Bernhard von Gran Waldersee, embajador alemán en Argentina: «El Holocausto y la Shoá son parte de la historia de Alemania»

El embajador de Alemania, Bernhard von Gran Waldersee brindó un duro y contundente discurso en el acto por los 70 años de la Liberación de Auschwitz y el fin de la Guerra organizado por las instituciones de la comunidad judía.
A continuación el texto completo

En estos días se han cumplido los 70 años del final de la Segunda Guerra Mundial en Europa. Aquel terror asesino que se había expandido desde Alemania, al fin este guerra terminó que había devastado nuestro continente y los judíos europeos habían sido asesinados en cuyo transcurso millones soldados y civiles habían perdido sus vidas, como consecuencia del cual, muchos países, millones fueron expulsados de sus hogares como resultado, la misma Europa y Alemania por medio siglo quedaron divididas. Esta guerra terminó solo cuando los Aliados en conjunto forzaron a Alemania a rendirse y por lo tanto también, nos liberaron a nosotros, los alemanes, de la dictadura nazi.

Mi generación y las generaciones de alemanes posteriores tenemos muchos motivos para estar agradecidos por esta lucha abnegada, de los entonces adversarios de la Alemania nazi en el Este y en el Oeste. Nos reverenciamos también ante los caídos de los entonces Aliados occidentales y del Ejército Rojo, que dieron sus vidas en este combate. Esta lucha y estos sacrificios han hecho posible que podamos vivir en libertad y dignidad en la Alemania de hoy. Los alemanes necesitaron tiempo para comprender el significado de la victoria de los Aliados y sus ejércitos sobre la Alemania nazi. Muchos se sintieron aliviados, inmediatamente al finalizar la guerra, la opresión y el terrorismo de Estado condujeron  a disidentes políticos, a cristianos devotos, a miembros de minorías perseguidas y sobre todo numerosos judíos y sobrevivientes de los campos de concentración. No me refiero sólo a la pérdida de seres queridos, a la pérdida de la tierra natal y a la destrucción de la ciudad, me refiero también a la destrucción moral y a la confusión de los seres humanos confrontados con las consecuencias de su culpa, y los seres humanos que tuvieron que enfrentarse a las injusticias cometidas a sus espaldas o que bien había sido ignorada deliberadamente por ellos. Hace poco vi la película «Ave Fenix» que muestra muy bien esta doble destrucción de la Alemania pos guerra. Muchos años después, cuando la República Federal de Alemania ya transitaba el camino de asumir la responsabilidad alemana, en relación a los judíos y a la minorías masacradas, los ciudadanos alemanes no veían un lugar para ellos en las celebraciones de los triunfadores de esta guerra. Que fue particularmente visible, hace 30 años, en las celebraciones del 11 de mayo 1985. Ese año se llevó a cabo un debate profundo y serio en mi país sobre el final de la guerra. El entonces presidente Federal, en un discurso que aún hoy es considerado uno de los grandes discursos de la historia alemana en donde expresó: «El 8 de mayo es para nosotros sobre todo un día de recuerdo del sufrimiento infringido a los seres humanos, asimismo, es un día de reflexión sobre el devenir de nuestra historia. Cuanto mayor es el grado de honestidad, para conmemorarlo, cuanto mayor es el grado de libertad para asumir nuestra responsabilidad con sus consecuencias. El 8 de mayo no es para nosotros ,alemanes, un día para festejar. Los seres humanos que los han vivido les recuerdan experiencias personales muy vividas y muy diversas, la mayoría de los alemanes creyó que lucharon y sufrieron para la buena causa de su país, y ahora deberían tomar conciencia que no todo sólo fue en vano y sin sentido, sino que además había servido a los objetivos inhumanos de un liderazgo criminal». 
