Cada aniversario del atentado contra la AMIA nos convoca a mucho más que un ejercicio de recuerdo. Nos interpela como sociedad sobre el valor de la memoria, la necesidad irrenunciable de la verdad y el imperativo de la justicia.
La memoria no pertenece únicamente al pasado, es una responsabilidad del presente. Es aquello que nos permite preservar la dignidad de las víctimas, honrar sus historias y transmitir a las nuevas generaciones que el terrorismo, el odio y el antisemitismo nunca pueden ser naturalizados ni olvidados. Allí donde la memoria permanece viva, también se fortalece el compromiso con la democracia, los derechos humanos y la convivencia.
La búsqueda de la verdad y la justicia constituye un principio esencial de toda sociedad que aspire a construir un futuro basado en el respeto y la paz. La impunidad no solo afecta a quienes fueron directamente alcanzados por la tragedia; debilita la confianza colectiva en las instituciones y en los valores que sostienen la vida democrática.
En B’nai B’rith Argentina, institución comprometida desde hace más de 90 años con la defensa de los derechos humanos, la lucha contra el antisemitismo y toda forma de discriminación, renovamos nuestra convicción de que la memoria es una herramienta de construcción colectiva. Recordar es educar. Recordar es asumir una responsabilidad compartida. Recordar es defender los principios de libertad, pluralismo y respeto por la dignidad humana.
En este nuevo 18 de julio reafirmamos nuestro compromiso con esos valores y acompañamos, una vez más, el permanente reclamo de Memoria, Verdad y Justicia. Porque una sociedad que recuerda es una sociedad que protege su futuro.

