La condescendencia de Israel frente a sus enemigos. Por José I. Rodriguez

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Una vez hemos recordado con lágrimas, unas de tristeza y otras de alegría, después de pasar por el Recuerdo del Holocausto, Iom Hazicarón y el Día de la Independencia nos dirigimos al Día de Jerusalén mirando más lejos de nuestras fronteras emocionales y geográficas. Los ecos de la guerra siempre están presentes en una sociedad que ha crecido en campos de concentración, trincheras, odio mediático, atentados terroristas y bombardeos indiscriminados contra la población civil israelí. Los cánticos de sirena de Eurovisión no pueden hacernos olvidar quienes son nuestros enemigos y nuestros amigos.

La idiosincrasia israelí no es homogénea, uniforme, ni políticamente correcta. Las opiniones encontradas fluyen en un grupo de tres personas, tanto como en una multitud de miles. Las proporciones en torno a diferentes opiniones es la misma entre tres o entre tres mil. La gran riqueza de opinión es un valor añadido a un pueblo que es condescendiente incluso con sus enemigos. Las muchas opiniones se traducen en mayores posibilidades creativas que Israel sabe aprovechar para bien.

La guerra interminable, permanentemente abierta, contra Hamás y sus congéneres terroristas no ha logrado sacar de sus casillas a un pueblo acostumbrado a superar los más duros retos en su impresionante historia. Los dirigentes de Israel han sabido ser condescendientes con un cruel enemigo al cual podrían barrer del mapa, con un solo cohete. No serían necesarios para Israel los más de seiscientos cohetes que Hamás y Jihad Islámica han lanzado contra la población civil israelí en las últimas semanas. Un solo cohete sería suficiente, pero de nuevo Israel hace un prudente ejercicio de contención y moderación.

El ejercicio de contención que hace el Ejército de Israel no tiene parangón en ningún otro ejército del mundo ¿Qué país recibe una lluvia de cohetes y no responde con toda la contundencia de su capacidad armamentística? Todo parece indicar que Israel es el único país del mundo que no responde conforme a su capacidad, sino que se contiene frente a sus enemigos. Las insistentes marchas semanales de Hamás, en la zona fronteriza de Israel y Gaza, no llegan a hacer perder los nervios al uno de los mejores y más preparados ejército del orbe internacional.

La capacidad de la industria militar israelí sigue la estela de contención que marcan los dirigentes del país, aunque algún día nos sorprenderemos del poder destructivo del avanzado sistema ofensivo de Israel. Los enemigos de Israel no han experimentado la capacidad ofensiva de su ejército.

La guerra de desgaste que pretende el terrorismo islamista que se cree intocable por la infiltración que hace en medio de la población civil en Gaza o en otras regiones no está consiguiendo que Israel se desespere, sino todo lo contrario. Israel está demostrando una contención desesperante para sus enemigos islamistas y para la comunidad internacional que también se desespera cuando no puede acusar a Israel del empleo de fuerza excesiva.

El cambio en las “reglas del juego” por parte de Israel volviendo a los ataques selectivos a los cabecillas terroristas islámicos, que se ha producido en estas últimas semanas, ha paralizado momentáneamente los ataques con cohetes de Hamás, pero solo por algunos días, semanas o meses. La contención que hace gala Israel desequilibra a los terroristas que están deseando que en un ataque defensivo de Israel muera alguien para convertirlo en un mártir de la causa seudo palestina. En la última estrafalaria manifestación contra Israel, del Día del Nakba o desastre, Hamás cerró los colegios y llevó a los niños a manifestarse en la frontera. Cada vez que Israel no responde a los ataques de los terroristas con la capacidad destructiva que podría hacerlo los dirigentes de Hamás y grupos afines se desesperan. Los terroristas buscan que Israel cause muertos y así poder continuar con su relato de odio contra los judíos, sus gobernantes y su ejército.

Israel sigue atrayendo las simpatías de una parte, aunque pequeña, de la comunidad internacional en su enfrentamiento contra el terrorismo islamista. Por un lado, el Occidente Europeo tiene miedo a los islamistas, pero en vez de enfrentarse a ellos con toda su influencia se enfrenta con Israel y sus aliados. La contención de Israel tampoco le resulta agradable a un continente europeo sede del mayor genocidio histórico contra el pueblo judío ¿No sería conveniente que Europa mostrara contención en sus acusaciones contra Israel? Mejor estaría Europa si sus dirigentes mostraran contención con Israel y firmeza contra los islamistas que siembran el terror a lo ancho y a lo largo del viejo continente.

La condescendencia de Israel frente a sus enemigos molesta a todos.
Un buen síntoma de equilibro y de valor que solo el Pueblo de Israel es capaz de mostrar.

Autor: José I Rodriguez

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