Austria vota hoy si quiere un presidente federal de la ultraderecha

Austria decide hoy si se dota de un presidente federal de ultraderecha, Norbert Hofer, en detrimento de un candidato procedente de los verdes, Alexander Van der Bellen, en un proceso electoral de duración agónica, pues a las dos vueltas electorales celebradas en primavera siguieron una anulación legal y un aplazamiento que lo ha alargado hasta diciembre. Los sondeos indican que ambos candidatos están muy igualados, con una ligerísima ventaja del ultranacionalista.

De vencer Hofer, supondría no sólo un triunfo para las corrientes populistas que surcan el continente, sino también un vuelco histórico: sería el primer jefe de Estado de ultraderecha elegido en la historia de la Unión Europea. La UE, ya baqueteada por el referéndum del Brexit y por la elección de Donald Trump como futuro presidente de Estados Unidos, observa este domingo 4 de diciembre con doble inquietud: por la cita electoral en Austria y por el referéndum de reforma constitucional en Italia, otro potencial terremoto.

Tanto Alexander Van der Bellen, de 72 años, como Norbert Hofer, de 45, saben que los largos meses que los austriacos llevan sometidos a esta pugna han generado fatiga ante las urnas, y que el triunfo será para quien consiga movilizar de nuevo a sus seguidores y atraer a los últimos indecisos con una visión global de hacia dónde debe ir el país. “Veamos una Austria en la que valores como la decencia, la compasión, la libertad, la igualdad y los derechos humanos sean fundamentales, y trabajemos juntos por un mundo mejor para nuestros hijos”, expuso Van der Bellen en su mitin final este viernes en Viena, informa Efe. Arropado por muchos intelectuales y artistas, Van der Bellen clamó: “Hofer dice: ‘Nada ni nadie nos va a parar’, y yo le digo: ‘Nosotros les vamos a parar’. Lo hicimos una vez y volveremos a hacerlo”.
En efecto, el exportavoz de los ecologistas y candidato independiente Alexander Van der Bellen ganó a Hofer en la segunda vuelta electoral, celebrada el pasado 22 de mayo. Le venció por sólo 30.863 papeletas, tras el recuento del voto por correo de los ausentes. Entonces, el Partido de la Libertad de Austria (FPÖ) de Hofer apeló aduciendo posibles irregularidades en el voto por correo. El 1 de julio, el Tribunal Constitucional falló que, aun no apreciando indicios de fraude, sí había habido prácticas incorrectas, como escrutinio fuera del horario legal, o sin la supervisión requerida, unas prácticas que históricamente se habían tolerado. Resultado: la segunda vuelta debía repetirse. Se fijó la fecha para el 2 de octubre, pero se añadió un nuevo bochorno al ya existente. Se descubrió que el autopegado de algunos sobres electorales era deficiente, por lo que la cita fue aplazada al 4 de diciembre.

Hoy, en un país de 8,7 millones de habitantes, están llamados a las urnas 6,4 millones de austriacos. Los resultados se conocerán sobre las diez de la noche, pero si vuelven a ser tan ajustados como en mayo, es posible que no pueda proclamarse vencedor hasta el recuento del voto por correo, que se hará el lunes, como marca la ley. De entrada, habrá menos votos por correo que la vez anterior; ha habido 708.000 solicitudes de papeletas para esa modalidad, cuando en mayo fueron 885.000. Esta circunstancia podría perjudicar a Van der Bellen, que arañó la victoria por esos sufragios.

Los análisis y estadísticas electorales de estos días en la prensa austriaca señalan que el ecologista Van der Bellen cuenta con el respaldo del voto urbano, de la mayoría del voto femenino, y del de los electores con más nivel de estudios. Hofer cosecha mucho voto rural, y el de la mayoría del voto masculino y de quienes tienen menos nivel educativo. Los estudios señalan también que el grueso de votantes de Van der Bellen se declaran optimistas, mientras que los de Hofer dicen sentirse pesimistas.

La participación –en mayo fue del 72,65%– puede ser clave en el resultado. De ser alta podría beneficiar a Van der Bellen pues indicaría movilización por la causa antipopulista; se considera que los simpatizantes de Hofer ya están muy movilizados en su voluntad de expresar su malestar contra el sistema. Como otros partidos populistas derechistas de Europa, Norbert Hofer esgrime un discurso de patriotismo austriaco, veladamente euroescéptico, y de radical oposición a los flujos migratorios.
“El asilo debe ser sólo una protección temporal –dijo Hofer en su último mitin el viernes en Viena, informa Dpa–. Aquellos que entran no deben tener acceso a los servicios sociales del país; sólo se les debe conceder pleno acceso después de cinco años de residencia”. Tampoco hay que olvidar el factor económico, pues el FPÖ se presenta como un “partido social”. El paro es elevado; en julio era del 6,2%, el más alto en 21 años, según Eurostat.

Norbert Hofer –cuyo partido fue fundado en 1955 por antiguos nazis y es ahora la tercera fuerza política del país– también arremete contra la gestión de los partidos políticos tradicionales que han gobernado Austria desde 1945: el Partido Socialdemócrata de Austria (SPÖ) y el democristiano Partido Popular Austríaco (ÖVP). Ambas formaciones fueron las grandes perdedoras de la primera vuelta de estas presidenciales, celebrada el 24 de abril, en la que concurrían seis candidatos. La debacle llevó al canciller socialdemócrata, Werner Faymann, a dimitir el 9 de mayo, y asumió el puesto su correligionario Christian Kern, que continúa la coalición de gobierno con los democristianos.

El presidente federal de Austria, elegido para un mandato de seis años, tiene un papel representativo, pero entre sus poderes formales figura, en determinadas circunstancias, nombrar canciller y disolver el Parlamento. Hofer ya ha insinuado que podría hacer uso de esas facultades. Hasta el pasado julio fue presidente el socialdemócrata Heinz Fischer –sirvió dos mandatos–, y desde entonces, a la espera del elegido, desempeña la función presidencial un organismo colegiado.

Fuente: La Vanguardia Global

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