«En el campo de concentración de Terezín la música era más importante que el aire»

El 10 de agosto de 1942, el compositor checo Hans Krassa fue detenido por la SS y enviado al campo de concentración de Terezin. Hans tenía 42 años, y junto con él, fueron enviados muchos otros compositores judíos al campo de Terezín, como Pavel Haas, Viktor Ullman, Gideon Klein. Esta y otras historias cuenta el autor español Xavier Güell, en su libro Prisioneros del paraíso, que presentó en México la semana pasada en el marco de la Primera Feria Internacional del Libro Judío.

Para el régimen nazi, ellos representaban la música degenerada, una música que debía ser borrada de la faz de la tierra. Pero la propaganda del régimen quiso convertir a Terezín en un campo moderno que ocultara las atrocidades del exterminio que se estaba cometiendo en ese y otros campos.

De forma a veces abierta y a veces clandestina, Hans Krassa siguió componiendo en Terezín, utilizando a la música como refugio ante la barbarie que estaba viviendo.

El reconocido compositor Xavier Güell, en su libro “Prisioneros del paraíso” se adentra en las historias de los músicos de Terezin, quienes además de hacer música hicieron historia.

Xavier Güell: Es la cuarta vez que vengo a México. Vine a dirigir la orquesta de la Ciudad de México hace unos años, una Cuarta de Brahms apasionatta que recuerdo muy bien, en la Sala Ollin Yoliztli.

Y después vine a presentar el libro “El canto de las sirenas” de Eugenio Trías en Bellas Artes, y he venido más veces. Me siento bien en México y estoy muy agradecido con la comunidad judía que han tenido la amabilidad de invitarme para hablar de mi nuevo libro.

Nadia Cattan: ¿Por qué un músico de renombre como usted pone su atención en el Campo de Concentración de Terezín?

XG: Porque es una historia brutal pero hermosa y se tiene que conocer. El problema está en que el Holocausto es conocido mayoritariamente a través de películas, de novelas, de ensayos, de todo tipo de medios. Pero esto es una cosa particular, poco conocida, que es la historia de valor, coraje y supervivencia de grandes artistas de todo tipo.

No sólo músicos, sino escritores, pintores, directores de escena, actores, etc., muy conocidos en su época, que de la noche a la mañana lo pierden absolutamente todo y que tienen que aprender a sobrevivir en esas dramáticas y terribles condiciones.

Una buena parte de los prisioneros, sin poder controlar sus emociones y sin poder resistir el drama que vivían en ese momento, lo que hacen es suicidarse.

Sin embargo todos estos artistas aguantan y lo que hacen es demostrar con un carácter excepcional que se puede de alguna manera transformar el dolor en alegría. Ese es el gran secreto de la vida y hace falta descubrirlo de alguna forma porque si no es difícil entender al mundo como tal.

No se puede entender un mundo como hoy con las enormes desigualdades, guerras, injusticias, torpezas inconmensurables del ser humano, que no acaba de aprender. Porque no tiene memoria.

Y sin embargo hace falta conocer la historia de esos héroes judíos y su manera de afrontar la muerte, que sabían que llegaría pronto.

Es algo hermoso y es algo que se tiene que saber. Y por eso desde su canal, pido a los lectores que lean esta novela, porque se darán cuenta de verdad de que en la vida del ser humano hay algo maravilloso. A pesar de todos sus errores, de todas sus barbaridades que ha cometido y que seguirá cometiendo, hay algo absolutamente hermoso que merece la pena conocerse.

Algo sustancialmente hermoso se produce muchas veces en situaciones límite, cuando no te lo esperas y de repente salen de tu interior más intimo. Cosas que no podías sospechar, sentimientos que no podías sospechar.

Todos estos artistas judíos dieron lo mejor de sí mismos. Si comprobamos las obras que escribieron o compusieron durante esos años terribles de cautiverio en Terezín antes de ser asesinados en 1944 en Auschwitz.

Si las comparamos con obras anteriores suyas, vemos la distancia que hay entre unas y otras porque esas ultimas tienen una emoción, tienen una sabiduría, una bondad y son completamente excepcionales.

NC: Desde su perspectiva de músico ¿puede el dolor ayudar a crear un mejor arte?

XG: Sin ninguna duda, yo he hablado con supervivientes dentro de mi investigación que he hecho con mi editor Joan Derrida de Galaxia Gutenberg, y nos fuimos a Terezín a ver los documentos de gente que sobrevivió a Terezín.

Ahí explicaban que la música para ellos era fundamental, era más importante que el aire, era lo que respiraban, porque daba esperanza porque era lo único hermoso que tenían en esas vidas llenas de dolor.

Más que los grandes festivales que habían dejado de tener prácticamente actividad. Se convirtió en un elemento dinamizador, en algo excepcional porque ahí había gente de primerísima calidad y de primerísimo orden, componiendo, pintando, escribiendo, montando óperas y obras de teatro con una calidad excepcional

NC: ¿Cuáles fueron los elementos que más llamaron su atención durante su investigación sobre el Holocausto?

XG: Dentro del Holocausto, Terezín es un caso especial porque sirve de escaparate a los nazis para presentarse ante la opinión publica de una manera humana. Terezín es una farsa que arman para engañar a la opinión pública, gracias a los grandes artistas judíos ahí recluidos.

Por eso titulé a la novela “Los prisioneros del paraíso”. Por eso remarco que las experiencias de esos artistas no son suficientemente conocidas y por eso hablé de ello.

NC: ¿Hay elementos de tiempos del nazismo que usted encuentre el día de hoy?

XG: Sin duda. El ser humano sigue sin aprender. Hay multiplicidad de ejemplos en que el humano no es compasivo. Hay que ser más solidario.

Lo que pasa con Trump es abominable en EE.UU. Es demencial que se le haya colocado con esta responsabilidad. Es algo desanimante.

Hace falta aprender de los enormes errores que hemos tenido. Probablemente no nos vaya del todo bien, pero aprendamos algo mínimo al menos. Por eso el ejemplo de los Prisioneros del paraíso es muy significativo, porque son gente que perdieron todo y vivieron cosas que no se pueden describir.

Y a pesar de todo tuvieron el coraje de seguir dando esperanza a la comunidad de prisioneros con sus creaciones. Más que el aire que respiraban.

La esperanza no se acaba hasta que se acaba el amor. Un mundo sin amor no puede tener esperanza. Y un mundo sin amor es el final total y absoluto. Por eso el mensaje del libro es que a pesar de todo, el ser humano puede ser maravilloso.

Me concentré por dos años en escribir este libro y he aprendido muchísimo. He hecho un viaje con este libro. Tuve una renovación.

Porque el sufrimiento te enseña. No sólo el personal sino también el de los demás. Soy otra persona desde que he escrito este libro.

NG: Alguna vez dijo que el hombre es el único artista de la crueldad ¿a qué se refiere con esto?

XG: Porque es el único ser de la tierra que saca placer con la crueldad. Un animal mata pero jamás saca placer de eso. Es capaz de convertir la crueldad en una obra de arte, o de intentarlo por lo menos.

La perversidad del ser humano llega a límites que no son comparables con los de ningún otro ser de la naturaleza.

NG: ¿Qué se puede encontrar en su libro?

XG: Se puede encontrar dolor, alegría, solidaridad, música, obras de arte, historias de amor intensas, viajes personales que llevan a cosas inimaginables. Se puede encontrar que la bondad es la mayor obra de arte de todas.

Fuente: Enlace Judío

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