Alejandro Finocchiaro: «Mi historia con Israel es una historia de amor»

0
725

El Ministro de Educación de la Nación, Alejandro Finocchiaro, estuvo presente en el Museo de la Ciencia donde se realizó el lanzamiento a la convocatoria del Israel Innovation Awards para emprendedores argentinos.

El ministro expresó su reconocimiento para el presidente de la Cámara de Comercio Argentino-Israelí, Mario Montoto, como así también al embajador Ilán Sztulman, a quien llamó «mi amigo».

Siempre cercano a Israel, Finocchiaro elogió con vehemencia los logros del estado judío a través de su historia. «Israel era innovador antes de ser un estado, con un Premio Nobel y Universidades», afirmó.

 

Finocchiaro se mostró orgulloso de la Argentina actual y el camino elegido para transitar. «Tenemos que dejar de ser ‘el granero del mundo’ para pasar a ser el supermercado del Mundo», enfatizó.

A continuación el discurso completo.

Antes de empezar, quisiera hacer dos reconocimientos personales y manifestar una gran alegría que tengo. El primer reconocimiento es para Mario (Montoto) que siempre le ha puesto tanta garra y que ha trabajado tanto por esto. Hoy esta sufriendo un momento personal delicado y está acá con nosotros. El segundo reconocimiento es para mi amigo Ilan Sztulman. Yo he sido amigo de los Embajadores de Israel en los últimos 20 años por lo menos y realmente Ilan voy a sentir mucho tu partida. Argentina te va a extrañar mucho.

Me generó alegría escuchar lo que dijo nuestro representante de la Bolsa de Comercio de Rosario (Pablo De Bernardis). Argentina está encontrando el rumbo del crecimiento. Nosotros tenemos inmensas riquezas naturales. Siempre las hemos tenido. Tenemos una gran calidad de personas, pero no podemos seguir vendiendo nuestros productos primarios. Tenemos que dejar de ser ‘el granero del mundo’ para pasar a ser el supermercado del mundo. Para eso necesitamos el commodity más valioso de los que hoy hay en el mundo que es el conocimiento. ¿Y cómo se logra el conocimiento? Innovando a cada instante. Los cambios en el futuro no van a ser tan lentos como en el pasado e innovar incluye lo que decía nuestro querido embajador porque de tantos proyectos presentados solo algunos prosperan. Además innovando nos equivocamos y el error es algo a lo que la gente de mi generación, de los que son más grandes que yo, le teníamos mucho pánico y hoy es parte del proceso de innovación.

Mi historia con Israel es una historia de amor. Yo fui varias veces a Israel y me enamoré del espíritu israelí. Israel nació siendo innovador. Miren qué innovador que fue Israel, que ya tenía a las instituciones de un estado, todas antes de ser un estado. Israel ya tenía Premios Nobel antes de ser un estado en 1948 y tenía una prestigiosa universidad antes de ser un estado. Para todos los que hemos tenido la dicha de conocerlo, y para aquellos que no conocen Israel, les digo que si ustedes se ponen a pensar, es un país, posiblemente el único de Medio Oriente, que no tiene petróleo, que ha disputado el agua, que cuyas zonas más fértiles, las ha cedido los Acuerdos de Paz de Oslo. Básicamente es arena, pero en esa arena que van por el desierto y encuentran vergeles, encuentran oasis. Ustedes van a las alturas del Golán, todo piedra. ¡Pero en Israel hay bodegas y se produce vino! Es el espíritu de la gente .De aquel que fue y plantó una vid y la vid se le secó y la plantó de vuelta y probó y volvió a probar hasta que tiene una bodega. ¡Esa es la innovación que queremos! Ese es el espíritu de innovación que queremos y además estamos trabajando entre el estado y el sector privado. No hay un solo país sobre la faz de la tierra que haya podido desarrollarse estando en antinomia estos dos sectores. Los pueblos que logran su desarrollo son aquellos donde el sector privado y el sector público trabajan juntos. El estado no produce riqueza. El estado genera las condiciones para que los innovadores, para los que quieren mejorar, para los que quieren producir si puedan hacerlo y le facilita las cosas. Estoy muy orgulloso de estar aquí, es la segunda vez que vengo. Estoy muy orgulloso, pero no como funcionario, estoy muy orgulloso como argentino de que estas cosas se produzcan. Aprendamos de los que saben hacer las cosas. En 1986, el papa Juan Pablo II visito la gran sinagoga de Roma y llamó a los judíos nuestros hermanos mayores. Yo no he tenido la suerte de tener un hermano mayor. Me hubiese gustado tenerlo para aprender de él. Así que aprendamos de nuestros hermanos mayores».

Fotos: Fernando Calzada

DEJAR UN COMENTARIO

Please enter your comment!
Please enter your name here