El Centro Simon Wiesenthal se refirió a la polémica generada en torno a Ramón Carrillo: «El tema se desvirtuó totalmente»

Ramón Carrillo- billete de 5000- rechazo
Ramón Carrillo- billete de 5000- rechazo

La noticia de que el Gobierno de la República Argentina tenía pensado utilizar la figura del exministro de Salud, Ramón Carrillo, en un nuevo billete de $5000 generó un fuerte impacto a nivel nacional y comunitario.

El primero en expresar su repudio fue el Centro Simón Wiesenthal, una institución dedicada a la memoria del Holocausto y la lucha contra el antisemitismo, asegurando que “Ramón Carrillo fue un admirador de Hitler”. También se manifestaron el presidente honorario del Museo del Holocausto, Claudio Avruj, la embajadora de Israel en Argentina, Galit Ronen, y el embajador de Reino Unido en el país, Mark Kent.

El pasado lunes, el presidente de la DAIA, Jorge Knoblovits se reunió con Facundo Carrillo, nieto del ex ministro. También participaron, vía Zoom, el secretario general de la asociación, Alejandro Zuchowicki, el secretario confederal, Gabriel Anmuth, y el tesorero, Marcos Cohen. Luego de este encuentro la DAIA dio por finalizada la polémica.

Tras una semana, el Director para América Latina del Centro Simon Wiesenthal, Ariel Gelblung, dialogó en exclusiva con Vis á Vis acerca acerca de esta polémica y expresó que «el tema se desvirtuó totalmente. El nudo de la denuncia es la oscuridad que rodea la contratación del médico fugitivo danés, el criminal de guerra Carl Peter Vaernet, por parte de Carrillo».

A una semana de su comunicado, ¿cuál es la reflexión que hace el Centro Simon Wiesenthal después de la polémica que se generó en torno a la posible presencia de Ramón Carrillo en el billete de 5000 pesos?

Que el tema se desvirtuó totalmente. El nudo de la denuncia es la oscuridad que rodea la contratación del médico fugitivo danés, el criminal de guerra Carl Peter Vaernet por parte de Carrillo. Repasemos. Vaernet convenció a Himmler que le permita experimentar con seres humanos en Buchenwald porque decía tener la cura para la homosexualidad. Vaernet se escapa de la prisión Británico-Danesa y llega a la Argentina como muchos criminales de guerra, pero a diferencia de otros que se arreglan por su cuenta, este hombre es contratado por un ente estatal, la Secretaría de Salud del Ministerio de Bienestar Social, al mando de Carrillo. Eso no resulta suficiente. Un tiempo después, Carrillo firma una resolución donde lo traslada a Vaernet poniéndolo directamente bajo su adscripción para ejercer su especialidad. Esta documentación fue incluida por Uki Goñi en “La auténtica Odessa”, y forma parte del legajo 11.692 de esa dependencia. Nadie puso este tema en discusión. En todos los artículos de los familiares sostienen respecto de la cuestión que en otros países también hubo contrataciones de criminales de guerra. A nosotros eso no los exime. Cuando supimos de esas contrataciones fueron siempre motivo de denuncia.

Una de las frases que más impacto causó en el comunicado del Centro Simon Wiesenthal fue que “Carrillo fue un admirador de Hitler”. ¿Sostienen esa afirmación?

Eso fue lo que desvió la atención de lo central. Nosotros efectuamos comunicados y denuncias siempre fundados. Cuando surge la idea del billete, inmediatamente tenemos presente lo del médico Vaernet. Empezamos a buscar fundamentos y nos encontramos con un Carrillo desconocido para el público en varias fuentes, ninguna de ellas controvertidas ni demandadas. Y de ellas surgen las tendencias indicadas en el comunicado. En esta semana, todos pusieron el ojo en lo que nosotros dijimos y le atribuyeron los más extraños objetivos y nos piden que probemos las afirmaciones. Pero ni a Marcelo García en su libro “Perón y la raza argentina”, ni a las investigaciones de la Doctora Karina Ramacciotti, quien en su trabajo refiere que una pariente de Carrillo le habló de su foto con Hitler nadie los controvirtió. Ambos dan fundamento a esa afirmación. Pero, reitero, para no estar en el billete la contratación de Vaernet nos alcanza, salvo que algún día exonere de responsabilidad a Carrillo.

El nieto de Ramón Carrillo se reunió con la DAIA y su presidente, Jorge Knoblovits, afirmó en La Once Diez / Radio de la Ciudad que “hay una placa entregada por el Estado de Israel en 1949 a Ramón Carrillo, creo que eso desmiente algunas cosas». A su vez, el titular de la entidad dijo que la información del Centro Wiesenthal no siempre está fundada. Hay muchos miembros del consejo directivo que hoy estaban on fire con este tema, y yo no desconfío de ellos, yo digo que estudiemos esto y que si tenemos que salir salimos. En Argentina necesitamos seriedad en la información porque sino perdemos capital todas las instituciones”. ¿Qué le produjo esa declaración?

Jamás vamos a actuar sin fundamentos. Todas nuestras denuncias tienen un sistema de chequeo y control desde toda la institución a nivel internacional que le dan el prestigio que tiene y estoy orgulloso de sostener con mi trabajo. Pero siendo una ONG internacional, si la organización política de la comunidad judía local da por terminado un tema, no vamos a confrontar con ella de ninguna manera y menos en los medios nacionales. DAIA dio el tema por terminado en los medios y nosotros, con nuestra denuncia nos llamamos a silencio. Pero distinto es que interpreten nuestro silencio como irresponsable o generador de conflictos. Reitero. La denuncia es autoválida en cuanto al contrato con Vaernet y toda discusión diferente a eso intenta ocultar la impugnación que efectuamos.

