Justicia, justicia perseguirás… libro denuncia de un caso más impune. Por Martha Wolff

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Se presentó en la librería de la Universidad de Belgrano “La Casa Rosenthal.- vivir y morir en Formosa, la tan amada”, un libro que habla de un dramático hecho que tuvo lugar en la Provincia de Formosa en 1973 perpetrado a un matrimonio judío para expropiarle su gran negocio ubicado en pleno centro de esa ciudad.

Lo presentó la periodista Martha Wolff, quien está a cargo de la presentación de libros en ese espacio, para la actividad de la Red de Mujeres Judías, la autora la Dra. Eliana Mutio, la editora Virginia Haurie y la hija de los asesinados quien testimonió para que no se perdiese esta historia, Nitza Rosenthal de Merlín.

El libro publicado en marzo de este año: “La Casa Rosenthal. Vivir y morir en Formosa, la tan amada”, escrito por Eliana Mutio, es un documento y una denuncia sobre los atropellos a personas y bienes durante los últimos años de gobierno del peronismo antes y durante el Proceso organizado por peronistas, las fuerzas Armadas y la Policía a quienes consideraban enemigos. 

La importancia de este libro es que fue escrito por una abogada bonaerense especializada en Mediaciones, de familia y organizacional, y reclamos por justicia ante estados provinciales, quien debido a su profesión ha podido seguir la trama de un doble crimen que padeció ayer como hoy de la impunidad y la tergiversación de la verdad de casos que han terminado sin ser juzgados. Todo esto debido a una jurisprudencia que mezcla la política de turno con la desaparición de legajos, combinada con la prensa para encubrir a los culpables.

Una hija de la familia Rosenthal decidió testimoniar ante la Dra. Eliana Mutio la historia de su familia.  Lo logrado es un libro que tiene como nudo central la vida de sus padres, inmigrantes judíos polacos que emigraron primero a Palestina, por razones políticas y antisemitismo, donde vivieron en los kibutz, antecedentes de lo que luego fue el Estado de Israel, tuvieron a su primera hija y luego vinieron a la Argentina. Aquí recalaron en la Provincia de Formosa. Y fue en Formosa donde no sólo crecieron sus hijos si no ellos mismos como familia, comerciantes y nuevos inmigrantes adaptándose al país con felicidad. Habían logrado estabilidad, progreso económico con estratificación comercial, desde un pequeño local hasta tener la gran tienda en la esquina de la plaza principal de la ciudad.

Él, Salomón y ella, Sofía, conservaron entre la colectividad sus nombres en hebreo Schlomo, Yaffa, con diminutivos en idish, ambos tenían ideas socialistas, participaban tanto en la comunidad judía como a nivel provincial con donativos y mercadería en beneficencia.

Pero al volver el peronismo y sus ramas parapoliciales terroristas de derecha, considerando a los opositores peligrosos como así a los comunistas y a los que tenían en la mira como enemigos, la vida de este matrimonio enamorados del amor, de la vida, del trabajo, de la familia, de la sociedad, de su Formosa querida, cambió.

Salomón fue advertido por los que estaban a la cabeza del estamento gobernante, a través de los que obedecían órdenes, sobre la posibilidad de que, en el lugar de su propiedad, negocio y vivienda, sería importante establecer una repartición pública. Fue informado sin oferta de precios, que de cualquier manera hubiera negado, ya que con grandes esfuerzos llegaron a tener él y su mujer.

Tanto Salomón como Sofía fueron primero uno y luego la otra, asesinados para expropiar el terreno. Nadie o casi nadie vio a los asesinos, sicarios, entrar y matarlos. Con sapiencia la pareja había escriturado ese bien a sus hijos por si les pasase algo frente a amenazas recibidas. La prensa publicó los hechos difundiendo que se trató de asesinato con robo. Sus hijos denunciaron la falsificación de datos, pero no fueron consideradas. Lo que les pagaron, apenas alcanzó para los abogados y peritos que intervinieron, y se quedaron sin herencia, sin padres, sin seguridad como ciudadanos argentinos. Sus padres habían venido a la Argentina para encontrar paz y trabajo.

Sólo cuando fue creada con los años la Comisión de los Derechos Humanos, el hijo pudo contar públicamente la verdad. Fue lo único que quedó para testimoniar ante la Justicia. Todo lo relacionado con esta historia trágica, también fue antisemitismo.

El resto de los documentos fueron violados como lo fueron las pruebas de lo que pasó en el atentado a la Embajada de Israel, la AMIA y el caso Nisman.

Por eso quiero como periodista, escritora y judía decir GRACIAS a Eliana Mutio por su investigación, y no digo valentía, digo su postura justa y correcta y ejemplo de cómo se debe ser para que un país funcione con los tres poderes independientes. Y agregar que sus aportes culturales, costumbristas, económicos, geográficos, políticos y psicológicos para entender a sus personajes, son de gran valor para describir en tiempo y espacio este drama.

Al finalizar el libro ella viajó para ver con sus ojos lo que visualizó a través de las palabras de Nitza, la hija de Salomón y Sofía, quien quiso que esta historia de vida y muerte no se perdiera.

Hoy en el lugar de la tienda hay una Oficina del estado provincial de Formosa.

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