Despedida del embajador de Israel en Chile

Dentro de pocos días culmina mi misión en Chile, vuelvo a Israel y me jubilo del servicio diplomático, luego de 40 años que me llevaron a muchos países, principalmente en Latinoamérica, donde fui embajador en Perú, Paraguay, Argentina y Brasil, además de estos dos últimos años a la cabeza de nuestra embajada en Santiago.

Me voy con sentimientos encontrados. Por un lado, estoy contento por el nivel alcanzado en la relación bilateral, y por haber ayudado a enriquecer el contenido de los vínculos entre ambos países. Creo que en estos dos años se han afianzado la amistad y la cooperación entre Chile e Israel, soslayando la distancia geográfica que nos separa. Entre tantas áreas de cooperación, cabe destacar los esfuerzos de nuestra embajada y de la Comunidad Judía de Chile para compartir nuestras experiencias y nuestros logros en todo lo que tiene que ver con la gestión del agua.

Pero por otro lado, me voy con cierta preocupación, pues lamentablemente se ha fortalecido la agresividad y la vehemencia de grupos que no escatiman esfuerzos ni recursos para dañar la imagen de Israel y enrarecer la relación de los dos países, importando los conflictos de Medio Oriente, con todas sus calamidades, a Chile.

Durante mi estadía de dos años en Chile tuve la suerte de recorrer los lindos paisajes y lugares del país, y ahora entiendo mejor por qué el himno chileno contiene la frase “copia feliz del edén”.

Además, durante este período fue una gran fuente de satisfacción encontrar y sentir el cariño que los chilenos de todas las regiones, tendencias religiosas, posiciones políticas y condiciones socioeconómicas sienten por Israel, como asimismo la gran admiración que hay por los logros de mi país, que ha conseguido no solo sobrevivir, sino convertirse en una isla de estabilidad, democracia, libertad, prosperidad y desarrollo, en medio de una de las zonas más convulsionadas del mundo.

Espero que en el futuro se siga estrechando aún más esta amistad entre los dos pueblos, con énfasis en la relación cultural, comercial, académica y política, tanto a través del canal diplomático como de las fuerzas vivas de la sociedad, donde ya se aprecia una relación virtuosa y dinámica, que se nutre del conocimiento y la confianza mutua acumulada por años.

Yo, de mi lado, seré un embajador más de Chile en Israel y donde me encuentre los próximos años.

¡Shalom, Chile, y hasta siempre!

Rafael Eldad
Embajador de Israel

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