A las 10 de la mañana en todo Israel sonó la sirena y se paralizó el país. En un vuelo de la compañía israelí El Al también sucedió. Todos los pasajeros se quedaron parados al lado de sus asientos. Mas allá de nacionalidad y religión de cada uno de ellos, el recuerdo y el respeto se hizo presente también a 10 mil metros de altura.

