El fallido intento de Coco Chanel por apoderarse de propiedad judía bajo la sombra nazi

Gabrielle Coco Chanel ha marcado una tendencia paradigmática en el mundo de la belleza desde que se inició en el mundo de la moda y la belleza en la primera mitad del siglo XX que continua hasta ahora, pero detrás de ella se ocultan oscuras historias.

Su relación con un alto oficial de inteligencia nazi durante la época en que la Alemania Nazi ocupó Francia ya ha quedado documentada en el libro “Durmiendo con el enemigo” de Hal Vaughan.

El director francés de “The No. 5 War” (La Guerra No. 5), Stéphane Benhamou pasó largo tiempo hurgando viejos archivos para poder demostrar hasta que punto Coco Chanel abuso de las leyes raciales nazis para aumentar su riqueza y poder: durante la guerra, trató de robar la propiedad a los hermanos judíos Wertheimer que habían sido socios suyos.

Durante los años 20, la empresaria francesa quería comenzar el mercadeo masivo de su hasta hoy exitoso producto Chanel No. 5 en grandes tiendas departamentales, pero el dueño de GaleriasLafayette en Paris le explicó que sus medios de producción no podrían satisfacer la demanda de su producto. Por lo que se ofreció a presentarle a dos de sus socios comerciales, los hermanos judíos Pierre y Paul Wertheimer, que tenían un negocio familiar de perfumes y cosméticos.

En 1924 las partes firmaron un contrato comercial y se estableció la nueva compañía. Chanel le otorgó a la empresa los derechos sobre su perfume y los Wertheimer se comprometieron a manejar todos los costos de producción, comercialización y publicidad. Se acordó que ella solo recibiría el 10 por ciento de las ganancias y el 70 por ciento se destinaría a los hermanos y otro 20 por ciento restante se lo prometió a un tercer socio, el propietario de Galerias Lafayette, quien prometió ayudar con la distribución.

En 1927 su perfume fue el más vendido en el mundo. Ante el gran éxito del perfume, Chanel trató de aumentar sus ganancias de solo el 10% ante lo cual los hermanos Wertheimer no aceptaron pues la producción del perfume corría en su mayoría a cargo de ellos. Chanel no aceptó y durante 10 años intentó sin éxito de cambiar el arreglo.

Al estallar la Segunda Guerra Mundial, los Wertheimer se dieron cuenta de que tenían que irse de Francia rápidamente ante el avance del ejército nazi, por lo que transfirieron todos sus negocios a Felix Amiot, un fabricante de aviones. Al quedar realizado el trato, lograron escapar a Nueva Yorkantes de la ocupación del país.

En cuanto se enteró de que los hermanos habían comenzado a producir su perfume en los EE.UU.Chanel se puso furiosa. Ante esto, envió un anuncio a la prensa diciendo que el perfume fabricado por los Wertheimer no tenía nada en común con el de ella producido en Francia.

Cuando el régimen de Vichy ordenó la transferencia de empresas de propiedad judía a manos de franceses y “arias”, Chanel se dio cuenta de las artimañas que podría realizar y trató de hacer todo lo posible para quitarle la propiedad a sus antiguos socios. En 1941, escribió una carta a los funcionarios gubernamentales en la que pidió las acciones de lo que los Wertheimer habían dejado en manos de Amiot, debido a que eran judíos.

El problema era que Amiot fabricaba aviones militares cuyos clientes eran los nazis y cuando tuvieron que decidir entre él y Chanel, se preguntaron qué sería de mayor ayuda para sus esfuerzos de guerra, si aviones o perfumes. Finalmente el intento de Chanel de hacerse cargo de la empresa que fabricó su perfume falló.

Después de la guerra, y tras librarse de una investigación británica sobre el hecho, Coco Chanel se mudó a Suiza, donde permaneció durante 8 años para asegurarse de que no sería castigada por sus actividades durante la guerra.

Pierre Wertheimer terminó por darle dio 9 millones de dolares por su porcentaje de ventas de perfumes durante la guerra. Las decenas de millones que se embolsó más tarde gracias a este perfume la convirtieron en una de las mujeres más ricas del mundo.

Chanel nunca explicó su comportamiento durante la guerra y siempre se negó a responder preguntas sobre el tema. Después de la guerra los Wertheimer se negaron a demandarla porque no querían dañar su imagen.

Benhamou cree que cuando la película se transmita en la televisión francesa habrá una fuerte reacción. El canal francés por el que se transmitirá el documental ya lo envió para un examen meticuloso legal para garantizar que no haya problemas de transmisión. Benhamou piensa que los abogados de Chanel puedan reaccionar de igual manera fuertemente ante su documental.

Fuente: Haaretz / Enlace Judío

 

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