Simposio interreligioso: convivir como clave para pensar

El Simposio de Reflexión reunió anoche en la sala principal del Teatro Colón a Felipe González, Daniel Barenboim, el rabino Daniel Goldman, el dirigente islámico Omar Abboud y el padre Guillermo Marco. Tras la presentación del moderador Hugo Sigman, abrió el juego González, que se refirió al fanatismo en el conflicto entre israelíes y palestinos. «Es un conflicto que se parece mucho a un empate infinito -dijo-. Ni se gana ni se pierde. Hay dos maneras de enfocarlos. Una, vivir el día tras día. Es difícil salirse de ese contexto cuando vemos lo que pasa en Medio Oriente. Pero a veces conviene tomar distancia para ver en qué condiciones se rompió la convivencia.» Después de una consideración sobre la lectura de Aristóteles que hizo Averroes, González volvió al problema: «¿Dónde están las condiciones de la paz? Estamos en un momento dramático con un choque de interpretaciones. Necesitamos condiciones humanas de comprensión de la otredad».

Barenboim abordó, por su lado, la huella argentina en su pensamiento. «Cuando era chico, me interesaban más la música y el fútbol que los problemas de identidad. Más tarde me di cuenta del aporte que me dio la Argentina. Las identidades múltiples son muy importantes. Se puede ser judío y no menos patriota; se puede ser árabe y no menos patriota. No conozco otro país en que eso sea tan natural.» Destacó la intervención de González: «Es importante lo que dijo Felipe: hay que encontrar una solución humana. Hay elementos asimétricos: uno es el ocupante y el otro es el ocupado. Pero también simétricos: la falta de curiosidad por el otro y de ahí viene la falta de voluntad para saber qué piensa el otro. Aquí está el ejemplo de estos tres señores que están sentados aquí», dijo señalando a Abboud, Goldman y Marco.

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Empezó Goldman: «La experiencia histórica nos dice que no hay nada más salvaje que imponer posiciones por el asesinato. Guille, Dani y yo quisimos mostrar un modelo distinto, que se funda en la armonía. Los místicos entendían la «armonía» como el «palacio divino», palacio del espíritu. Necesitamos armonía. Precisamos más música, más silencio y más palabra en nuestros vínculos». Marco aportó otro matiz: «Siempre decimos que lo que pasó en la Argentina fue un aporte de la escuela pública donde convivían el ruso, el turco, el tano, el gallego. Y sólo se peleaban por el fútbol». Abboud cerró la mesa con una alusión a que el diálogo interreligioso «fue de la atemporalidad a la temporalidad». «Aprendí que es más esencial el diálogo con los propios que con los demás. Las autoridades palestinas e israelíes deberían tener un mejor diálogo con los propios también.» Y destacó una frase del Papa en su viaje a Tierra Santa: hay que aprender a acariciar los conflictos.

Fuente: Lanación.com.ar/ Fotos: Twitter Teatro Colon.

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