El Keren Kayemet Argentina presentó a Rami Kleinstein y toda su magia en el Teatro Coliseo

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Una noche mágica se vivió el domingo en el Teatro Coliseo de la Ciudad de Buenos Aires con el show de Rami Kleinstein, el talentoso cantante israelí. Fue presentado por el Keren Kayemet de Argentina, la representación del Keren Kayemet LeIsrael (KKL).

Un lleno completo en el teatro y mucha expectativa generada por la presencia del popular artista. Muy animados se vio a la embajadora de Israel en la Argentina, Galit Ronen, junto a Hernan Hilu, presidente del KKL Argentina. Con ellos estuvieron Daniel Atar y Hernán Felman, presidente y vicepresidente, respectivamente, de la organización a nivel mundial; el director ejecutivo Amnon Ben Ami y Ariel Goldgewicht, director del Departamento Latinoamericano del KKL y traductor del discurso de Atar.

Cuidando todos los detalles, uno de los organizadores de la logística del evento, el director ejecutivo del KK Argentina, Esteban Lasry, iba de un sector a otro para que todo saliera como finalmente sucedió. Además de Jorge Knoblovits y Ariel Eichbaum, presidentes de DAIA y AMIA respectivamente, y otros dirigentes de la comunidad judía argentina, también se hizo presente el embajador de Egipto, Amin Mourad Meleika.

Unos 30 minutos antes de la presentación de Kleinstein, fue el tiempo de los discursos y los reconocimientos.

Atar, luego de agradecer presencias de embajadores y autoridades, señaló la satisfacción por la convocatoria al show y señaló que hay dos temas centrales en Israel: uno es la administración de los recursos hídricos que «si bien como ustedes saben Israel es un país desértico, en el que cae muy poca lluvia anual, en el Estado de Israel no hay problema de agua. No falta agua potable para el suministro a la población y tampoco para la agricultura tan importante para nosotros». Y luego dijo: “El segundo es la plantación de los árboles, más de 250 millones de árboles se han plantado en Israel por intermedio del KKL y la situación de los árboles se ha vuelto crítico por el cambio climático. El Estado de Israel es el único país en el mundo que termina el año con más árboles que con los que lo comenzó”. Luego hizo foco en la asimilación y la tragedia que significa que el 70% del pueblo judío esté asimilándose

«De esos 250 millones de árboles, 18 son míos», sostuvo la embajadora Ronen cuando comenzó su discurso y tomándose de los dichos de Atar. «Mi mamá era docente y sus estudiantes les regalaron 18 árboles plantados en mi nombre, y después cada año los chicos del kibutz donde crecí salíamos a plantar árboles en Tu Bishvat, y pienso que cada uno de ustedes, como yo, tuvo el ‘Pushke’ (la tradicional alcancía del KKL)», y generó murmullos de aprobación ya que muchos son los que escucharon esa palabra es sus casas.

Hernán Hilu, el joven presidente del Keren Kayemet Argentina, expresó que a partir de la creación de la asociación civil, en 1975, se generó “una conexión única con el futuro del pueblo judío y el Estado de Israel que se llamó Keren Kayemet Argentina”.

“Hoy renovamos el compromiso para alcanzar el éxito en una lucha constante por el medio ambiente, pero también en la lucha contra el antisemitismo y el crecimiento de nuestra querida Medinat Israel. El Keren Kayemet luego de haber sido uno de los pilares fundamentales para la creación del Estado de Israel se ha convertido en líder mundial en algunos asuntos relevantes para la humanidad”, expresó.

El vicepresidente Hernán Felman puso el énfasis en el porcentaje de árboles plantados por la comunidad judía Latinoamericana, que se siente hijo de esta tierra por haber nacido aquí y también aclaró que en su casamiento, en el año 1969, ya se pasaba la alcancía para el Keren Kayemet.

Luego se les hizo un reconocimiento con un video conmemorativo a todos los presidentes del Keren Kayemet Argentina, entre los que se encontraban presentes Hernán Hilu, Adolfo Filarent y Ulises Teitelbaum, además de los familiares de los otros que subieron a recibir su plaqueta.

Luego vino el Show de Rami que cautivó al público, cantó y bailó con la gente. Y se sacó selfies en un ida y vuelta por los pasillos del teatro. Cantó en español, en inglés, en hebreo y generó esa magia que tienen los grandes artistas, que es lograr que el público no quiera que se termine.

Fotos: Leonardo Kremenchuzky

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