ISIS, en el corazón de Israel

Iman Kanjo, una madre de cinco y habitante de la ciudad de Shfaram, fue condenado a 22 meses de prisión tras confesar un vínculo con un seguidor de ISIS en Facebook, y tratar de viajar a Siria para unirse al Estado Islámico.

Al día siguiente, tres residentes de la aldea de Yatta fueron acusados del ataque en el mercado Sarona de Tel Aviv en junio pasado, que dejó cuatro muertos. Khaled Mahamrah y Mahmoud Mahamrah, quienes llevaron a cabo el ataque, además de un tercer hombre, Yunis Aish Musa Zin, que se retiró en el último momento, dijeron que habían sido inspirados por ISIS.

El día de año nuevo, Nashat Melhem, un árabe israelí de la ciudad norteña de Arara mató a tiros a tres personas en un bar en la calle Dizengoff de Tel Aviv, tras haber sido radicalizado en línea. Dejó una pancarta negra de ISIS en el lugar de los hechos antes de escapar y, finalmente, ser abatido por la policía después de una persecución.

El Shin Bet, la agencia de seguridad de Israel, ha desmantelado varias células inspiradas en ISIS, y se cree que decenas de árabes israelíes han viajado a Siria para unirse a la organización.

De acuerdo con un estudio de la Universidad de Haifa realizado por el profesor Sammy Smooha, 17 por ciento de los árabes israelíes simpatizan con ISIS, con niveles de apoyo de hasta 28 por ciento entre quienes manifiestan simpatía por la división norte del Movimiento Islámico. ¿Estamos viendo el comienzo de una tendencia de ataques inspirados en ISIS y una mayor identificación con ISIS entre los árabes israelíes y los palestinos en Cisjordania? Al igual que con la mayoría de las cosas, depende de a quién se le pregunte.

“Todavía no”, dice Yoram Schweitzer, investigador en el Instituto de Estudios de Seguridad Nacional (INSS). Pero añade: “Si vemos una escalada entre Israel y los palestinos y si vemos una verdadera tercera Intifada, entonces sí que podríamos ver más ataques relacionados con ISIS y más intentos de unirse a ISIS”. Dice Schweitzer, sin embargo, para la mayoría de los palestinos, ISIS no es atractivo a nivel ideológico. “La mayoría de los palestinos no van a unirse a ISIS, porque tienen sus propias reservas sobre la violencia extrema de ISIS en contra de los propios musulmanes y otros, y también que ISIS no aborda la cuestión nacional palestina como un problema de especial atención”, dice.

Ehud Yaari, correspondal de asuntos árabes, por el contrario, ve un “patrón de crecimiento de las operaciones similares a ISIS” tales como los ataques Sarona y Dizengoff, “en que los jóvenes que no se quieren unir a Hamas, la Jihad Islámica y ciertamente no a Fatah …están copiando el modelo establecido en París, Bruselas, San Bernardino y otros lugares “.

Ya’ari advierte que Israel tiene que tener mucho cuidado “de no permitir que este patrón penetre en las filas del Fatah Tanzim, ya que tienen una gran cantidad de armas, o en las bases de Hamas.” Eso, dice Yaari , sería un escenario completamente diferente, con armas mucho más mortales, ya no sólo armas de fabricación casera usadas por ejemplo en el ataque a Sarona, que se atascaron en varias ocasiones.

También advierte que si ISIS identifica una tendencia espontánea entre los jóvenes palestinos de imitar los ataques de ISIS en Europa y otros lugares, la organización detectará un potencial para desarrollar.

Igual que Schweitzer, Yaari cree que la escalada del conflicto con los palestinos representa el mayor peligro en términos de lo que puede atraer a ISIS y constituye una advertencia para quienes están en el gobierno y que favorecen una postura agresiva ante la violencia palestina.

“El camino de ahí a los 30.000 integrantes de las fuerzas de seguridad palestinas es muy corto”, dice Yaari. “Por eso  creo que algunas de las propuestas hechas por algunos de nuestros ilustres ministros – más notablemente por [el líder Bait Yehudi Naftali] Bennett – son muy peligrosas. Porque si se persigue esta [línea de acción] hay que tener en cuenta que se está empujando a sectores adicionales de la población palestina a unirse a este ciclo de violencia”.

Fuente: Jerusalem Post

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