Con respecto a este tema, el periodista y escritor Uki Goñi expresó a través de sus redes sociales que “desde el 2005 a la fecha, ningún gobierno argentino ha vuelto a abrir documentación relevante sobre el ingreso de nazis a Argentina. Tampoco se ha abierto a la consulta pública el Legajo Personal 11692 de Vaernet en el Ministerio de Salud”. ¿Por qué?

Desconozco. Yo no puedo dar esa respuesta.

El diario Página 12 en una nota que tituló “Coronavirus: ambulancia para la clase media, coronabús para la villa”, habla sobre la polémica generada en torno a Carillo y menciona que “la denuncia provino de la sede para América Latina del Wiesenthal a cargo del argentino Ariel Gelblung, relacionado en la colectividad judía con el sector de Rubén Beraja, acusado del encubrimiento del atentado contra la AMIA», y asegura: “el periodista Horacio Lutzky, que investigó el atentado a la AMIA, lo relaciona con el negocio del tráfico de armas que se realizaba desde Argentina. En su libro La explosión, menciona a Gelblung como directivo de la empresa Terminal Portuaria Intefema dedicada exclusivamente a facilitar el contrabando de armas”. ¿Qué responde a esas acusaciones?

Es una muestra de cómo se desvió la discusión del punto central de la denuncia. Ahí hay mucha mezcla y nada serio. En primer término, mi actividad comunitaria estuvo siempre ligada al voluntariado primero y a la dirección desde hace 5 años del Centro Wiesenthal en América Latina y jamás tuve otra. Prueba de ello es que los medios se sorprendieron por mi designación porque nadie conocía mi trayectoria y me fueron conociendo durante mi ejercicio a cargo de la oficina. Por otra parte, Terminal Portuaria Intefema Sociedad Anónima fue la concesionaria de la Terminal Portuaria 6 del puerto de Buenos Aires durante las privatizaciones de los 90. Estaba constituida por varios socios que cargaron a la sociedad pasivos que le eran propios, ocultándolos. Durante esas épocas, también se llevaron a cabo actividades luego investigadas por la justicia como el contrabando de armas a Ecuador y Croacia. Esos socios, venden las acciones a un tercero ocultando todas estas situaciones. Cuando los nuevos accionistas descubren todo esto es tarde y la empresa tiene que concursarse primero y quebrar después. Mi estudio jurídico atendió ese concurso y quiebra. Es decir, fui abogado de los socios que compraron una empresa ruinosa. Toda mi actividad fue estrictamente profesional. Lutzky publicó esto desde la época que asumí y lo repite como un hallazgo importante.

 

Documentación

Carrillo Vaernet Centro Simon Wiesenthal
Carrillo Vaernet Centro Simon Wiesenthal
Carrillo Vaernet Centro Simon Wiesenthal
Carrillo Vaernet Centro Simon Wiesenthal
Carrillo Vaernet Centro Simon Wiesenthal
Carrillo Vaernet Centro Simon Wiesenthal
Carrillo Vaernet Centro Simon Wiesenthal
Carrillo Vaernet Centro Simon Wiesenthal

2 COMENTARIOS

  1. El C. Wiesenthal se lava diplomáticamente las manos diciendo que nosotros no refutamos los autores que mencionan. La familia Carrillo trabaja para vivir y por eso no tiene tiempo para salir a refutar a cada trabajo que roza la ciencia ficción de baja categoría. Lo de la foto con Hitler es otra de las tantas patrañas inventadas, ¿ellos la vieron?

  2. El tero pega el grito en un lado y el huevo en otro. Ariel Gelblung nos quiere hacer creer que la cuestión no es la afirmación contundente del comunicado del CSW “Carrillo fue un admirador de Hitler” sino el contrato con el medico criminal de guerra Carl Peter Vaernet, legajo 11692, contrato que está firmado con Carlos Pedro Vernet, apellido parecido pero falso con el que ingresó al país. Fijarse en la fotocopia que acompaña a la nota. Nada indica en ese legajo que Carrrillo estuviera al tanto de la verdadera identidad ni de los antecedentes de ese médico ni que lo hayan contratado para continuar los experimentos criminales que realizó en el campo de concentración. Lo de la admiración a Hitler se base en lo que escribió la «Doctora Karina Ramacciotti, quien en su trabajo refiere que una pariente de Carrillo le habló de su foto con Hitler ….» ¿Que pariente? ¿Le mostró la foto? No. Simplemente le «habló». ¿Cómo se puede dar crédito a semejante falta de rigor de una «investigación»? Y a partir de ella afirmar que Carrillo fue admirador de Hitler, En todo caso cuando hay algún indicio circunstancial se debe buscar alguna otra cosa que lo confirme. No existe ningún escrito, ni ninguna declaración ni ningún testigo que haya dado testimonio de la admiración a Hitler ni de su afinidad con el nazismo. No es la primera vez que el CSW sale a atacar infundadamente a prestigiosas figuras y dirigentes populares amparados en un nombre que adoptaron pero que no tiene nada que ver ni es continuidad del Centro creado por el famoso cazador de nazis Simón Wiesenthal

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