Polémica iniciativa contra el antisemitismo en Alemania: «Alquilá un judío»

La iniciativa -con su intencionado nombre provocativo- fue lanzada por la Academia Janusz Korczak, con sede en Múnich, en el que los 50 miembros del programa dirigen seminarios con grupos privados y establecimientos educativos en toda Alemania y, para llegar a los no judíos, la iniciativa tiene como objetivo proporcionar la oportunidad de socializar con la comunidad judía y romper prejuicios en el proceso. Entre ellos están Mascha Schmerling, de Moscú, y Monty Aviel Zeev Ott, de Hannover. Pero ¿por qué el nombre? «Sabemos que es cuestionable. Está ahí para provocar, para promover la conversación», dijo Schmerling. «La gente no confía en sí misma para decir ‘judío'», contestó Ott. «Pero todo tiene que ver con el contexto», según Schmerling.

«No queremos ser definidos puramente por la historia y no queremos ser vistos siempre a través del lente del Holocausto», aseguran.

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Con una población de 200.000 judíos, Alemania es el hogar de la comunidad judía de crecimiento más rápido del mundo. Y aún así, muchos nunca han conocido a una persona judía; el proyecto «Rent a Jew» (alquila un judío) quiere cambiar esto. En un colegio técnico en Solingen, al oeste de Alemania, 15 de los 20 adolescentes responden, cautelosamente, con diferentes explicaciones su «no». «Probablemente me he cruzado con uno», dice un estudiante. «Pero no necesariamente lo sabría», añadió. Ahí es donde entra «Rent-a-Jew» (alquilar un judío). «Nunca se olvida uno de su primera vez», dice el lema del proyecto.

«No queremos ser definidos por la historia»

Como muchos de los judíos en el país, Schmerling llegó a Alemania desde la antigua Unión Soviética con su madre en 1992. Formaban parte de los llamados «refugiados contingentes» que representan hoy alrededor del 80 por ciento de la población judía total de Alemania de aproximadamente 200.000. «Queremos dar a la gente la oportunidad de hablar con la comunidad judía, queremos que vean que somos gente completamente normal», explicó Schmerling. «No queremos ser definidos puramente por la historia y no queremos ser vistos siempre a través del lente del Holocausto», añadió. «Pero también queremos mostrar un judaísmo abierto y colorido», dijo Ott a DW. «El judaísmo es tan diverso».

Luchando contra el antisemitismo

Pero con el antisemitismo en aumento en toda Europa occidental, la oportunidad de fomentar la conversación con la comunidad judía se ha vuelto aún más importante en los últimos meses, dice Ott.

En marzo, el Departamento de Investigación e Información sobre Antisemitismo de Berlín informó que hubo un 34 por ciento más de incidentes antisemitas reportados en 2015, en comparación con el año anterior. El antisemitismo en Alemania también hizo titulares internacionales a principios de este año después de que un hombre judío de 21 años que llevaba una kipá (gorra ritual) fue golpeado por tres hombres.

«¿Has sido atacado alguna vez?», preguntó un estudiante. El propio Ott fue previamente atacado por tres hombres que, al notar su kipá, lo rodearon y comenzaron a cantar «Palestina». «Hay partes pequeñas de Berlín donde ya no llevo mi kipá», dijo Ott. «La seguridad personal tiene prioridad en esas situaciones. Pero no todo es malo», agregó. «He tenido algunas conversaciones geniales en las que la gente ha tenido la curiosidad de acercarse a mí. Es alentador ver que la gente puede ser tan abierta», añadió.

Participar en el seminario «Rent-a-Jew» da a los participantes la oportunidad de aprender sobre todo tipo de cosas que pertenecen al judaísmo, ya sea la adoración, los festivales, la ascendencia o el tema, particularmente popular, de los alimentos.

Cuando los participantes empiezan a relajarse, Schmerling y Ott le dan vuelta a la dinámica: ¿Qué han oído ustedes de los judíos? Temeroso al principio, alguien responde: «Que son educados». «No necesariamente algo malo», respondió Schmerling. «Pero ciertamente no es cierto para todos», añadió.

«Dinero», dijo otro, provocando una mezcla de pequeños jadeos y risas incómodas en el grupo. «Bueno, ciertamente es un viejo prejuicio», dijo Schmerling. «Pero, por desgracia, no es cierto, al menos no en mi familia», bromeó. «¿No sería genial si te dieran una bolsa de dinero si te conviertes?», se sumó Ott a la broma, terminando con un «¿Dónde firmo?».

Diálogo, «clave para cualquier problema»

Entre los estudiantes del Colegio Técnico de Solingen estaba Justin, de 17 años. Antes de la visita de «Rent-a-Jew», nunca había tenido la oportunidad de hablar con alguien de la comunidad judía de Alemania. «Ellos viven junto a nosotros, aunque uno no lo sepa», dijo a DW. «Es importante saber cómo viven los demás y no solo las personas de tu propia religión».

El compañero de clase Mohamed también estaba interesado en aprender más sobre el estilo de vida judío. «No solo he aprendido sobre la vida cotidiana en el judaísmo, sino también he aprendido que muchas cosas que he escuchado acerca de los judíos no son verdaderas», dijo el joven de 17 años.

Para Schmerling y Ott, desmentir los estereotipos es la mitad de una batalla ganada. «Esta es una oportunidad para romper esos prejuicios», dijo Schmerling. «El diálogo es la clave de cualquier problema, en lugar de hablar unos de otros, tenemos que estar hablando unos con otros», concluyó.

2 COMENTARIOS

  1. EL gran cambio va a ocurrir cuando nuestros rabinos consideren Judio a toda aquella persona que tenga al menos uno de sus padres Judio y que ademas quiera sumarse a nuestra comunidad.
    Por ahora, a los hijos de los matrimonios mixtos se los suele rechazar, principalmente en los circulos ortodoxos.
    Lo importante es sumar y no restar. El Pueblo Judio necesita amigos pues enemigos tiene de sobra. Cuando aceptemos a los no-judios con gusto entre nosotros, ellos mismos serán quienes digan como dijo ese joven de 17 años …» también he aprendido que muchas cosas que he escuchado acerca de los judíos no son verdaderas”…..
    Dejemos ya de ser un «club exclusivo» y empecemos a aceptar a toda la gente buena que se acerca a nosotros.

  2. Concuerdo con el anterior comentario, el pueblo judio pierde en cada generación, todos los hijos de sus hijos que se casan con mujeres no judias, eso es una discriminación para ese hijo que ha nacido, para su padre que lo ha engendrado, pero sobre todo para su madre que se la considera culpable, todo ello basado en una lectura errónea de la Torah, respecto a otros tiempos y sobre los hijas e hijos de cananeos.

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