Sharren Haskel en respuesta a la Presidenta de la UIP: «La Senadora Cuevas Barron no ha perdido ocasión de manifestar que su posición es claramente antiisraelí»

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Sharren Haskel es la integrante más joven del partido nacionalista Likud y la segunda más joven del Parlamento israelí.

Luego del pronunciamiento de la Senadora mexicana y presidenta de Unión Interparlamentaria, Gabriela Cuevas Barron, de rechazar el reconocimiento de Estados Unidos a la soberanía israelí en los Altos del Golán, Haskel decidió expresar en una carta pública, que compartimos a continuación, su decepción con la declaración y la postura antiisraelí de la senadora siendo la presidenta de tan importante organismo internacional.

Me sentí muy decepcionada al encontrarme con una declaración reciente de la senadora mexicana Gabriela Cuevas Barron, presidenta de la Unión Interparlamentaria (UIP), en contra del reconocimiento norteamericano de la soberanía israelí de Altos del Golán.
Con su declaración, la senadora Cuevas Barron dejó clara su postura en el conflicto árabe israelí. Pero esta no es la única ocasión en que lo ha hecho: en cada disputa entre Israel y los países árabes, no ha perdido ocasión de manifestar que su posición es claramente antiisraelí.

Considero que es importante responder a las afirmaciones de la senadora recordando la historia registrada en el Antiguo Testamento; durante miles de años judíos y cristianos han compartido una conexión histórica con los Altos del Golán. Eso lo recoje el capítulo 3 del Deuteronomio en el que se puede leer que los israelitas han estado viviendo en el Golán desde la conquista de la región por parte de Moisés del rey Og de Basán. Durante aquella conquista del área del río Jordán, Moisés asignó el Golán a la tribu de Manasés.
Posteriormente la zona pasó a ser controlada por el Imperio persa, bajo cuyo gobierno se permitió a los judíos dispersos por toda Babilonia retornar a la tierra de sus antepasados, según lo documenta el Mosaico de Rehob.
Como israelí me resulta ofensivo leer los comentarios de la senadora Cuevas Barron ya que ignoran la historia antigua de la región. Al justificar que el Golán pertenece exclusivamente a los sirios, niega el Libro del Deuteronomio y la historia judía posterior.
Sin embargo, estoy dispuesta a ignorar esta disputa histórica con el fin de concentrarme en este tema desde una posición diplomática, abordando las necesidades inmediatas de hoy para la paz y la estabilidad en la región.
No se discute que la guerra civil siria es una de los peores conflictos bélicos que hemos visto en los últimos años. Un dictador cruel está bombardeando a su propio pueblo indiscriminadamente, con despiadadas e ilegales armas químicas, atentado tanto contra civiles como contra grupos de rebeldes, que incluyen la organización terrorista yihadista. Se han cometido terribles violaciones de los derechos humanos por ambas partes enfrentadas que han horrorizado a la comunidad internacional.
Esto es lo con que Israel ha tenido que lidiar en su frontera norte durante los últimos seis años, algo que la senadora Cuevas Barron no parece entender.
No siempre hemos podido defender a nuestra gente y a nuestra tierra con tanta fuerza como en la actualidad. Cuando los Altos del Golán estaban en manos sirias, ellos tenían la ventaja militar y estragética, y la usaron.

A principios de la década de 1950 los sirios tomaron por la fuerza los territorios de Israel situados al oeste de la frontera. De 1949 a 1967 el ejército sirio bombardeó y atacó los asentamientos israelíes a lo largo de la divisoria. En esos años se sucedieron los ataques con armas de fuego en el Mar de Galilea, y como resultado de los atentados, murieron 140 civiles y muchos otros resultaron heridos.
También se causaron daños a la propiedad y un gran número de campos de cultivo se
incendiaron. En 1964, tras el establecimiento del sistema de infraestructura acuífero israelí, que llevaba agua desde el Mar de Galilea al centro y sur de Israel, Siria (con la
bendición del resto de los países árabes) intentó obstaculizar la planta de agua israelí desviando los recursos a Jordania. No hace falta decir que sin agua no hay vida.
Desde la Guerra de los Seis días, de 1967, cuando Israel liberó los Altos del Golán, los
sirios han estado en desventaja militar. Tras el intento sirio fallido de conquistar la zona en la Guerra de Yom Kippur, de 1974, ha habido paz y estabilidad en esta región. Israel no ha atacado a ningún sirio y los sirios no han logrado matar a más israelíes.
En 1981 Israel declaró la soberanía sobre los Altos del Golán. Cuando el presidente
de los Estados Unidos, Donald Trump, reconoció formalmente esto hace poco, fue
la confirmación de que la única forma de mantener la paz y la estabilidad en esta
región es con la soberanía israelí en el área.
Entiendo que los países árabes, que han estado en conflicto con Israel durante
décadas, se opongan a la soberanía israelí. Para ellos, la soberanía israelí significa
que no podrán atacar ciudades y pueblos israelíes, no podrán asesinar a personas
inocentes y no tendrán una ventaja militar sobre Israel en un próximo conflicto.
Lo que me resulta difícil de entender es cómo la comunidad internacional, incluida la senadora mexicana Gabriela Cuevas Barron, puede ponerse del lado de un tirano violento y agresivo como Bashar al-Assad, mientras que Israel en los últimos seis años ha estado asistiendo a miles de sirios heridos, a quienes Assad intentó matar, cooperando con las fuerzas internacionales, frustrando
ataques y salvando vidas.
Solo tengo una cosa que decirle a la senadora Cuevas Barron: aunque sus declaraciones respalden acciones violentas contra Israel, estamos convencidos que el anuncio de los Estados Unidos tan solo ayuda a que nuestra región se mueva hacia una paz más estable, justa y duradera.

Fuente Latina

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