Aprendiendo a respirar bajo el agua. Por Lic. Uriel Aiskovich

¿Qué es ser judío? Imposible responder esta pregunta con una sola respuesta. Pero nos proponemos a lo largo de estos días analizar diversas respuestas ante una pregunta tan difícil.

Hay una historia singular que ilustra el ser judío de una forma muy particular:

D´s dice “¡Estoy harto!” En 10 días, la inundación. La verdadera. Esta vez, sin Noaj. Eso fue un error. En una tradición religiosa uno dice: “Muy bien. Es la voluntad de D´s. Orarán. Se perdonarán los unos a los otros. Reunirán a sus familias y esperarán al fin”. Otros: “Resolverán sus asuntos financieros. Sus asuntos deben estar completamente resueltos. Reunirán a sus familias y orarán”.

¿Qué dice el maestro judío? : “¿Diez días? ¡Pero eso es más que suficiente tiempo para aprender a respirar bajo el agua!

George Steiner, uno de los mayores críticos literarios contemporáneos comenta cuán importante es para él ese relato:

” Y cada día esa magnífica historia me da la fuerza y la alegría para vivir mi vida. Y lo creo, profundamente: diez días es, de hecho, mucho tiempo.

Volvamos sobre esta historia. Algunas cosas que podemos aprender de ella:

Uno bien podría preguntarse por qué no buscar que D´s cambie de parecer haciendo un arrepentimiento o un cambio, y por qué en cambio querer aprender a respirar bajo el agua.

Esto nos lleva a entender otra manera de ver los problemas.

Mientras que muchos ven el diluvio, la tormenta, o el huracán como el problema se nos propone otra perspectiva. La mirada judía es muy moderna: El problema no es el diluvio. Siempre puede haber diluvios o tormentas que no somos capaces de controlar. El problema es no saber buscar soluciones ante eso, en este caso, respirar bajo el agua.

Esto nos propone pensar la idea de Teshuvá bajo otra óptica: Aprender a respirar bajo el agua, aprender a buscar soluciones cuando el problema lo amerita.

Mientras muchos escucharon diez días como el anuncio del fin, el maestro judío dijo diez días: Cuánto tiempo!!!!! A trabajar, aprendamos. El problema no es que haya dificultades, siempre las vamos a encontrar en nuestra vida, sino, ser capaces de pensar soluciones.

Israel refleja a la perfección esta visión judía. Incluso hoy el agua de mar se puede potabilizar, el problema no es la falta de agua o de petróleo o de energía, el problema es cuando no pensamos en soluciones.

Probablemente ni hoy ni mañana podamos responder qué es ser judío. Pero podemos pensar algo. Tenemos 10 días para aprender a respirar bajo el agua, el año que viene puede ser maravilloso, pero si alguien te promete que no vas a tener desafíos también, seguramente,  te mienta.

Si no llega el diluvio, quizás alguna que otra tormenta, o incluso llovizna. Ese no es el problema. La cuestión es cómo respirar bajo el agua. Y sí, podremos ser un poco rebuscados, pero en lugar de pedirle a D´s que no traiga agua, le pedimos la fuerza para aprender a respirar allí.

Hay algo muy particular de la Emuná. Tener emuná, traducido como fe, pero imposible de traducir, no es creer que las cosas milagrosamente se resolverán. No es esperar tampoco que eso suceda, que D´s haga click y nos resuelva la vida, que no aparezcan los obstáculos. Tener Emuná es dar lo mejor. Es, si tenemos que respirar bajo el agua, descubrir cómo hacerlo, si tenemos que nadar, nadar, dar lo mejor de nosotros, en lo que depende de nosotros hacer nuestra parte.

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