Andrea Kohan, finalista de los Premios Golden Golda: «En el judaísmo hay un espacio de la mujer que no es obligado sino ganado»

0
425

La directora de la Escuela Hebrea Hatikva de Salta y finalista de los Premios Golden Golda, Andrea Kohan, dialogó en exclusiva con Vis á Vis y se refirió a cómo está actualmente la comunidad judía de su provincia, la representación en el Diálogo Interreligioso, las dificultades de su rol como dirigente siendo mujer, la relación con la zona central, en Buenos Aires y hace un fuerte reconocimiento al acompañamiento que recibió en todos estos años de Vaad Hakehilot y Vaad Hajinuj.

  • ¿Quién es Andrea Kohan?

Soy la directora del Shule, de la Escuela Hebrea Hatikva de Salta. Ese es mi rol principal en la que además tengo el concurso de Guiur (conversión) también para gente de Tucumán, de Santiago del Estero y de Jujuy, que se suman a esas clases ya hace varios años. Soy morá del Ulpán y profesora de hebreo del Centro de Lenguas de la UNSA. Soy mamá de tres chicos; la hermana de Paul, uno de los sostenes de la Kehilá; la hermana de Adrián, muy importante ya que trabajó 15 años en la Sojnut; y soy la hija de Luis, pediatra de todos, y de mi mamá, que no está con nosotros ya.

  • ¿Cómo llegaste a ser finalista en los Golden Golda?

Lo de los Premios fue algo con mucha responsabilidad, con mucha gratitud a quienes me nominan, porque este año fue casualmente de muchos premios y siempre me llega esa llamada de alguna persona que yo activo o trabajo tanto en el caso del Golden Golda o como el de Jean Louis Tauran por el trabajo interreligioso. Alguien me nominó y me llaman, me cuentan y vamos a ver qué pasa. Uno lo gané, este no. Me parece que el hecho de haber estado en esa terna de 10 estuvo muy bueno.

  • ¿Cuánta gente conforma la comunidad judía de Salta?

La comunidad de Salta tiene registradas entre 120 y 150 familias de socios. Tenemos dos modalidades: la Mazortí y la Beit Jabad, que ellos activan en el edificio de la Kehilá Sefardí. Compartimos muchas actividades, otras no. Tenemos un vínculo en el que trabajamos para que sea fraterno, respetando las diferencias, las ideologías de cada uno como corresponde.

 

  • ¿Cuál es tu cargo en la comunidad?

Yo soy la directora del Shule, la mora del Ulpán, la morá del Curso de Conversión de Introducción al Judaísmo, colaboré en la dirección de la Kehilá cuando no hubo director comunitario y, además, apoyo a todas las instituciones que se vinculan con la Kehila, el Keren Kayemet, la OSA, la DAIA…recibo gente todo el tiempo si vienen de la Universidad, y si hace falta hacer una charla o una visita guiada también lo hago. Muchos de esos roles no son parte de mi labor como contratada sino voluntaria como una manera de devolver un poco de ese espacio que uno tiene el de la casa.

  • ¿Qué significa ser la representante de la comunidad en el Diálogo Interreligioso?

Es una actividad que en Salta se inició hace más de 20 años con una exposición de Biblia y en las últimas gestiones de los gobiernos hay apoyo. Hay una apertura en Salta al poder comunicarse con los líderes de las otras expresiones de fe. Este año sí tuve la enorme bendición y responsabilidad de recibir un premio por eso. Reflejando no sólo la labor en el grupo que hacemos en Salta por la paz, sino todas las otras pequeñas actividades y pequeñas acciones que se hacen para que los representantes y referentes de cada una de las comunidades nos conozcamos y podamos compartir cosas, que es lo primero que hemos hecho.

  • ¿Cómo se relacionan con las otras comunidades?

A nosotros nos ha pasado una cosa fantástica, que es que viniendo de una provincia que se interpreta como conservadora y cerrada, a través de estas acciones y de estas actividades, hoy por hoy te puedo decir que somos un grupo de amigos porque nos juntamos mensualmente, oramos, conversamos, ponemos sobre la mesa nuestras dificultades, y habiendo podido sacarnos nosotros mismos esos fantasmas, esos prejuicios, ahora estamos en un momento en el que compartimos algunos de nuestros rituales o una vez al año cada uno hospeda al resto en alguna ceremonia religiosa de peso dentro de su comunidad. Eso es histórico y es fantástico para Salta y para nosotros también.

  • ¿Tenés alumnos en distintas provincias?

