“La Construcción de una Cultura de Voluntariado Exitosa: El sentido de Servir en la Comunidad Judía” Analisis de Eduardo Chernizki

El Seminario Rabínico Latinoamericano Marshall T. Meyer ha editado recientemente un texto escrito por el rabino Charles Simon titulado, que tradujo al castellano Rodrigo Verascher.

El rabino Charles Simon, director ejecutivo de la Federation of Jewish Men’s Clubs, es un especialista en el desarrollo de medios para aumentar el número de voluntarios en las instituciones judías de los Estados Unidos, y de acuerdo a sus propias palabras, en este trabajo brinda un análisis y efectúa propuestas en base a su experiencia de más de 30 años como consultor de ONGs, en su gran mayoría judías.

Antes de continuar con nuestro comentario debemos efectuar tres aclaraciones. La primera que el lector debe tener presente que Charles Simón se basa en la estructura organizacional estadounidense, que es diferente a la de nuestro medio. La segunda que pese a estar centrado en la manera en que se debe “cultivar” a los voluntarios a fin de que sirvan como tales en instituciones judías religiosas liberales (conservadoras y reformistas) los planteos que realiza el rabino Simon son aplicables a cualquier tipo de ONG, excepto los tres últimos capítulos que son específicos para instituciones religiosas liberales; aunque en el 12, “Donde están los hombres”, plantea las cuatro razones, que de acuerdo a su experiencia, hacen que los hombres se ofrezcan como voluntarios: la búsqueda de compañerismo; para hacer contactos que esperan que puedan favorecer su vida profesional; los que se incorporan por que los trae un familiar o un amigo, o que sus padres le inculcaron los valores de voluntariado; y los que quieren cambiar el statu quo, generar un cambio. Razones estas que pueden ser aplicadas a los voluntarios de cualquier institución.

La tercera que el autor es un rabino conservador que adhiere a los denominados oficios religiosos igualitarios, en los que hombres y mujeres usan Talit y Tefilim, y suben a la Torá.

Efectuadas estas aclaraciones debemos mencionar que un aspecto interesante de esta obra es la diferenciación que realiza el autor entre la manera en que se involucran en la tarea voluntaria los hombres y las mujeres, sosteniendo “realmente los hombres y las mujeres tienen necesidades diferentes (pág. 181) o “Los hombre y las mujeres se diferencian en muchísimas cosas. Interactúan de manera diferente, aprenden de manera diferente y hay que dirigirse ante un sexo de manera distinta a la que hay dirigirse ante el otro. Por lo tanto, no nos debería sorprender que también fuera diferente el modo en que se los atrae al voluntariado. Los hombres y las mujeres podrán ser iguales, pero en muchísimas cosas son completamente distintos” (pág. 173).

Ya en la introducción el rabino Charles Simon nos da la pauta de su manera de visualizar el trabajo voluntario en las instituciones cuando dice “Los voluntarios son elementos de valor para cualquier organización, pero hay que tratarlos con cuidado. Cuentan con un tiempo acotado y no necesariamente les interesa asumir roles de liderazgo” (pág.24), para agregar poco después “En la mayoría de los casos, no se puede echar los voluntarios”, si bien a lo largo del texto plantea como los dirigentes y profesionales, por su manera de actuar con el voluntario provocan que este se sienta incomodo y/o no reconocido .por lo que se retira de la institución.

Quizás la frase “cultivar a los voluntarios” nos resulte chocante, en nuestro caso hubiéramos preferido “desarrollar” o “mantener” o “cuidar” a los voluntarios, pero Simon lo utiliza para describir el proceso de formación de la persona invitada a unirse al grupo de voluntarios de cualquier tipo de organización, que incluye instruirlo en la cultura institucional que posee cada organización, que en ciertos casos puede llegar a frenar las ideas innovadoras que propone la persona a la que se desea integrar al grupo de voluntarios ya existentes.

Otros de los temas que trata este libro se refiere a los directivos y como llevan a cabo su labor, y si la misma se adecúa a la cultura institucional no. Ya al describirlos analiza tanto el efecto de los carismáticos positivos como el de los negativos poniendo énfasis en prevenir que un líder carismático puede llegar a ser negativo para la organización.

Cada postura que sostiene Charles Simon está ejemplificada con anécdotas personales, las que por lógica son en su gran mayoría relacionadas con comunidades y federaciones judías conservadoras y reformistas estadounidenses, lo que le otorga al texto cierta frescura, que a nuestro entender le agrega un factor muy positivo al libro, que es de muy fácil lectura.

Otro aspecto muy importante es lo que sostiene en el capítulo “Como cultivar a los dirigentes” al decir “a no ser  que los voluntarios se diviertan mientras estén desempeñando sus tareas, es poco probable que se queden en la organización durante mucho tiempo” (Pág. 121), es decir que les sea placentero ser voluntario, agregando más adelante “La diversión es un valor central que deben aprender y encarnar tanto los líderes voluntarios como el staff de la organización. Genera un clima adecuado en el voluntariado al fomentar el involucramiento y los vínculos (…) Divertirse es concentrarse en los momentos y aprovecharlos para hacerlos memorables (…) Divertirse es tener la capacidad de reírse de uno mismo” (pág. 122) algo que quienes tenemos cierta experiencia en ONGs sabemos que no siempre se consigue por la manera en que los máximos directivos y el staff profesional actúan. El rabino Simon , da como ejemplo casos de aquellos que se anquilosan en sus cargos y rechazan, desde el vamos, todo intento de adecuar la estructura institucional a los cambios que se producen en la sociedad a la vez que considera que “Una de las cosas que caracterizan a los buenos dirigentes es la capacidad de reexaminar  y repensar las situaciones” (pág.1539)

Rabino al fin, Charles Simon, diferencia el accionar del minián, las pequeñas y  medianas comunidades de las grandes instituciones religiosas, que denomina catedralicias, pues sostiene que “El minián fue creado para satisfacer una necesidad [de sus miembros]” mientras considera que de las catedralicias son “Edificios que se asemejan a las catedrales porque, al igual que las catedrales cristianas, se construyen para infundir a la gente una sensación de pasmo y asombro. Se invierte un enorme esfuerzo en la construcción de estos edificios para crear belleza visual y generar un clima que fomente, al menos en los santuarios y capillas, la oración y la meditación”.

Creemos que la lectura de “La Construcción de una Cultura de Voluntariado Exitosa: El sentido de Servir en la Comunidad Judía” es un valioso aporte para todos aquellos involucrados en la ardua tarea de ser voluntarios de todas las instituciones de la comunidad judía.

chernizki

Licenciado Eduardo Alberto Chernizki

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