“Mafalda hace aliá”: sus libros comenzarán a publicarse en hebreo

“Mafalda hace aliá”: sus libros comenzarán a publicarse en hebreo

Las geniales tiras de Quino se lanzan en Israel el 1° de abril

“Mafalda hace Aliá”: Este es el titular de la linda nota publicada este jueves por el periódico “Israel Hayom”, sobre la gran iniciativa de Uriel Kon, dueño de la editorial “Tesha Neshamot”, que tradujo y lanza el 1° de abril las tiras y libros de Mafalda en hebreo.

¿Quién de nosotros, los latinos-probablemente especialmente los rioplatenses- precisa que le expliquen quién es Mafalda? Seguramente ninguno. Pero los sabras sin vínculos familiares en Sudamérica sí. Por eso, la introducción de Shlomi Díaz es acertada: “Feminista, admiradora de los Beatles y amarga enemiga de la sopa”, la presenta en su primer párrafo, aclarando que conquistó corazones ya mucho antes de Messi. Al fin, es traducida al hebreo.

Dado que en Israel el Día de los Inocentes (¿en todos lados es 28 de diciembre o sólo en Uruguay?) se señala el 1° de abril, el diario aclara que esto no es una broma a pesar de la fecha y que será ese día que se comience a difundir a “Mafalda” en hebreo en Israel.

Uriel Kon, argentino israelí, dueño de la editorial “Tesha Neshamot”

Esta es la primera vez que una editorial israelí compra los derechos de autor. Y no sorprende que haya sido “Tesha Neshamot”, propiedad de Uriel Kon, nacido en Argentina, ex estudiante del Technion y hoy residente , desde hace años, en Jerusalem. “Este fue siempre mi sueño. Crecí con Mafalda”, cuenta Kon a “Israel Hayom”. Cuando se contactó con la editorial que posee los derechos de autor de Quino, creador de Mafalda, éste dudó por el hecho que hebreo de escribe de derecha a izquierda, pensando que quizás ello alteraría el aspecto de las tiras. Pero al ver ejemplos, aceptó de inmediato, según dijo Kon.

Uriel está convencido de que Mafalda será un éxito también en Israel. El gran desafío, claro está, es la traducción de modo que se mantenga la ironía y esa singular picardía inteligente de Mafalda, el estilo especial de cada uno de sus personajes. Uriel promete que la traducción al hebreo será fiel a los textos originales.

Para los numerosos habitantes de Israel nacidos en Sudamérica, que sin duda criaron a sus hijos sabras-nativos de Israel- contándoles sobre las hazañas de Mafalda, esta bendita iniciativa es el comienzo de una nueva etapa. Ahora podrán entenderla y captarla directamente en hebreo.

Ya estamos ansiosos por verla acercarle a su mamá el globo terráqueo al ver que llora mientras corta cebolla, comentándole en hebreo que así al menos llorará con sentido. Y respondiéndole a su amiga Susanita, cuando ésta se sorprende por verla caminando con un cochecito de muñeca por el parque, que cada tanto es bueno sacar a pasear al instinto. Y a su pequeño hermanito Guille que tras garabatear todas las paredes de la casa le dice a la madre que lo ve horrorizada, qué increíble cuánto hay dentro de un lápiz. O Felipe al que le atacan súbitamente ganas de hacer deberes y se sienta a esperar que se le pasen….y tanto más.

Seguramente a muchos de los que conocemos y amamos a Mafalda, nos pasó que de chicos no entendíamos por qué no la entendíamos…¡si es un dibujito! Pero es que Mafalda no cuenta chistes. Es mucho más que eso. “Hay que entender que Mafalda no es simplemente un personaje dibujado”, dijo Uriel Kon al diario israelí. “Es un ícono social cultural. Es una de las seis figuras más populares en Argentina-junto a Messi y Evita, entre otros- y es por cierto la única heroína imaginaria”.

Casi logramos imaginar la sonrisa de Uriel Kon diciéndole a su entrevistador de “Israel Hayom”: “siempre nos reíamos por un dicho que caracteriza más que ninguna otra cosa este personaje, que ´no importa qué pienso yo de Mafalda, sino qué piensa Mafalda de mí´, y sólo quien la conoce sé a qué me refiero”.

Sería interesante saber qué piensa Mafalda de las próximas elecciones en Israel y del conflicto israeli-palestino. Pegaría muy bien con su preocupación por la paz mundial. Pero eso sólo podremos imaginarlo.

FuenteSemanario Hebreo Jai

Autor:  Jana Beris

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