Canciller iraní: “No tenemos nada contra el pueblo judío”

En una amplia entrevista que dio al diario El País de España, el ministro iraní de Relaciones Exteriores, Mohamad Javad Zarif, marcó diferencias con el líder supremo, Ali Jamenei, tanto en los plazos referentes al acuerdo nuclear con las grandes potencias como en el enfrentamiento que mantiene el país persa con Israel.


“No tenemos nada contra el pueblo judío”, afirmó el canciller iraní, demostrando que hay discrepancias entre el gobierno del moderado Hassan Rohani y el ala teocrática conservadora que representa Jamenei. En noviembre pasado el guía supremo había subido un polémico tuit donde llamaba a la “aniquilación del régimen israelí”.
Zarif no elude totalmente el discurso de Jamenei, pero sí expresa posiciones diferentes. ¿Su gobierno está de acuerdo con la idea de la aniquilación?, le preguntaron al canciller. “No”, respondió contundente. Y continuó: “La idea es una solución democrática por la que un régimen que está basado en el apartheid debe ser apartado y debe tener un reemplazo democrático”. “No tenemos nada en contra del pueblo judío, los judíos han vivido en Irán durante siglos y tienen ahora un representante en nuestro Parlamento”, agrega.
En lo que respecta puntualmente al gobierno de Israel, el ministro iraní carga con todo. “Benjamin Netanyahu (primer ministro israelí) ha buscado activamente la aniquilación del gobierno iraní en los últimos años. Este régimen no ha hecho nada más que violar los derechos de todos los árabes”, dijo.
En otro tramo afirmó que si “Netanyahu de veras pensase que somos una amenaza para la existencia del Estado de Israel, mostraría alivio ante la posibilidad de que llegáramos a un acuerdo. Lo que pasa es que entonces, lo que estaría bajo la lupa sería su propio arsenal atómico”.
En la entrevista, Zarif dejó entrever otra divergencia con las autoridades teocráticas, las referidas al levantamiento de las sanciones internacionales contra Irán en virtud del acuerdo nuclear con Estados Unidos y otras cinco potencias mundiales. Aunque lo hizo sin reconocerlo abiertamente.
La semana pasada Jamenei dio un discurso donde exigía que las sanciones económicas y políticas contra Irán se levantaran en el momento en que se firmara el acuerdo. El mismo día habló Rohani y habló de hacerlo cuando se “implementara” el pacto, lo que abría un plazo más extenso. La diferencia es relevante ya que las potencias querían verificar el cumplimiento de lo acordado antes de retirar las sanciones.
“No hay ninguna fractura entre el presidente y el líder supremo”, afirmó ayer Zarif. “Todos decimos que las sanciones deberían ser levantadas con este acuerdo. La fecha en la que ese levantamiento se haga efectivo es la fecha de implementación. Los compromisos de ambas partes deben ser equilibrados”.
En línea con el presidente Rohani, el canciller señaló: “Nosotros asumiremos compromisos el día de la firma. EE.UU. y la Unión Europea también tienen que asumir compromisos ese mismo día. Una vez que se asuman, empezaremos a implementarlos. Puede llevar algunas semanas que ambas partes se preparen para la implementación de sus compromisos. Las sanciones serán levantadas el día en el que ese acuerdo sea refrendado por el Consejo de Seguridad de la ONU”. Zarif remarcó que “todos en Irán quieren un acuerdo, pero un buen acuerdo. Nadie está preparado para aceptar un pacto que sacrifique nuestra dignidad y nuestros derechos”. “El acuerdo está muy cerca, pero depende de la voluntad política de alcanzarlo a través del entendimiento y no con presión”, dijo.
Sus palabras se dan en momentos en que el Congreso de EE.UU. se apresta a aprobar el acuerdo. El martes el comité de Relaciones Internacionales del Senado ya aprobó un proyecto de ley que garantiza que el Parlamento pueda revisar el acuerdo entre el presidente Barack Obama e Irán.

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