Waldo Wolff: «Sé que el lector se va a sentir identificado con este libro»

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El diputado nacional por la Provincia de Buenos Aires, Waldo Wolff, dialogó con Vis á Vis por Radio El Mundo – AM 1070 sobre la presentación de su libro «Asesinaron al fiscal Nisman. Yo fui testigo».

Wolff afirmó: «Es la consecución de un trabajo y poder poner en la dimensión de un libro, en este caso, mucho de lo que he vivido. Es un libro vivencial, no soy un intelectual ni escritor. Después cada uno me definirá como pueda, pero también dije, digo y diré mucho estos días que yo este libro no lo escribí, yo este libro lo viví, y por suerte hice una linda sociedad con Delia Sisro, quien es escritora, docente y es una mujer de letras que puso en palabras mis vivencias y pudo ordenarlo en la dimensión narrativa para dejar testimonio de un montón de cosas que están en el libro. Este libro es del lector: lo podrá querer, no querer, criticar y no criticar».

  • ¿Sentís que cambió algo en tu manera de pensar desde que comenzaste a escribirlo/vivirlo hasta hoy que lo presentás?

«Sí, absolutamente, porque en particular la vida de cualquier ser humano se ve todo los días enriquecida con vivencias y ninguno de nosotros termina siendo el mismo al final del día. Si esto lo amplificás en el tiempo, cuando nos empiezan a pasar cosas uno va cambiando y en general en la vida política argentina se amplifica y se multiplica. El ver todo lo que yo llamo ‘La Causa Nisman’ hacia atrás y hacia adelante. Hacia atrás, el atentado que sufrimos en la AMIA, y hacia adelante, al llegar a los días de hoy, ver tantas y tantas cosas que me tocaron vivir a mí…sé que el lector se va a sentir identificado porque muchas de ellas también le tocó vivir al ciudadano común. Es interesante, enriquecedor y es sumamente fuerte».

A su vez, dijo: «Fueron cuatro los atentados: el de la Embajada de Israel en 1992, el de AMIA en 1994, el Memorándum en 2013 y el asesinato de Nisman en 2015. Desde lo institucional, el peor fue el único que no tuvo víctimas mortales (el Memorándum), porque se usaron los tres poderes del Estado para perfeccionarlo. Lo promovió el ejecutivo, cubrió la realidad el judicial con el cepo jurídico que hicieron Rafecas, Ballesteros y De Luca, que no se podía abrir la causa pero lo sacaron por ley, e hicieron al Congreso de la Nación partícipe necesario de un encubrimiento después del atentado sufrido».

«Una de las cosas malas que dejó el kirchnerismo: como representante del mal llamado Populismo para mí, es el desconocimiento y el debilitamiento de las instituciones. Todo es igual. Entonces, vos tenés un tipo que hoy sale en la radio y te dice ‘Esto fue un suicidio’ y yo promuevo que lo pueda decir en la radio, que lo pueda decir en el café, que lo pueda decir con amigos. Y yo puedo decir lo contrario y mi palabra e incluso en mi libro desde lo declamativo tiene la misma validez del que piensa lo contrario. Pero el juez de la causa, Ercolini, dice en el expediente ‘que se ha probado con los grados de probabilidad que le asiste al Código Procesal Penal de la Nación que la muerte del fiscal Nisman no se debió a un suicidio y en el que habrían participado terceras personas en forma dolosa’. Esto fue ratificado por Cámara. Entonces no vale todo lo mismo, nosotros tenemos que fortalecer las instituciones porque aquellos que se ponen por encima las debilitan. Yo no voy a dar nombre de otros casos porque no quiero entrar en polémica. Todos estos días tenés gente que encuentra muertes que ya han sido ratificadas por fallos como no asesinato, con muchos peritos presentes en el lugar y con muchos análisis, y te dicen ‘no, no, eso fue un asesinato, pero en realidad fue un accidente’. Pero murió de otra manera, no me interesa. Y eso incluso lo hacen los actores de la política, eso son los que debilitan las instituciones, por eso hay que fortalecerlas», explicó el diputado.

  • ¿Quedaron cosas fuera del libro que no pudiste o quisiste publicar?

«Siempre quedan más en un libro que es nuevo. Este es un libro que tiene mucha información y mucha data. Quedaron y además hay algunas cosas que me dejan más que orgulloso en este libro, y es que nosotros bajamos al barro sin ensuciar a nadie. Porque yo no me metí en la vida privada de nadie, no me metí en la vida sexual de nadie, no entré en lo grosero y grotesco que hacen otros periodistas, no mostré los chats personales ni de la familia ni de (Diego) Lagomarsino ni de Cristina (Kirchner) ni de (Sergio) Berni. Opiné sobre el cargo y presenté pruebas que están en el expediente con contenido periodístico con lo que tiene que ver con la función que cumplían con respecto a la Causa Nisman y con temas jurídicos. He contado hasta el cansancio cómo a mí me amenazó el juez Rafecas y no me daba para poner otra vez el detalle de la llamada, cómo resultó y demás. Y solamente con contar que me amenazó tiene la gravedad suficiente para que no vuelva a caer en el morbo de poner los insultos que recibí por teléfono».

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