La Iniciativa de Paz francesa: la traición de De Gaulle y de Hollande

Cuando oigo hablar de la iniciativa de paz francesa actual para Israel y los palestinos, tengo que pellizcarme para asegurarme de que no estoy soñando. Después que los poderosos Estados Unidos intentaron en repetidas ocasiones y sin éxito lograr la paz entre estos protagonistas, ¿qué les hace pensar a los franceses que pueden hacerlo mejor?

La audacia de Francia es particularmente sorprendente, ya que Francia perdió hace tiempo el derecho a ser considerado como un amigo de Israel. En 1967, el presidente francés Charles de Gaulle impuso un embargo de armas a Israel cuando la nación judía estaba bajo la amenaza de una coalición de países árabes. Al hacer esto, De Gaulle tiró a los judíos debajo del tren con el fin de mejorar las relaciones de Francia con el mundo árabe.

Gracias al ingenio y la resistencia israelí, Israel todavía derrotó la coalición árabe en la Guerra de los Seis Días e impresionó a los Estados Unidos, que a su vez reemplazó a Francia como el principal aliado de Israel.

La iniciativa de paz de Francia, que incluye una cumbre internacional en París el 30 de mayo para discutir los «parámetros» de un acuerdo de paz, es equivalente a la reedición de la traición de De Gaulle por parte del presidente francés actual, François Hollande. Francia ya ha anunciado que si falla la iniciativa de paz, Francia reconocerá un estado palestino. El primer ministro israelí, Biniamín Netanyahu, ha concluido con razón que «esto asegura que la conferencia fracasará.»

Está claro que ninguna solución sería aceptable para Israel a menos que lo proteja contra la continua agresión árabe, y a menos que encuentre una solución para los millones de descendientes de los refugiados palestinos con los que el mundo árabe insiste en inundar Israel.

No hay ninguna señal de que el mundo árabe, incluidos los palestinos, esté dispuesto a aceptar estas condiciones en el caso de que se tuviera que aplicarlas a ellos.
El reconocimiento por parte de Francia de «Palestina» sin ningún tipo de acuerdo significaría que Francia no tiene en cuenta estas dos condiciones necesarias.

El reconocimiento por parte de Francia de «Palestina» sin ningún tipo de acuerdo, no aportará ninguna solución para los refugiados palestinos. Tampoco aportará ninguna solución para el terrorismo palestino. Tampoco hará más real el concepto de un estado palestino de lo que es hoy en día. Tampoco proporcionaría a Israel con fronteras seguras.

El reconocimiento unilateral de Francia de «Palestina» simplemente proporcionaría una victoria moral más para el corrupto presidente palestino, Mahmoud Abbás, y una razón menos para él para negociar la paz de buena fe o para dar a su gente lo que realmente necesita: una economía próspera y una sociedad civil funcional.

Suponiendo que la iniciativa de Francia tuviese alguna posibilidad de éxito (lo cual es dudoso teniendo en cuenta los fracasos de Estados Unidos en circunstancias más favorables, cuando la dirección palestina era más aguda en las negociaciones y cuando Hamás era más débil), Francia la elimina de antemano anunciando que reconocería a «Palestina» independientemente de lo que suceda.

¿Es el gobierno francés tan ingenuo que su iniciativa podría caer en las manos de Abbás y de este modo auto-sabotearla? Tal vez, pero la explicación más probable parece ser que Francia sabe que la iniciativa de paz es inútil, más bien la está usando como un teatro para avergonzar al gobierno de Israel y ganarse el favor de los regímenes árabes.El periódico israelí Haaretz, que es a menudo más «pro-palestino» (léase anti-israelí) que los palestinos, le exige a Netanyahu que acepte la iniciativa francesa.

Haaretz adopta la postura de que «no hay ninguna razón para rechazar la iniciativa francesa, que, aunque no resuelva los fundamentos del conflicto, la pondrá, al menos, de nuevo en la agenda global.» La teoría de que el conflicto sigue sin resolverse debido a que no está en la «agenda global» es alucinante, teniendo en cuenta el ruidoso éxito de los movimientos anti-Israel en todo el mundo. El conflicto está muy presente en la «agenda global» – demasiado – en comparación con otros conflictos que son más letales y reciben mucha menos atención.

Haaretz afirma que la iniciativa francesa «también puede generar algunas ideas originales y pasos hacia una solución.» Teniendo en cuenta la atención que recibe este conflicto, la falta de «ideas» está lejos de ser el problema. Editorialistas pro-Israel y anti-Israel y bloggers han generado una inmensa masa de «ideas», la mayoría de las cuales son totalmente impracticables, y todas las cuales son poco realistas hasta que la parte árabe del conflicto deje de promover el odio contra Israel y comience a negociar de buena fe.

La patética defensa de Haaretz de la iniciativa francesa es seguida por las acusaciones al por mayor, que no tienen sustancia, contra Netanyahu. Haaretz, por ejemplo, ¡trata de convencer a los lectores que la disposición de Netanyahu a negociar sin precondiciones es en sí misma una condición! Como Haaretz está en el negocio de la redefinición de las palabras, ¿por qué no decir que el conflicto no es realmente un conflicto y actuar en consecuencia?

Haaretz concluye diciendo que Netanyahu «debe darle [a la iniciativa francesa] el apoyo que va a garantizar la seguridad y el bienestar de los ciudadanos de Israel.» Si esto fuera posible, ello constituiría sin duda un gesto encomiable, pero cuando Francia promete el reconocimiento a los palestinos sin negociación, destruye las pocas posibilidades de éxito que la iniciativa podría haber tenido. Pedir a Netanyahu que otorgue ese milagroso «apoyo», es en el mejor de los casos ingenuo, y en el peor de los casos, traidor.

También podría ser una trampa para empujar a Netanyahu al fracaso, lo que, teniendo en cuenta la antipatía de Haaretz hacia el primer ministro de Israel, es probable.

En contra de lo afirmado por Haaretz que «no hay ninguna razón para rechazar la iniciativa francesa», su fracaso será un arma más utilizada por los activistas anti-Israel para demonizar a Israel, por lo que hay muchas razones para no prestar a la iniciativa una legitimidad que no merece.

Israel sobrevivió la traición de Gaulle, y es probable que sobreviva a la traición de Hollande. Pero una iniciativa más fracasada y un reconocimiento más -sin sentido- de «Palestina» empujarán a la paz y al Estado palestino aún más lejos.

Como Alan Dershowitz escribió hace poco, los que ayudaron a los nazis a matar judíos, al menos indirectamente, cuentan con una parte de la responsabilidad en el Holocausto. Aquellos – en Francia, en Haaretz, o en otro lugar – que dicen apoyar la paz y trabajan de hecho para socavarla, son en parte responsables de la campaña antisemita contra Israel. Deben ser nombrados y prominentemente expuestos por colaborar con los intolerantes, los antisemitas, y los terroristas.

Autor  Fred Maroun  (libanés y reside en Canadá). Fuente: Gatestone/Aurora

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