Jorge Knoblovits: “La DAIA no se retirará de la querella contra Cristina Kirchner”

Jorge Knoblovits
Jorge Knoblovits

En una extensa entrevista con el diario Clarín de Argentina, el presidente de la DAIA se expresó sobre la polémica generada por los casamientos ortodoxos: enumeró distintos festejos en cuarentena y dijo «A nadie se lo vinculó con su fe». También se refirió a una militancia antisionista: «En temas de antisemitismo, suelen coincidir la izquierda con la derecha». Y con respecto a la polémica generada por la querella contra la actual vicepresidenta dijo: «No nos vamos a retirar como querellantes pues la DAIA tiene derecho a ser participante activo en el proceso a los fines de llegar a la verdad»

  • ¿Cómo repercutió en el interior de las instituciones la boda ortodoxa en plena cuarentena y cómo la juzgaron?

La pregunta debe ser formulada a todos los argentinos, porque se trata de ciudadanos argentinos que evadieron el aislamiento obligatorio. En algunos casos nos llamaron la atención algunas placas de canales de televisión que decían “casamientos judíos”. Ayer (el jueves) hubo un festejo en Santa Cruz; el sábado una fiesta electrónica en Miramar, y más recientemente un Baby Shower. A nadie se lo vinculó con su fe. Sin dudas, dentro de la comunidad judía (el casamiento ortodoxo) no generó ningún tipo de adhesión, sino todo lo contrario. Desde el inicio de la crisis sanitaria hemos instado al debido cumplimiento de las normas. Y así se hizo. La pertenencia a determinado grupo étnico no hace a la cuestión. La comunidad judía es un reflejo de la sociedad argentina.

  • Usted suele decir que la colectividad judía es siempre noticia ¿Por qué?

Hay dos situaciones distintivas al respecto. La primera es que somos una de las comunidades más importantes del mundo, que tiene como activo una fuerte presencia en distintos escenarios nacionales como la cultura, la ciencia, la política, el arte, la economía, los medios de comunicación y la fe. Esta comunidad tiene un marco que la distingue: muchas instituciones y muy activas, con diversidad intelectual, de pertenencia. En cuanto a lo organizacional es una comunidad cogestionada por excelentes profesionales y, nosotros, los voluntarios que somos elegidos democráticamente. Pero también están los atentados terroristas (se refiere al de la Embajada de Israel, de 1992, y de la AMIA, de 1994), que nos dieron mayor visibilidad, lamentablemente.

  • ¿Cree que con el cambio de Gobierno hay una aproximación distinta a la causa del memorándum de entendimiento firmado por Cristina Kirchner en su presidencia con Irán?

No se cuenta con elementos como para sostener eso. Quiero aclarar que fui el Secretario General de DAIA que líderó desde lo jurídico la inconstitucionalidad del Memorándum. Desde el minuto 1 entendimos que ese instrumento era manifiestamente inadecuado para la causa judicial. Las audiencias tomadas en ajena jurisdicción, con presencia de terceros (se refiere a la llamada Comisión de la Verdad) eran pasibles de nulidades. En uno de sus artículos, se disponía la inmediata comunicación a Interpol sobre la firma del acuerdo. Aclarado esto, los imputados, en su legítimo derecho de defensa, pueden hacer los planteos que consideren pertinentes. Nosotros no creemos que corresponda hacer lugar a la nulidad planteada por Zanini ya que nada impide que una parte de la causa sea elevada a juicio oral y otra parte siga tramitando en instrucción. Aclaro que aún no nos han corrido traslado de la presentación de Zanini. Con relación a la situación de Ronald Noble (el ex titular de Interpol Internacional en tiempos del kirchnerismo), que es el motivo por el cual se habría pedido la nulidad, nosotros jamás emitimos opinión sobre si debe ser testigo o imputado. Es un tema que es de arbitrio judicial y respetaremos la decisión que se tome sobre el punto.

  • ¿Entonces no está de acuerdo con el pedido de nulidad que planteó Zanini?

Reitero: Puede ejercer su derecho a la legítima defensa. Más allá de que consideramos que no está bien que se anule la causa. Toma todo más trascendencia porque ahora son funcionarios públicos.

  • Usted dice que es un tema judicial pero al mismo tiempo la DAIA es parte de la querella contra Cristina Kirchner y otros funcionarios. Ha sido tema de polémica si la retirarán o no. ¿Qué harán?

No nos vamos a retirar como querellantes pues la DAIA tiene derecho a ser participante activo en el proceso a los fines de llegar a la verdad. En cuanto a la mención del delito de Traición a la Patria, debo aclarar que la DAIA no requirió juicio por ese delito como se dice, sino por encubrimiento agravado. Ello, pues la Cámara Federal oportunamente decidió no procesar por Traición a la Patria y hemos respetado tal decisión. La otra querella compuesta por algunos familiares de víctimas mantuvo la acusación por Traición a la Patria. Nosotros queremos llegar a la verdad. Pero yo quiero decir que mientras hablamos de estas causas y de la de encubrimiento en la que estaba imputado un ex presidente de DAIA (Rubén Beraja) y demás, nunca me preguntan por la causa madre, que es la que está detenida.

  • Se refiere a la que están imputados los iraníes…

Sí. Y hay una suerte de olvido sobre esa causa que no avanza. Esa causa no encuentra los instrumentos jurídicos para avanzar. Nosotros podemos pensar que pueden avanzar con organismos internacionales, con herramientas de legislación que todavía no tenemos (el juicio en ausencia por ejemplo, que causa polémica también), pero claramente no son las instituciones ni los familiares querellantes las que tienen que promover eso.

