Un sabueso sanguinario: Reinhard Heydrich. Por Eduardo Chernizki

Con estas palabras “un sabueso sanguinario”, definió Thomas Mann a Reinhard Heydrich, cuya biografía escrita por Robert Gerwarth “Heydrich – El verdugo de Hitler” ha sido editada en Buenos Aires por Editorial El Ateneo – La Esfera de los Libros, del original “Hitler’s Hangman, The life of Heydrich”, publicado en el 2011, traducido por Javier Alonso en el 2013 para la edición española.

Esta amplia biografía, escrita por el Robert Gerwarth, profesor de Historia Moderna y director del Centre for Ward Studies en el University College de Dublin, incluye un aparato crítico de más de mil notas a la introducción y los nueve capítulos en los cuales se describe además de la vida de Heydrich los diversos avatares del genocidio nazi a los pueblos que consideraron infrahumanos, que en el caso de los judíos culminaron con la “solución final”.

En el primer capítulo “Muerte en Praga”, el autor describe no solamente como fue llevado a cabo el atentado que Heydrich sufrió el Protector del Reich de Bohemia y Moravia el 27 de mayo de 1942, del que no pudo reponerse, falleciendo el 4 de junio, sino las motivaciones que llevaron al presidente del gobierno de Checoslovaquia en el exilio, en Gran Bretaña, Edvard Beneš, a ordenar y planificar el atentado pese a la oposición de los miembros de la resistencia checa que estaban en el país, los que le anticiparon que las consecuencias serían una importante represaría, como lo fue, que ocasionaría la muerte de centenares de civiles.

El capítulo siguiente: “El joven Reinhard”, nos describe tanto a la familia paterna, de una clase acomodada, músicos, que le brindaron una educación acorde a Reinhard que incluyó su ingreso en la Marina de Guerra alemana, y los motivos por los cuales fue dado de baja, centrado más en su deseo de no reconocer el error cometido ante sus superiores que en la penalidad que el mismo podía acarrearle, lo que ya demostraba su personalidad, que también era un buen músico y deportista.

La frustración sufrida al tener que abandonar la carrera militar y la influencia de su novia, Lina, quien luego sería su esposa y madre de sus cuatro hijos, lo llevaron en 1931 a ingresar en las SS, pues si bien era, al igual que la gran mayoría de los jóvenes de su nivel social nacionalista, hasta ese momento no se había integrado al nazismo que ya mostraba su poder.

En los seis capítulos siguientes (Convirtiéndose en Heydrich, La lucha contra los enemigos del Reich, Ensayos para la guerra, Experimentos de asesinatos en masa, En guerra con el mundo, y Protector del Reich) Robert Gerwarth describe con gran detalle como Reinhard Heydrich avanza en forma acelerada en la estructura de mandos de la SS, hasta convertirse en la mano derecha de Heinrich Himmler y ocupar los máximos cargos de la RSHA (Reichssicherheitshauptamt), la Oficina Central de Seguridad del Reich, que el 27 de septiembre de 1939, luego de declarada la guerra a la Unión Soviética, fusionó la SD (Sicherheitsdienst) la agencia de seguridad, la Gestapo (Geheime Staat Polizei) la policía secreta del estado y la SiPo (Kriminalpolizei) la policía criminal y en octubre de 1941 ser designado directamente por Hitler como el responsable de Checoslovaquia, con el título de el Protector del Reich de Bohemia y Moravia.

Pero a la vez va historiando como se desarrolla el proceso encarado por el nazismo contra el pueblo judío desde las leyes de Núremberg, partiendo de los planes para trasladar a los judíos fuera del territorio del Reich, por ejemplo a Madagascar; el accionar de los Einsatzgruppen (grupos de acción), que actuaron eliminando a judíos y opositores al nazismo en los territorios del Este Europeo con posterioridad a la invasión de la Wehrmacht ejército alemán; sus enfrentamientos con las máxima autoridades de la Wehrmacht y los diversos gauleiter, a quienes consideraba hombres no preparados para su cometido; hasta llegar a la “solución final”.

Si bien históricamente la decisión de implementar la “solución final” para la cuestión judía se tomó en la conferencia de Wannsee, el 20 de enero de 1942, a lo largo de estos seis capítulos se hace evidente que con el desarrollo de la guerra que la decisión de qué hacer con las poblaciones judías del Reich y de los

territorios que este pasó a dominar, tenía una única solución para Reinhard Heydrich, que permanentemente buscó como facilitar su eliminación.

“Heydrich – El verdugo de Hitler” también intenta explicar los motivos que llevaron a este alemán de clase media a ser un fanático seguir de Hitler y su cosmovisión de dominar el mundo. Dando a entender que al inscribirse en las SS en 1931, sin haber participado con anterioridad en el “Partido” ni en las SA (Sturmabteilung) las tropas de asalto del NSDAP (Nationalsozialistische Deutsche Arbeiter Partei) Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán, popularmente denominado partido nazi, debió demostrar que su identificación con el ideario hitleriano era superior al de aquellos que acompañaron al Führer desde, por lo menos, mediados de los años veinte.

En el capítulo final, Legados de destrucción, Robert Gerwarth relata lo acontecido a partir de la muerte del Protector del Reich, deteniéndose tanto en los discursos pronunciados por Hitler y Himmler, en los detalles de su entierro como una de las grandes personalidades del Tercer Reich como en las represarías que incluyeron la eliminación de toda la población de Lidice, el pueblo donde se habían protegido los perpetradores del atentado del 27 de mayo de 1942 y la posterior destrucción de todos sus edificios, como la reacción internacional causada por las mismas, entre las cuales se cuenta un comentario de Thomas Mann, de que tomamos las palabras con que titulamos este comentario.

Gerwarth también afirma en este último capítulo “En el momento de la muerte de Heydrich, seguían con vida aproximadamente tres cuartas partes de los seis millones de judíos a los que los nazis y sus cómplices asesinarían en el transcurso de la Segunda Guerra Mundial. Nueve meses después, había cuatro millones y medio de judíos asesinados”, de lo que se puede entender que otra de las represarías instrumentadas fue acelerar la “solución final” de la cuestión judía, mientras que la de eliminar a la población checa, que se había propuesto fue dejada de lado por el propio Hitler debido a la necesidad de que siguiera trabajando en las afamadas fabricas checas de armamentos.

En definitiva, “Heydrich – El verdugo de Hitler” no es sólo la biografía de este sanguinario personaje sino también un libro de historia de la Shoá.

Por Lic. Eduardo Alberto Chernizki