Jorge Kirszenbaum Z»L: ¡Adiós querido amigo!. Por Claudio Avruj

Jorge Kirszenbaum Z'L
Jorge Kirszenbaum Z'L

Enojado y triste como estoy yo le agradezco a la vida haber disfrutado de la amistad de Jorge Kirszenbaum Z»L.

Fueron 26 años de una amistad nacida y cultivada bajo el amparo de la vida institucional, la querida DAIA en este caso, en el respeto y afecto de la relación profesional/voluntario, y que continuó nutriéndose más allá, hasta la semana pasada en nuestro último diálogo.

Me quedan experiencias de trabajo compartidas, pero más sus enseñanzas, sus consejos. sus reflexiones profundas sobre el país y la comunidad y me quedan proyectos en común que habíamos imaginado.

Por sobre todo me queda esa forma de ser de tipo de barrio como yo, con su corazón en la paternal, en el shule Hertzlia de su infancia y en Argentinos Juniors, su humor del bueno, del  irreverente y del ingenuo y por sobre todo imprevisto.

Enorme compañero de viaje, en momentos difíciles y en episodios inverosímiles dignos de películas cómicas premiadas.

Un tipo sano, común, para quien la vida institucional era una misión bendita. Una obligación moral que toda persona debía ejercer en la Comunidad y fuera de ella. Y para quien tener amistades  generando vínculos permanentemente y por sobretodo privilegiando la lealtad eran los motores esenciales de la vida.

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Jorge fue compañero de ruta, amigo, consejero, mentor. Lo voy a extrañar muchísimo.

La última conversación telefónica la inició él. Me llamó emocionado porque leyó  en La Nación la historia de mi Bisabuelo Berl que yo descubrí hace poco. Él me habló sobre su madre y sus experiencias como sobreviviente de la Shoá, hablamos mucho, fue una conversación larga como siempre.  Quedamos en caminar por el  barrio un día de estos si la pandemia aflojaba y el clima ayudaba. En  nuestros encierros estábamos muy cerca el uno del otro.

No hubo tiempo.

Ni siquiera tuve la posibilidad de acercarme a despedirlo como muchísimos hubieran querido también hacerlo. Apenas la frialdad del zoom nos acerco para el último adiós.

El frío que recorrió mi cuerpo cuando recibí el mensaje de Víctor Garelik, director de DAIA a las 0.32 horas del domingo próximo pasado aún me invade y se que me acompañará  por mucho tiempo. Hay ausencias que serán presencias para siempre. Lo sé bien.

Se puede hablar y homenajear a  Jorge de muchas maneras y cada quien sabrá como hacerlo. Y será  justo.

Fue mi amigo y eso es lo que intento honrar. Una amistad de la adultez que nos conmovió y unió y de la cual siempre estaré agradecido.

Al comenzar el rezo de Rosh Hashaná decimos que termine el año con sus maldiciones y comience el año con sus bendiciones.

Que así sea. Hay mucho dolor en este año que se va.

Que sepamos siempre de cosas buenas.Que la memoria de Jorge sea bendita y recordada.

Hasta siempre Jorge, querido amigo.

Claudio Avruj

 

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