Piden investigar la violación de la niña israelí como caso de terrorismo palestino

El ministro de Seguridad Interior, Gilad Erdan, instó a que la brutal violación de una niña israelí de siete años, presuntamente por parte de un palestino, sea investigada como un ataque terrorista, pese a que la policía ha dicho que el hecho no parece haber sido inducido por motivos nacionalistas.

(Vía Aurora)

Durante una ceremonia en Beit Shemesh, en memoria de los oficiales de la policía caídos, Erdan reveló que les pidió al Servicio de Seguridad General (Shabak), a la Policía de Israel y a la Fiscalía que “todos los medios de investigación” estén a disposición para investigar el ataque.

“Es difícil para mí, y estoy seguro que es duro para ustedes no pensar en el terrible incidente en el cual una niña de siete años fue víctima de un acto tan repugnante, inhumano e impensable”, dijo Erdan.

«No tengo dudas de que el hombre acusado de esta atrocidad y de aquellos que lo ayudaron fueron inducidos por la incitación y el odio que absorben diariamente en la Autoridad Palestina. Independientemente de lo que diga este asqueroso violador sobre sus motivos y circunstancias, este tipo de incidente debe investigarse como un evento nacionalista (terrorista)», aseveró.

Erdan les pidió a todos los involucrados en la investigación que intenten determinar si el culpable «habría hecho lo mismo con una niña palestina».

La policía imputó en la prisión de Ofer a Mahmoud Nazmi Abed el Hamid Katusa, de 46 años, por el secuestro y violación en circunstancias agravadas de una niña de siete años, oriunda de un asentamiento de Judea y Samaria (Cisjordania).

Katusa está casado, es padre y está domiciliado en la población de Deir Qaddis, cercana a la localidad israelí de Modiín Illit, en Cisjordania.

Además, era empleado en un colegio en una localidad ultraortodoxa del área de Modiín. Trabaja como portero y en tareas de mantenimiento, también ocasionalmente realizaba labores como obrero de la construcción. Según el acta de acusación, Katusa fue detenido el 1 de mayo tras una larga investigación policial. Los detectives dijeron que conoció a la niña en la escuela y se hizo amigo de ella, conversando con ella y regalándole caramelos y dulces. Una vez que ganó su confianza, le pidió a la niña que salga de la escuela y lo acompañe a una vivienda cercana. Cuando la niña se opuso, la secuestró, arrojándola al suelo para apaciguarla. Llevó a la niña a una vivienda cercana a la escuela donde aparentemente otros trabajadores palestinos estaban presentes. Allí, habría sido ayudado por al menos otros dos palestinos que retuvieron sus manos y sus piernas y le taparon los ojos, cuando Katusa quitó las ropas de la niña, mientras gritaba y pedía regresar a su casa.

El caso se basa, entre otras cosas, en el testimonio de la niña, que se considera confiable, así como en un examen médico previo que confirmó que fue violada. Otro factor en el que se basa el caso es el hecho de que el atacante tenía acceso a una casa cercana a la escuela. Durante el interrogatorio, se determinó que el portero palestino sospechoso de violar a la niña tenía acceso a esta casa porque estaba trabajando en ella. La niña no tenía forma de saber que él tenía acceso y, sin embargo, ella la apuntó en su testimonio en el que se lo señala como violador.

Katusa, quien niega las acusaciones, fue examinado dos veces en el detector de mentiras. En una revisión se determinó que miente y en la otra el resultado fue ambiguo. Los presuntos cómplices de la violación no han sido detenidos porque la policía carece de pistas para atraparlos.

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