En Jerusalén, los católicos celebraron este 25 de marzo el Domingo de Ramos con Misas y procesiones en los lugares santos.
El administrador apostólico del Patriarcado Latino de Jerusalén, Mons. Pierbattista Pizzaballa, presidió a las 8:00 a.m. (hora local) la Misa en la iglesia del Santo Sepulcro.
La Custodia de Tierra Santa informó que los fieles realizaron una procesión con las palmas que rodeó tres veces el Edículo, donde se conserva la tumba donde fue depositado el cuerpo de Cristo. La Eucaristía fue concelebrada por decenas de sacerdotes.
Mons. Pizzaballa explicó al Christian Media Center que en esta solemnidad “acogemos a Jesús como rey, como Mesías, como sacerdote en nuestra vida. Debemos acogerlo por lo que es: un rey, un mesías que después nos llevará a la cruz, irá a la cruz para la salvación del mundo y por amor a todos”.
Comentó que la celebración de la Semana Santa en Jerusalén “es siempre la misma, pero es siempre nueva y siempre especial, con peregrinos que vienen de todo el mundo”.
“El significado es revivir en los mismos lugares los acontecimientos que son el origen de nuestra salvación, la muerte y la resurrección de Cristo para parecerse, incluso físicamente, una especie de octavo sacramento, en la que ha sido la experiencia de Jesús y también la nuestra”, destacó.
En la tarde del domingo, portando ramos y entonando cantos y alabanzas, miles de personas caminaron por el mismo recorrido que hizo Jesús para ingresar a Jerusalén.
La procesión partió desde la iglesia de Betfagé, en el Monte de los Olivos, y terminó en la iglesia de Santa Ana, en la Ciudad Santa, donde según la tradición vivieron los padres de la Virgen María.
ACI Prensa

