ante la irrupción del Estado Islámico.

-¿Cómo es en general la relación entre el Estado Islámico y Al Qaeda?

-Ahora existe una guerra de liderazgos entre las dos bandas que acabarán entendiéndose. Supongo que Al Qaeda, relegada a las montañas de Afganistán y Paquistán, desaparecerá porque el Estado Islámico cuenta con gente más joven y más agresiva.

-¿Qué amenaza representa hoy Irán para Occidente?

-De momento, Irán es un aliado. Ya lo fue durante la guerra de Irak y durante el conflicto de Afganistán y lo está siendo ahora en su lucha sin cuartel contra el Estado Islámico.

-¿Es realista aspirar a una colaboración leal de Irán con Occidente contra el yihadismo como proponía recientemente un exembajador iraní?

-Sí. Estados Unidos está dispuesto a dar mayor protagonismo a Irán, Arabia Saudí y Turquía en la solución de los problemas que afectan a Oriente Medio.

-¿Es realmente el Estado Islámico un enemigo irreconciliable para Irán?

-Totalmente porque en Irán hay una amplia mayoría chií que se une a los kurdos para defenderse de la barbarie suní del Estado Islámico.

-Las alianzas ahora son imprevisibles, como acaba de demostrar el presidente Obama al rectificar su declaración de guerra contra Al Asad en Siria para pactar con él y frenar al Estado Islámico, que, como en Irak, se estaba beneficiando de la debilidad de un dictador más o menos laico, ¿no?

-Las alianzas en Oriente Medio son siempre imprevisibles. No es que pensemos que Al Asad sea bueno, pero viendo lo que ha venido después debemos coger lo menos malo.

-Señor Rupérez, Netanyahu ha vuelto a ganar contra todo pronóstico las elecciones en Israel, ¿por qué?

-Por miedo. Gaza es un polvorín y los israelíes votan a un primer ministro que saben que no le va a temblar el pulso si tiene que responder con dureza contra los palestinos. Los progresistas se han quedado relegados en esas votaciones y Netanyahu tendrá ahora que formar gobierno con los ultrarreligiosos y los ultranacionalistas.

-¿Por qué dice usted que Israel puede pasar de ser un país ejemplar para el refugio, la liberación y la democracia a una especie de Sudáfrica del apartheid?

-Ya lo es. Los israelíes viven rodeados de enemigos y la minoría árabe no se ha integrado en Israel. Es una pena esta situación y es penosa también la reacción en ocasiones de Israel.

-¿Qué ha sido según su criterio lo peor de esa reacción?

-La ocupación militar de los territorios palestinos desde 1967, los asentamientos y la falta de respeto a los derechos humanos de los palestinos. Después hablan de antisemitismo, pero no creo que la gente sea antijudía, sino más bien antiisraelí.

-¿Qué papel puede jugar Hamás en este proceso de radicalización del mundo islámico que ahora lidera el EI?

-Hamás será un aliado de EI como ya lo es de los Hermanos Musulmanes en su lucha por la radicalización suní.

-¿Hasta qué punto el conflicto israelo-palestino es la clave de la gran amenaza mundial que supone la brutalidad indiscriminada del autodenominado Estado Islámico?

-Los fenómenos se relacionan, pero EI es el resultado de unas primaveras árabes que fracasaron e hicieron estallar a una población insatisfecha y oprimida.

-Pero toda esta historia de terror empezó cuando Estados Unidos dio su apoyo a los talibanes en Afganistán con la finalidad de debilitar a la Unión Soviética, ¿no?

-Exacto. Estados Unidos armó a los talibanes y a los muyahidines en una alianza contranatura con el único fin de acabar con la Unión Soviética. Ahí nació Al Qaeda.

-Y Bin Laden, aliado entonces de los norteamericanos, dirigió luego el ataque con aviones contra las Torres Gemelas de Nueva York.

-Sí. Bin Laden pertenecía a una riquísima familia de constructores. Se fue a Sudán y fijó su odio en el enemigo: Estados Unidos y hasta su propio país, Arabia Saudí.

-Tenemos por el camino a Irak, país que usted conoce muy bien, donde había un tirano, Saddam Hussein, que a la vista de lo ocurrido podríamos decir que «era un tirano de los nuestros», ¿no?

-Con Saddam Hussein y con Gadafi vivíamos mejor.

-¿Se vivía mejor también con Mubarak?

-Vivíamos también mejor con Mubarak, aunque el general Al Sisi es Mubarak.

-¿En qué se equivocó Mursi en Egipto?

-A Mursi le pasó lo mismo que a Maliki en Irak. No supieron interpretar a sus países tras las primaveras árabes.