El presidente alemán ya fallecido recientemente concluyó en este párrafo con las siguientes ahora famosas palabras: «El 8 de mayo fue un día de liberación,que nos liberó a todos del sistema de desprecio por la vida humana de la tiranía nazi, pero no la liberación del pasado. Liberarnos de la aberración más oscura de nuestra historia; hemos sido liberados para la vigilancia para el compromiso con aquellos principios humanos y políticos que Alemania había profanado de una manera sin precedentes. Por lo tanto, como lo expresó el ministro de Relaciones Exteriores alemán hace dos semanas: «Nuestra liberación es al mismo tiempo nuestra responsabilidad que decir para el futuro. Ese criterio se aplica tanto a nivel interno, como externo. Se aplica al compromiso especial del pueblo alemán por oponerse a cualquier forma de antisemitismo, y se aplica al deseo del pueblo alemán, como se establece en el preámbulo de nuestra ley fundamental, que se diera la paz del mundo en una Europa unida sobre la base de la igualdad de derechos».
Recientemente en este año la celebración del final de la Segunda Guerra Mundial es el punto culminante de una serie de conmemoraciones de la liberación de campos de concentración: Auschwitz, Dachau, son algunos de ellos. Uno por uno fueron liberados, hace 70 años en el camino de los ejércitos de los Aliados. Su victoria fue necesaria para poner fin a la Shoá. El Holocausto y la Shoá son partes de la historia de Alemania. El actual presidente de Alemania, el 27 de enero expresó en forma concisa y clara: «No existe identidad alemana sin Auschwitz. En Alemania cuando se planificó la aniquilación, el dolor repasado se percibe más cerca, y la responsabilidad por el presente y el futuro es más evidente y requieren mayor compromiso que en otro lugar. Una de las enseñanzas de la revisión del pasado es sin duda alguna que el silencio no erradica el crimen y la culpa». 
Me conmueve ver en esta oportunidad algunos sobrevivientes de la Shoá, quienes lograron llegar a la Argentina. Hace una semana la Canciller alemana, Angela Merkel, destacó la importancia de los sobrevivientes para rescatar la memoria del pasado para el futuro. Son las voces y los relatos de los sobrevivientes lo que facilita a todos nosotros,en particular a la generación más joven, a encontrar respuestas a la pregunta de ¿por qué es tan indispensable para nosotros recordar los hechos aberrantes del nazismo?. Un recuerdo que no queda solo en discursos conmemorativos, sino un recuerdo que está comprometido con el futuro.
Los alemanes del este y del oeste experimentaron esto en contextos absolutamente diferentes, pero esencialmente en modos similares. En los años cincuenta en la Alemania Occidental tuvo que cargar toda la responsabilidad por la injusticia de los nacional-socialistas sobre un pequeño grupos criminales, del entorno de Adolf Hitler, que tuvieron que ignorar que se habían instalado al sistema. Mientras que en el Este de Alemania, comunista, la atención pública se concentraba entre nazis y comunistas dejando desaparecer del recuerdo la persecución a los judíos. Con el transcurso del tiempo, la República Federal de Alemania, inclusive la Alemania re-unificada, transformó la confrontación con los crímenes del pasado en una parte integral de su relato histórico.
Damas y caballeros, en el día de hoy estamos celebrando aquí este aniversario, entre dos aniversarios destacados que son importantes para comprender lo que se aprendió después; el 9 de mayo de 1950 celebramos el Día de Europa, es decir hace 65 años, y solamente cinco años después de la victoria en la famosa declaración del francés Robert Schuman, fue el primer paso para la integración de los Estados europeos con su compulsa abrió el camino para el establecimiento de la comunidad europea, la base de la actual Unión Europea, que es hoy un espacio de libertad. Mañana habrá otro aniversario importante, me alegra ver aquí a mi muy estimada querida colega, la embajadora israelí, Dorit Shavit, el 12 de mayo de 1965, Alemania e Israel oficialmente restablecieron relaciones diplomáticas. Juntos hemos construido un puente de amistad. Esta amistad es única, es un milagro. El hecho de que esta unión entre Alemania e Israel permitió que muchos judíos volvieran a confiar y revivido la vida judaica en Alemania. 
Los alemanes estamos muy agradecidos por el gran regalo de conciliación con nuestros vecinos en Europa y con los pueblos a los cuáles en los alemanes infringieron indescriptibles sufrimientos. Aceptemos el mandato de las víctimas para el futuro, preserva y protege la dignidad y la vida de los seres humanos. 

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