Lo que sucede es que por ejemplo en Santiago del Estero y en Jujuy la comunidad es muy pequeñita, entonces muchas veces no tienen nada más que la voluntad de querer estudiar o querer aprender. Lo hacemos vía Internet. Tenemos un día a la semana que nos juntamos y se sumaron algunas personas de Tucumán también que necesitaban un formato más orientado desde la mirada de un educador para poder acceder al judaísmo o entender ciertas cosas. Entonces el curso principal es el de Introducción al Judaísmo que sirve para convertirse, sirve para ser el Guiur, pero también sirve para esa persona que nació judía y creció judía pero de judaísmo no sabe nada y quiere aprender. Entonces siempre está abierto para el que se quiera sumar y la verdad que es fantástico. Esta es la cuarta cohorte que tengo o quinta, va a empezar ahora, y ha sido muy bueno por los que les pasa a ellos, por lo que me pasa a mí y después verlos. Por supuesto el que se convierte hace su Bethin, su Mikve. En el caso de los adultos, la última vez eran seis y al otro día hicimos Bar Mitzvá porque lo que ellos más querían era subir la Torá. Entonces fue una fiesta, fueron 48 horas de ceremonias y cosas que hicimos, y poder verlos a ellos todos arriba con el talit… Fue hermosísimo para ellos y significante porque es un esfuerzo grande que hacemos. Yo mando bastante para estudiar

  • ¿Salta tuvo la primera Mikve?

De esta camada nueva, de esta moda nueva de hacer Mikve, la primera fue la de Salta que es una Mikve súper modesta, súper tranquila, pero que funciona principalmente para regularizar todas estas situaciones familiares. También llega gente con mucha privacidad por cuestiones de salud y hemos hecho dos mega ceremonias de inauguración. La segunda tenía que ver con poder cumplimentar ese ciclo de inclusión en el judaísmo, todo dentro de tu provincia, que vos no necesites que venga alguien de afuera o viajar a una provincia donde vos sos «extranjero» a hacer eso, sino en el patio de la Kehilá donde vos te criaste y donde tu hijo juega. Poder hacer tu ceremonia y hacer tu fiesta y que tu familia esté afuera esperándote hace diferente la vivencia a la que tenés cuando vas a una provincia donde llegás y sos uno más y nadie te conoce.

  • ¿Tuviste dificultades para ejercer como dirigente siendo mujer?

Yo siempre hago una diferencia: una cosa es ser dirigente y otra cosa es ser líder. Por ahí muchas veces los dirigentes no son líderes pero los líderes, que pueden ser educadores, referentes religiosos y demás, son los que llevan. Me parece que en el judaísmo tenemos una ventaja, y es que en el judaísmo históricamente, desde lo que se relata en la Torá y desde lo que vivimos con Golda Meir y otras referentes, hay un espacio de la mujer que no es un espacio obligado, es un espacio ganado. No estamos por cupo, estamos por presencia propia. Entonces, por ejemplo, en los foros Interreligiosos lo que yo veo es que en la ciudad de Salta, y es lo que me maravilla, somos mujeres que participamos. A diferencia por ahí de otros grupos donde la mayoría son hombres o son todos hombres, entonces quiere decir que las mujeres estamos logrando o estamos llegando por mérito propio, por el peso de la palabra de lo que estamos diciendo a ocupar ciertos espacios sin que nos los den porque hay que tener un porcentaje de mujeres. Creo que es buenísimo para todos. Es un gran avance que ojalá siga y lo veo como vanguardia dentro del judaísmo. Hay mucha mujer y me lo preguntan muchas veces líderes de otras comunidades, de otras religiones, ¿y las mujeres en el judaísmo qué tal? Y cuando vos mostrás que hay rabinas, que hay directoras, presidentas de kehilot que hacen cosas es como que no pueden creer porque ese lugar siempre está asignado para los hombres, porque de verdad lo están resolviendo las mujeres. Muchas veces cuando no se le da el espacio que ellas se ganaron, entonces hacen algo paralelo, propio, funciona bien y eso es copado.

  • ¿Están lejos de Buenos Aires como comunidad?

Yo no me siento lejos de Buenos Aires. Te voy a explicar por qué: trabajo dirigiendo un marco educativo muy muy pequeñito, por lo tanto el equipo docente es pequeñito, la Comisión Directiva también. Y viniendo de una primera experiencia de una escuela gigante como era la de Córdoba, de repente me encontré con que había muchas paredes con las cuales hablar y ninguna persona. El acompañamiento que yo recibí en todos estos años de Vaad Hakehilot y Vaad Hajinuj fue espectacular, y yo no los conocía cuando comencé, pero hoy por hoy son mi equipo de trabajo porque son mis referentes donde yo todos los días converso, no sólo por el material que voy a usar o por alguna duda sobre cómo resolver algún tema sino porque ellos están tan abocados especialmente a una kehilot. Entonces no estamos lejos. Hoy ese es mi equipo de trabajo y con ellos podemos construir un montón de cosas. Cuando puedo ir a Buenos Aires, este año pude ir muchas veces, es un reencuentro con alguien con quien a lo mejor trabajaste cinco años y no te habías visto. Lo primero que hay es un abrazo porque hicimos muchas cosas juntos y después para mí es un vínculo fraterno. Creo que ni siquiera los porteños, que están cerca todos los días, pueden construir esa cercanía. Una cercanía solidaria sobre todo y muy cuidada para comunidades como las nuestras, donde el proyecto educativo es lo que sostiene o es el futuro o es el presente de la Kehilá, porque si ya no tenemos eso no sé a dónde vamos. La verdad que no lo siento lejos. Ojalá nos pudiéramos ver más pero presentes están.

Fotos: Leonardo Kremenchuzky

DEJAR UN COMENTARIO

Please enter your comment!
Please enter your name here