La cocina española se degusta en Tel-Aviv

La segunda edición del intercambio gastronómico Round Tables ideado en Israel ha evidenciado el creciente interés en la cocina española alejada de los personalismos o las grandes estrellas. Los restaurantes Triciclo, en Madrid, yMaruja Limón, en Vigo, han tomado el relevo al barcelonés Tragaluz, como representantes españoles en una iniciativa que durante cuatro semanas consecutivas de noviembre concentra en Tel Aviv a gastronomías de todo el mundo. Este año ha sido el primero en que se dan cita dos establecimientos de un mismo país, repartidos en el caso de España en semanas distintas para favorecer la multiculturalidad gastronómica en la capital israelí.

Los organizadores tenían claro que querían dar a conocer en su tierra la cocina de dos territorios alejados el uno del otro -Galicia y Madrid-, pero cada uno con su propia identidad culinaria.

Maruja Limón fue el primero en aterrizar en Israel y lo hizo precisamente en el único restaurante kosher de cuantos albergan estos días cocinas extranjeras dentro del proyecto Round Tables. Eso supuso un hándicap para el chef Rafa Centeno y su equipo ya que tuvieron que sustituir ingredientes habituales de sus platos por otros acordes a las prescripciones del judaísmo. «Un rabino pasaba todos los días por la cocina antes del servicio y certificaba los productos que utilizábamos. Al final nos adaptamos, aprendimos mucho y volvimos con muchas ideas a desarrollar en nuestro restaurante», explica el vigués. Acompañado por otros dos cocineros, Centeno admite que han trabajado mucho tras servir unos 1.000 cubiertos durante cinco cenas a 60 euros por persona. Participar en la iniciativa le ha permitido a su vez entrar en contacto con chefs israelíes con los que ha visitado los mercados locales, ha probado las comidas más típicas y ha comprado producto autóctono.

Esa misma experiencia la han vivido igualmente Javier Goya, Javier Mayor y David Alfonso, el trío que maneja y conduce a Triciclo cada vez más lejos. De hecho, en breve abren sucursal en el Gourmet Experience de la Castellana. Llegaron a su restaurante de acogida en Tel Aviv con todas las plazas vendidas a priori. Un millar de reservas realizadas online y pagadas por anticipado. El éxito de cada Round Tables es rotundo debido al interés de las diferentes generaciones israelíes por la gastronomía. La gente no se lo piensa dos veces a la hora de salir a comer y cenar fuera, y aún menos cuando tiene la posibilidad de conocer en formato pop up una cocina remota. Por eso los impulsores del proyecto sabían que éste tendría recorrido. Tanto es así que ya no descartan exportarlo incluso a otras capitales europeas ávidas de conocer culturas gastronómicas que puedan enriquecer e impulsar las propias informa El Mundo.

Pese a las horas de cocina y el desgaste que supone duplicar e incluso triplicar en el caso de Maruja Limón, el número de personas a las que suelen servir en sus restaurantes, los dos últimos participantes españoles valoran positivamente la experiencia y la recomiendan tanto a cocineros como comensales. «Siempre es bueno salir, intercambiar culturas y conocer formas de entender la cocina distintas a la tuya», esgrime Centeno. En su caso, tuvo que renunciar a la ternera gallega en uno de sus platos, así como a más de un tipo de pescado que en Israel no hay manera de conseguir por ningún lado.

«Los clientes son muy agradecidos y entienden las dificultades con las que nos hemos encontrado ante según qué plato por las limitaciones del mercado», explica Javier Goya tras recibir el elogio afectuoso de una clienta que se ha comprometido a pasar por Triciclo de camino al Celler de Can Roca, donde tiene mesa en cuestión de días.

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