Occidente presiona a Irán para llegar a un acuerdo nuclear a un día de la fecha límite

Los países del G5+1 intentan este jueves acercarse a un histórico pacto sobre el programa atómico iraní para que el Congreso de Estados Unidos reciba el texto antes de que concluya el plazo el viernes.

Los jefes de la diplomacia de las grandes potencias trataban de empujar a Irán este jueves a finalizar un histórico acuerdo nuclear para que pueda ser presentado en el Congreso estadounidense antes de que concluya el plazo el viernes.

Si el Congreso de Estados Unidos no recibe el texto antes del viernes por la mañana en Viena -medianoche en Washington-, se alargará el proceso y no se descarta que se complique su aprobación.

Pero pese a esta presión y a las casi dos semanas de intensas negociaciones en la capital austríaca, no es seguro que se cierre un acuerdo que ponga fin a 13 años de estancamiento, independientemente del tiempo.

El presidente estadounidense, Barack Obama, habló el miércoles con su jefe de la diplomacia,John Kerry, y con otros miembros de la delegación estadounidense por videoconferencia para «revisar los avances de las negociaciones hasta ahora y dar orientaciones», informó a Casa Blanca en un breve comunicado.

Un día antes, el mandatario habría dicho a los senadores que las probabilidades de un acuerdoeran «menos de 50-50».

Un pacto final, que se negocia sobre la base del acuerdo marco alcanzado en abril, contribuiría al desmantelamiento de una parte de la infraestructura nuclear iraní para impedirle la fabricación de la bomba atómica.

A cambio, la comunidad internacional iría retirando progresivamente las dolorosas sanciones impuestas a Irán -que niega que su proyecto sea dotarse con armas nucleares- cuando la agencia de Naciones Unidas encargada de la energía atómica verifique que Teherán cumple sus promesas.

«Nunca Irán y sus socios han estado tan cerca de un acuerdo final. Pero todavía está lejos de hacerse realidad. Todavía son necesarias decisiones políticas serias», reconoció el ministro iraní de Relaciones Exteriores, Mohammad Javad Zarif, en el Financial Times.

Un portavoz de la delegación iraní dijo el miércoles que no descarta que las negociaciones puedan prolongarse todavía varios días.

«Esperemos que hoy sea el último», apuntó el jefe del programa nuclear iraní, Akbar Salehi, en su encuentro con el secretario de Estado de Energía estadounidense, Ernest Moniz.

Algunos de los principales escollos en este complejísimo acuerdo son el calendario y el ritmo para levantar las sanciones y la verificación por parte de Naciones Unidas del estado en que se encuentra el supuesto plan de Irán para desarrollar la bomba atómica.

@CatherineEUspox

Irán también insiste en que debería haber cambios en el embargo de Naciones Unidas a las armas y flexibilizar las restricciones de la venta de misiles, lo que preocupa a los rivales de Irán y aliados de Estados Unidos en la región.

El canciller ruso, Sergei Lavrov, dijo este jueves que Rusia está a favor de levantar el embargo de armas «cuanto antes».

El objetivo de las sanciones para que Irán se sentara a negociar «se ha alcanzado hace tiempo» y las armas ayudarían a Teherán a combatir al grupo yihadista Estado Islámico, un enemigo también de Estados Unidos, Irán y Rusia.

«No hay problemas insuperables»

Los jefes de la diplomacia de Alemania, Francia y el Reino Unido se sumaron a las negociaciones el jueves. Faltan sus homólogos ruso y chino, que participan en la reunión de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) en Ufa (Rusia).

Kerry y Zarif se reunieron durante 40 minutos, su primer encuentro desde el martes, según fuentes estadounidenses.

Lavrov dijo desde Ufa que no quedan «problemas insuperables» y que puede viajar a Viena «en cualquier momento».

Un acuerdo con el G5+1 grupo -Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido, Francia y Alemania- podría contribuir a normalizar las relaciones entre Irán y Occidente tras 35 años de desconfianza y enemistad.

Si el Congreso estadounidense no recibe el texto del acuerdo a tiempo, el período para revisarlo se duplica a 60 días, dando más tiempo a los opositores para rechazarlo. El proceso podría prolongarse en total 82 días.

Durante este tiempo Obama no puede suspender las sanciones del Congreso, las más dolorosas para Irán.

La experta Suzanne Moloney, del Brookings Institution, no cree que el Congreso estadounidense»rechace un acuerdo multilateral».

No obstante, los legisladores estadounidenses podrían «crear problemas en la delicada fase que seguirá a la aprobación del acuerdo: su implementación».