Intereses políticos, religiosos y legales ponen en jaque al fútbol israelí

El fútbol en Israel ha sucumbido a un entramado de intereses políticos, laborales, religiosos y judiciales que amenazan todos los compromisos de liga, después de que una jueza advirtiera que el sector no cuenta con el permiso apropiado para jugar en la jornada de descanso judía del «shabat».

«Todas las competiciones están amenazadas por la paralización», dijo hoy el portavoz de la Asociación Israelí de Fútbol (AIF), Shlomi Barzel, quien explicó que el problema es realmente de índole legal y laboral, pero en él han confluido todo tipo de intereses a varios niveles.

Ayer, el presidente de la AIF, Ofer Eini, y el director de la liga, Yoram Bauman, amenazaron con suspender todos los partidos en las distintas categorías si antes del 7 de septiembre el ministro de Economía, Arie Deri, no firma una autorización especial que permita a los jugadores trabajar los sábados.

La autorización es necesaria después de que el Tribunal Laboral del Distrito de Tel Aviv sentenciara el mes pasado que los jugadores no tienen la autorización requerida para «trabajar» durante la jornada del «shabat», en la que técnicamente no se debe realizar ningún trabajo.

La jueza trataba un recurso de varios jugadores de Segunda División que exigen bloquear una decisión para que los compromisos de esta categoría se disputen los sábados, en lugar de jueves y lunes como hasta ahora.

«No tenéis permiso de trabajo para el shabat, trabajáis en contra de la ley, pedid un permiso al ministro de Economía», sentenció la magistrada, en un fallo que ha acabado por afectar a todo el fútbol cuando solo han transcurrido dos jornadas desde que comenzaran las distintas competiciones.

Barzel explicó que, aunque referida a la Segunda División, la sentencia es de «alcance generalizado», porque tampoco la Primera división ni los juveniles -que juegan desde siempre en sábado- tienen ese permiso.

«Es cierto que un juvenil no cobra y por tanto no estaría trabajando, pero el árbitro que pita el partido sí, igual que quien prepara el campo y todos los asistentes», explicó el portavoz.

En esa circunstancia y para no exponerse a demandas laborales, la Asociación se ve obligada a suspender toda su actividad hasta que el ministro conceda la autorización.

El problema es que Deri pertenece al partido ultraortodoxo Shas, que, por sus estrictas creencias religiosas, defiende la completa observancia de la jornada religiosa judía.

«Este no es un asunto político ni religioso, es un asunto legal que debe resolver como ministro y él verá cómo lo hace. Si no quiere concederlo, que el Gobierno nos ofrezca alternativas», insta Barzel.

En la polémica se ha metido también un casi anónimo diputado del partido gobernante Likud que exige prohibir los partidos en sábado y que, viéndose respaldado por la ministra de Cultura y Deporte, Miri Regev, alentó la demanda judicial de los jugadores.

La AIF insiste en que este no es un problema de índole religiosa y en que tampoco tendría problema con jugar otro día, si lo hubiera, porque el domingo es laborable en Israel.

«La solución debe responder a los intereses deportivos, que la gente pueda ir a ver los partidos, y a los de carácter económico de los patrocinadores», según el portavoz.

De hecho, el cambio en la Segunda División se produjo porque el canal de televisión que debía transmitir los encuentros tenía la banda disponible ese día y porque así lo exigía también la organización de apuestas públicas «Toto», patrocinadora de las ligas israelíes.

En su misiva al ministro, Eini y Bauman recuerdan que los partidos se juegan en sábado desde antes incluso de que se creara el Estado de Israel, en 1948, y que es norma en todo el mundo que estos se disputen en el día de descanso para que los aficionados -entre los que hay en Israel numerosos soldados y adolescentes- puedan acudir a los estadios.

«Pedimos que expida una autorización general según el artículo 12 de la ley de trabajo y descanso semanal para que todos los empleados del sector futbolístico puedan trabajar en shabat», refiere la carta sobre una jornada sagrada que comienza con la caída del sol el viernes y concluye con la aparición de las tres primeras estrellas el sábado.

Más allá de los servicios de emergencia y seguridad, que lo tienen de forma automática, la legislación israelí prescribe exenciones para todo tipo de sectores.

El artículo 12 hace referencia a los establecimientos de cultura y entretenimiento, que también pueden funcionar en esa jornada.

«El fútbol cae en la categoría de evento cultural y, como un cine o un restaurante pueden abrir sus puertas en sábado, también nosotros debemos poder jugar», sentencia el portavoz.

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