Las tres libertades básicas del ser humano. Por el Rabino Isaac Sacca

Rabino Sacca- Pesaj

Para incorporar el conocimiento que lleva a una vida exitosa con felicidad, es necesario liberarse de tres elementos que bloquean su asimilación.

El primero es la estrechez mental, que nos impide escuchar ideas ajenas a las establecidas con anterioridad en nuestro caudal intelectual (el prejuicio). Quien no tiene la capacidad para retractarse de la mentira, porque se acostumbró a ella y fue educado con ella, por más que alguien quiera enseñarle lo correcto, nunca lo escuchará.

El segundo es el conjunto de las pasiones viciosas. Por su soberbia y egocentrismo, por su excesiva búsqueda de placer, la persona no puede tener la humildad para predisponerse a escuchar o a analizar una idea. “¿Quién es ese para venir a enseñarme algo?” – piensa el egocéntrico.

El tercero, es el problema de las emociones desequilibradas. Aun con amplitud mental y buenas cualidades, si la persona está deprimida no podrá encarar el alcance del conocimiento de manera adecuada.

El vicio intelectual, el moral y el emocional son los tres vicios que impiden a la persona acceder a una vida correcta.

El sacrificio del cordero de Pésaj (que debería realizarse si aún existiera el Templo de Jerusalén) representa la capacidad para romper los prejuicios y abrir la mente al análisis, al diálogo, al estudio y al descubrimiento, tal como hizo el primer patriarca, Abraham. Los hebreos creían que el cordero era un dios, pero al degollarlo y comerlo, consiguieron mitigar la creencia establecida desde hacía siglos en sus tradiciones, y se predispusieron a analizar otras ideas.

La masá (= matzá) representa las virtudes morales que se basan en la humildad, es decir, una concepción y un análisis verdadero del yo, que es la antítesis de lo leudado. Leudar representa la exageración, el sobre-dimensionamiento y la distorsión de la condición humana que hacen caer en la soberbia y el vicio.

El maror representa la capacidad para superar un momento difícil sin caer en crisis emocionales, recordando que hay momentos complejos en la vida que, por más duros que sean, luego pasan y la situación mejora. Por eso se comen hierbas amargas (maror), para recordar la amargura del sometimiento del faraón, y que pese a ello, la vida continuó y la opresión terminó.

Solo después de comer y hacer la ofrenda de Pésaj, masa y maror, los hebreos salieron a la libertad preparados para recibir la ley de Di-s, la Torá, y decidir si aceptarla o no, pero sin prejuicios ideológicos ni vicios morales y emocionales que les impidieran acceder a ella.

Así es como una idea correcta se establece. La verdad es “la verdad” cuando somos humanos de verdad, pensantes, virtuosos y emocionalmente equilibrados.

En este año que nos afecta el coronavirus a todos los humanos, sería muy atinado revindicar este mensaje para encarar una etapa de la humanidad que nos libere de nuestras miserias.

Isaac Sacca

Gran Rabino de la Comunidad Sefardí de Buenos Aires – Presidente y fundador de Menora, Organización Judía Mundial para la Juventud

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