Debate presidencial en EEUU: los republicanos discutieron sobre Irán e ISIS

Los candidatos republicanos a la presidencia de Estados Unidos prometieron este jueves, durante el primer debate entre aspirantes de ese partido, que en caso de llegar a la Casa Blanca protegerán la frontera y reducirán la inmigración clandestina.

Durante la sesión nocturna del primer debate del partido Republicano a la carrera presidencial de 2016, los diez aspirantes de ese partido mejor ubicados en los sondeos advirtieron que los estadounidenses están frustrados y molestos por el ineficiente sistema migratorio.

«Hay organizaciones criminales penetrando nuestras fronteras del suroeste y necesitamos hacer algo al respecto», dijo el gobernador de Wisconsin, Scott Walker.

De llegar a la Casa Blanca prometió «asegurar las fronteras, no amnistía (para los inmigrantes indocumentados) y avanzar en una amnistía legal que da prioridad a los estadounidenses».

El magnate Donald Trump, que marcha al frente en las encuestas con su estilo provocador y sus críticas hacia el sistema migratorio, reiteró su promesa de construir un muro entre México y Estados Unidos para frenar el flujo de indocumentados.

«Necesitamos construir un muro y debe construirse rápidamente», dijo Trump, quien ha abogado por la deportación de los 11 millones de personas que viven ilegalmente en Estados Unidos.

«No me importa tener una puerta bella y grande en ese muro para que la gente pueda entrar legalmente. Pero necesitamos construir el muro, necesitamos mantener a los ilegales fuera», añadió el millonario, quien al lanzar su candidatura en junio describió a los mexicanos que entran ilegalmente al país como narcotraficantes, criminales y violadores.

«También creo que necesitamos una reja», señaló el senador Marco Rubio.

Jeb Bush, ex gobernador de Florida y cuya esposa es mexicana, tuvo un mensaje para los indocumentados. El próximo presidente estadounidense debe proteger la frontera, señaló, pero para solucionar el problema «de una vez por todas» los indocumentados deben tener «una vía para obtener un estatus legal». «Sin amnistía», apuntó. La inmigración se vislumbra como uno de los grandes temas de debate en la campaña presidencial.

Tanto en el debate principal, con los diez candidatos más populares, como en el de los siete más rezagados, el asunto del acuerdo nuclear con Irán se zanjó sin apenas discusión, ya que todos los aspirantes se oponen sin ambages al pacto.

«Irán no es un lugar en el que deberíamos negociar. Mi primer día en la Casa Blanca yo pondría fin al acuerdo nuclear, pediría al Congreso más sanciones y convencería a nuestros aliados de hacer lo mismo», dijo Walker.

«Este acuerdo es malo respecto a Irán y también respecto al Estado Islámico (ISIS). Está todo unido. Es un ejemplo de la política fallida de Obama», añadió Walker en el debate principal, emitido por la cadena conservadora Fox en horario de máxima audiencia.

Jeb Bush defendió que para honrar a los que murieron en la Guerra de Irak (2003-2011), iniciada por su hermano y anterior presidente George W. Bush, se debe eliminar el acuerdo con Irán y combatir a los yihadistas del ISIS «con todas las herramientas posibles».

En la misma línea se pronunció el ex gobernador de Arkansas Mike Huckabee, quien aseguró que la férrea oposición republicana al acuerdo nuclear no es partidista sino que el desacuerdo radica en que Obama «no ha conseguido nada e Irán lo ha conseguido todo».

El único matiz lo introdujo el senador por Kentucky Rand Paul, al afirmar: «no creo que el presidente Obama negociara desde una posición de fuerza, pero yo no renuncio a negociar, lo que le pasó a él es que dio mucho y demasiado pronto».

Los diez candidatos más populares del Partido Republicano a la Casa Blanca rivalizaron a la hora de prometer mano dura contra los yihadistas del Estado Islámico, aunque coincidieron en sus críticas al actual Gobierno, en el primer gran debate nacional con miras a las elecciones de 2016.

Bush atribuyó el auge del ISIS al «vacío» que quedó en Irak tras la decisión del actual presidente del Gobierno, Barack Obama, de poner fin a la guerra en ese país (2003-2011), iniciada por su hermano y anterior presidente George W. Bush.