  • Esas divisiones se vieron en las acusaciones contra el ministro de Salud de Perón, Ramón Carrillo, de que tenía simpatías por Hitler. Ustedes recibieron a su nieto para que defienda a su abuelo y también recibieron críticas…

No lo llamamos, él quiso comunicarse con nosotros mientras reuníamos información. Instituciones especializadas en el tema Shoá y nuestro propio Centro de Estudios Sociales no encontraron los argumentos suficientes para declararlo nazi. No había conclusiones tajantes. Esto no quiere decir que si en el futuro apareciera algún elemento sustancial, hagamos lo que corresponda.

  • Pero la DAIA también se diferenció de la propia embajadora de Israel, Galit Ronen, que criticó la eventual imagen de Carrillo en un billete $ 5.000, y lo vinculó al Holocausto

Con relación a la embajadora del Estado de Israel habría que preguntarle a ella. Nosotros representamos a la comunidad judía argentina.

  • ¿Están saldadas entonces las tensiones entre la dirigencia judía y esta nueva edición del kirchnerismo?

Ayer hablaba con mis compañeros de comisión directiva sobre una militancia anti sionista que a nuestro criterio esconde un fuerte sentimiento antisemita. Lo de Artemio López fue un ejemplo (consultor político K tuiteó “el sionismo es la continuidad del fascismo por otros medios y fue repudiado por las instituciones). Yo llamo la atención sobre esto porque en cuestiones de antisemitismo hay sectores de la izquierda que terminan coincidiendo con la derecha. Me refiero a la posición que tienen respecto al Estado de Israel. Igual, no es la posición especial que yo veo del gobierno de Alberto Fernández. Por ejemplo, se lo vio en el viaje que hizo a Jerusalén. Porque Argentina es el único país de la región que integra la Alianza Internacional de Recuerdo del Holocausto. No veo una situación como en la época de Cristina Fernández de Kirchner. Saldado nunca está, porque siempre estamos en alerta. Estamos muy atentos a que el anti sionismo sea asimilado al antisemitismo.

  • Pero el secretario de Derechos Humanos, Horacio Pietragalla, tuvo antes de ser funcionario fuertes expresiones antisionistas y usted enfrentó la posición de la ministra Frederic cuando dijo que Argentina “compraba un problema” al declarar a Hezbollah como un grupo terrorista…

Sí, y lo condenamos. Y si las vuelven a hacer las condenaremos otra vez. No se si esos tuits están todavía, pero formaron parte del pasado de un funcionario público. Si Horacio Pietragalla vuelve a tener esas manifestaciones, por supuesto que va a tener de la DAIA el contrapeso necesario y vamos a salir a decir lo que tengamos para decir. Y cuando alguien banalice la Shoá y asimile antisemitismo con anti sionismo saldremos a condenar.

  • ¿Cómo distingue entre un miembro de la comunidad que denuncia toda publicación como un hecho antisemita y el verdadero antisemitismo?

Considerar que un hecho o un comentario es o no antisemita, es el resultado de un profundo debate académico. No es emocional. Hace 20 años que la DAIA elabora Informes sobre Antisemitismo. Se analiza cada una de las denuncias que llegan a nuestra Mesa de Denuncias. El equilibrio no es unánime ni siempre se puede conformar a todas las miradas o expectativas de los integrantes de la comunidad. Nuestro marco es la ley: desde la Carta Magna, los pactos internacionales de derechos humanos de jerarquía constitucional y la ley antidiscriminatoria que la DAIA promoviera oportunamente. Ni todo es antisemita ni hay que minimizar las agresiones que claramente o en forma subliminal, infunden odio hacia los judíos. Desde hace años, el crecimiento del antisemitismo en las redes sociales es una preocupación creciente porque elevó el número de hechos exponencialmente. La DAIA protege además a otros 17 colectivos vulnerables a la discriminación en la Argentina.

  • ¿Qué opina de esa equiparación que suelen hacer sectores del Gobierno actual entre el Holocausto y el Terrorismo de Estado durante la dictadura?

No estamos de acuerdo en la comparación. Cada genocidio tiene sus características particulares. Yo participo de las marchas del 24 de marzo y para recordar cómo se aniquiló a toda una generación, no hablo de la Shoa. La Shoa fue el hecho más trágico y paradigmático del siglo pasado. La descomunal industria de la muerte planificada con apoyatura legal, filosófica y cultural producto de viejos prejuicios fogoneados por un impresionante aparato de propaganda. No es sólo la cantidad descomunal de víctimas sino también advertir de lo que es capaz un Estado y toda una sociedad enceguecida por un líder carismático. En el Holocausto hubo cámaras de gas. Repetiremos hasta el cansancio sus lecciones previniendo cualquier indicio de odio que, de avanzar, de naturalizarse, pueda llegar hasta las peores consecuencias. Pero aprender atónitos de esa experiencia, no sólo el pueblo judío sino toda la humanidad, no significa sacralizarla ni tampoco utilizarla en cualquier circunstancia banalizándola. El 27 de enero, por decisión de la Unesco, se conmemora la liberación por parte de las tropas soviéticas en 1945 del campo de concentración y exterminio de Auschwitz-Birkenau. La dictadura que sufrió nuestro país tiene su propia fecha y no se la “mezcla” con otros episodios. Cada evento tiene su propio peso, mensaje y valor.

Autor: Natasha Niebieskikwiat
Fuente: Clarín

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