Jerusalén albergó la mayor marcha del orgullo gay luego del asesinato de 2015

An Israeli woman draped with a rainbow gay pride flag with the Star of David walks past Israeli border policemen during the annual Jerusalem Gay Pride Parade on July 21, 2016. Israeli police said they suspected the man behind the attack on last year's march, Yishai Shlissel, an ultra-Orthodox Jew who killed a teenager and stabbed five other people, had been in contact with his brother from prison about an assault on the event. / AFP PHOTO / GALI TIBBON

Se realizó una nueva marcha del orgullo gay en Israel, más precisimante en Jerusalén, que fue la ciudad que albergó la mayor que ha recorrido sus calles hasta la fecha, luego de que el año pasado un ultra ortodoxo judío asesinara a una adolescente de 16 años e hiriera a cinco personas.

Bajo estrictas medidas de seguridad, que incluyeron el despliegue de miles de agentes del orden, el vallado a lo largo de todo el recorrido y chequeos para acceder a un evento en el que era imprescindible también llevar pulsera, el desfile se convirtió en uno de los más concurridos y reivindicativos en años.

Y es que, a diferencia de la celebración de la jornada del orgullo gay en Tel Aviv el mes pasado, con un carácter primordialmente festivo, Jerusalén se convirtió en una cita en la que los miembros de la comunidad LGTB, simpatizantes y ciudadanos anónimos rindieron homenaje a la víctima del año pasado y expresaron su descontento ante la ausencia del intendente, Nir Barkat.

«Nir Barkat, despiértate, mi sangre no es derramable», le coreaban algunos manifestantes portando una enorme bandera del arco iris, refiriéndose al hecho de que el regidor justificara su ausencia en que «no quería herir las sensibilidades» de los vecinos ultra ortodoxos y nacionalistas religiosos.

La Policía informó de que al menos una treintena de sospechosos fueron detenidos durante la jornada por intentar supuestamente perturbar la celebración de la marcha y mostró una imagen con un cuchillo que le fue requisado a uno de ellos.

De acuerdo a diferentes reportes, entre 10.000 y 20.000 personas participaron en el acto, que se inició en el conocido Parque de la Campana (Gan Hapaamón), donde arrancó tras la celebración simbólica y siguiendo el ritual judío de una boda entre dos homosexuales jerosolimitanos, Yochai Werman y Yotam Hacohen.

Pese a que en Israel no están reconocidas las bodas que no sean oficiadas por las autoridades religiosas, los flamantes maridos se mostraron orgullosos y quisieron reivindicar con el acto su derecho a vivir en paz en la ciudad santa.

«Mostrar el amor a mi pareja en Jerusalén es la mejor sensación del mundo. Es todo lo que queríamos», explicó uno de los novios, que lucía un traje de color blanco.

Por su parte, Adi Shriki, directora de la organización Hoshen, que lucha contra la homofobia en el sistema educativo, aseguró que «Jerusalén es una ciudad donde también vive el colectivo LGTB» (lesbianas, gais, transexuales y bisexuales).

«No hay razón por la que no podamos salir a la calle agarrados y marchar y defender la igualdad de derechos aquí», dijo.

Aunque el desfile tenía carácter apolítico según los organizadores, se dejaron ver la ex dirigente del Partido Laborista Shely Yajimovich, en la celebración nupcial, y el ministro de Seguridad Interior, Gilad Erdán, que se reunió con los padres de Shira Banki, la adolescente apuñalada en el desfile de 2015.

A mitad del recorrido y en el mismo lugar desde donde el ultra ortodoxo judío que la acuchilló, Yishai Shlisel, se había agazapado antes de cometer su fatal agresión, un enorme cartel con la imagen de la víctima se convirtió en un improvisado mausoleo donde los marchantes depositaban ofrendas florales, se abrazaban y lloraban emocionados.

El hermano del homicida fue detenido previamente bajo sospecha de que planeaba llevar a cabo un ataque durante la marcha de hoy, siguiendo órdenes de Shlisel desde la cárcel.

Flanqueaban el recorrido banderas del arco iris, de Israel, y del orgullo bisexual -de colores rosa, morado y azul- además de pancartas en las que se podía leer «el amor siempre gana» o «todo lo que necesitas es amor».

Para darle fuerza al carácter reivindicativo, de tanto en tanto se escuchaban tambores entre las consignas por la libertad.

Zvi, uno de los participantes, lucía orgulloso un cartel que rezaba: «Soy religioso y mi hijo es homosexual, ¿y qué?».

Junto a él, Elazar, voluntario de la organización de gais religiosos judíos Havruta, portaba dos carteles con citas ofensivas y homófobas recientemente hechas por prominentes rabinos, junto a la frase que recoge el texto bíblico «Acudid a vuestro creador».

«Ante esas frases ofensivas yo les digo ‘Acudid a vuestro creador’, que me ha hecho gay. Y cuál es el problema», se preguntaba Elazar junto a su progenitor.

El desfile concluyó al caer en el céntrico Parque de la Independencia, donde estaban programadas diferentes actividades y actuaciones de artistas locales, como la reciente ganadora del primer festival transexual en el país, la árabe Talin Abu Hanna.

Fuente: Aurora

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