«Sabiendo lo que sabemos ahora, esa guerra fue un error», concedió Bush, pero subrayó que «para honrar a los que murieron» en la contienda debe ponerse fin al acuerdo nuclear con Irán alcanzado recientemente entre las potencias occidentales y Teherán, y «combatir el ISIS con todas las herramientas posibles».

Más contundentes fueron las palabras del senador por Texas Ted Cruz, quien dijo que no será posible vencer al ISIS hasta que en la Casa Blanca «haya un presidente que se atreva a decir ‘terrorismo radical islámico'».

«Necesitamos un comandante en jefe que deje claro que quien se una al ISIS está firmando su sentencia de muerte», afirmó el senador de padre cubano.

Walker acusó a Obama de abandonar a los aliados de Estados Unidos en Oriente Próximo: «Israel y Arabia Saudí».

Chirstie y Paul mantuvieron un rifirrafe a cuenta del controvertido programa de recolección de datos de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por su sigla en inglés).

«Tenemos que dar más herramientas, no menos, a los que garantizan la seguridad nacional», defendió Christie, que blandió su experiencia como fiscal general de Nueva Jersey tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en la vecina Nueva York.

«Soy el único en este podio que ha encarcelado a terroristas tras el 11-S. Nunca me disculparé por proteger la vida y seguridad de los estadounidenses», señaló.

Paul, de ideología libertaria, llamó a «recopilar más datos de los terroristas y menos de los ciudadanos», a lo que Christie, conocido por su fuerte e imprevisible carácter, le espetó: «esa es una respuesta completamente ridícula».

«¿Cómo puedes saber si son los datos de un terrorista o de un ciudadano?», añadió el gobernador.

«Estoy hablando de búsquedas indiscriminadas. No confío en la recolección de datos de Obama. Tú le diste un gran abrazo y se lo estás dando de nuevo», le replicó Paul.

«Los abrazos que recuerdo son los que les di a las víctimas de (los ataques del) 11 de septiembre», zanjó Christie.

China y Rusia

Los republicanos culparon a Obama de debilitar al país con su política exterior y alertaron de las amenazas que plantean China y Rusia.

«Los gobiernos ruso y chino saben más del servidor de correo electrónico de Hillary Clinton que el Congreso de Estados Unidos», ironizó el gobernador de Wisconsin, Scott Walker.

Walker aludió así a la polémica en torno a Clinton, la aspirante demócrata a la Casa Blanca favorita en los sondeos, por haber usado un correo electrónico personal para asuntos oficiales cuando era secretaria de Estado.

También aludió a China y Rusia Ted Cruz, quien dijo que ambos países están en una «ciberguerra» con EEUU.

Por su parte, Paul sostuvo que no tiene sentido «tomar prestado dinero de China» para enviarlo luego a todos los países a los que EEUU da ayuda financiera.

Aborto y matrimonio gay

Los contenidentes se mostraron duros contra el aborto, pero bajaron el tono con respecto del matrimonio homosexual, legalizado recientemente por el Tribunal Supremo.

Bush, Rubio, senador por Florida y Trump se posicionaron contundentemente como «provida» y el magnate, a quienes algunos acusan de tener posiciones más liberales en cuestiones sociales, aseguró que «odia el aborto».

Bush recordó que como gobernador de Florida eliminó fondos de Planned Parenthood, una organización de planificación familiar sin ánimo de lucro, y que fomentó que se aumentaran las adopciones, por lo que calificó su historial personal de «completamente provida».

A Bush le preguntaron los moderadores por su etapa en la fundación filantrópica del millonario yex alcalde de Nueva York Michael Bloomberg, que donó fondos a Planned Parenthood, a lo que el exgobernador de Florida respondió que no conocía esas donaciones y que él no votaba los programas individualmente.

Por su parte, Rubio aseguró que «todas las vidas humanas, en todas sus etapas, merecen protección», independientemente de «si pueden hablar o no, de si pueden contratar a un abogado o no».

El debate sobre el aborto, uno de los temas que más polariza la opinión pública en EEUU, se ha reactivado al conocerse que Planned Parenthood vende tejido de fetos abortados para propósitos de investigación.

La polémica tiene su origen en cuatro vídeos grabados con cámara oculta y editados por un grupo antiabortista, en los que miembros de Planned Parenthood hablan sobre la venta, a investigadores médicos, del tejido de los fetos abortados en sus clínicas.

Fuente: Infobae

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