-¿Por qué Bush junior decidió cargarse a Saddam Hussein, al contrario que su padre que prefirió dejarlo en el poder?

-Por ignorancia. Fue un grave error y el principio de todos los males que estamos viviendo. El Estado Islámico surge de los conflictos que desde la muerte de Saddam Hussein se suceden en Irak.

-¿Representaba Saddam Hussein un buen guardián de Occidente en su pulso permanente con el Irán de los ayatolás?

-Eso es lo que él vendía y se lo llegó a creer. Lo cierto es que lo que buscaba Occidente era que iraquíes e iraníes se destruyesen entre ellos y para lograr este objetivo no dudaron en entregar todo tipo de armas a ambos bandos.

-¿Cómo juzga usted el papel de Aznar en aquella guerra y su foto en el «trío de las Azores»?

-Fue un enorme error entrar en Irak y ejecutar a Saddam, país que ni había participado en el atentado de las Torres Gemelas ni guardaba armas de destrucción masiva. Esa actuación generó un tremendo rencor hacia Occidente en un país muy orgulloso.

-Y ahora resurge el conflicto en Yemen, donde se mezclan las crisis de Irak, Siria y Libia.

-Este conflicto no ayuda a apaciguar la tensa situación global. Yemen está más ligado a Al Qaeda que al Estado Islámico y de nuevo se acusa a Irán de azuzar esta crisis fruto de otra fallida primavera árabe que está a punto de dividir al país en dos.

-¿De qué se le acusa a Irán?

-De apoyar a su minoría chií en el Yemen.

-Total que Estados Unidos sigue tan enfangado en Afganistán como en Irak y sin conseguir el pretendido objetivo de democratizar esos países?

-La intervención militar no ha llevado a la paz y uno de los últimos errores cometidos por Estados Unidos fue linchar a Gadafi en Libia. Gadafi era un guardián que frenaba las olas migratorias que partían desde Libia hacia Italia.

-El caso es que Obama ha conseguido matar a Bin Laden, pero su sucesor, el Estado Islámico, es mucho peor en cuanto a amenaza para Occidente, ¿no cree?

-Ya no es el terrorismo de una persona, sino un terrorismo generacional en un sector de la población resentida, irritada y pobre de unas zonas determinadas del mundo a lo que se unen los musulmanes de Occidente. El peligro no está ya sólo en Oriente Medio, se la trasladado también a Occidente.

-¿Cuál es el papel de las tribus transnacionales en las fronteras sirias e iraquíes con Jordania, Líbano y Arabia Saudí?

-Para frenar esta ola de terror habría que invitar a jugar a esas tribus milenarias que son fundamentales para el control social y la seguridad de la zona. Saddam Hussein siempre hablaba con ellas cuando surgían los problemas. También lo hizo el general Petraeus en 2007 en Irak para controlar la insurgencia, entonces tanto suní como chií.

-Señor Rupérez, usted que conoce también Ucrania, ¿qué solución ve para el grave conflicto con Rusia?

-Es un asunto de difícil solución que está dando mucho populismo a Putin. Cantamos victoria antes de tiempo al celebrar el final de la Guerra Fría. Ucrania, desde 1992, no ha conseguido un Estado sólido, ni élites políticas fiables. En 1989 pensamos que con la desaparición de la Unión Soviética había desaparecido Rusia, y eso no es así. Además, pecamos de exceso de alegría al aplaudir la ampliación de la UE y de la OTAN sin tener en cuenta la sensibilidad rusa respecto a los países que rodean sus fronteras.

-¿Confía usted en que reine la paz entre EE UU y Cuba?

-Totalmente, pero no olvidemos que el pueblo cubano es un pueblo muy orgulloso. Con el fin de la Guerra Fría perdieron el apoyo de la Unión Soviética que ahora les prestaba Venezuela. Obama ha sido muy audaz al aprovechar la mala situación venezolana para tender la mano a Cuba.

-Para terminar, señor Rupérez, ¿qué huella le ha dejado haber tenido a un hermano secuestrado por ETA?

-Fue un mes y medio muy duro en el que nos temíamos lo peor. Era la facción político-militar de ETA y la incertidumbre te carcomía. Lo afrontamos de la forma más digna que pudimos, sobre todo mi hermano. Después de tanto tiempo ya no quedan huellas, aunque probablemente la mujer de mi hermano murió al poco tiempo de ese secuestro por culpa de la tensión vivida.

-¿Pagó el Gobierno de Adolfo Suárez a ETA la liberación de su hermano?

-Ni lo sé ni nunca lo he querido saber. Tanto Suárez como el Rey Juan Carlos se portaron muy bien con nosotros.

Fuente Entrevista: La Nueva España www.lne.es

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