Benjamin Ferencz, a los 100 años: el único fiscal vivo de los Juicios de Núremberg

Benjamin Ferencz
Benjamin Ferencz

Antes del 75° aniversario de los Juicios de Núremberg, Benjamin Ferencz, de 100 años, revela cómo recopiló y desplegó pruebas de los terribles crímenes nazis.

Parece increíble que el último fiscal vivo de los Juicios, en el momento en que el mal nazi encontró algún tipo de «merecimiento», sea judío.

Y, sin embargo, a la edad de un siglo, Ferencz no muestra la rabia de un hombre que fue testigo del horror de los campos de exterminio. De hecho, revela su satisfacción de haber podido ayudar a llevar ante la justicia a algunos de los perpetradores del Holocausto.

A pesar de ser judío, «no fue difícil» en absoluto escuchar la evidencia dada en el Juicio, afirma, porque tenía «pruebas documentales exhaustivas de la increíble matanza de hombres, mujeres y niños judíos».

Los Juicios (12 en total) se iniciaron el 20/11/1945 y se convirtieron en sinónimo de la aplicación de un juicio justo y equilibrado a los crímenes de guerra. Además, a las nuevas categorías de crímenes: crímenes de lesa humanidad, crímenes de agresión y el crimen de genocidio.

Básicamente, los Juicios de Núremberg fueron un conjunto de procesos jurisdiccionales emprendidos por iniciativa de las naciones aliadas vencedoras al final de la Segunda Guerra Mundial. Allí se determinaron y sancionaron las responsabilidades de dirigentes, funcionarios y colaboradores del régimen de Adolf Hitler.

En una nueva película de la galardonada cineasta Jenny Ash, se examinan los juicios de Nuremberg y su legado. También se muestran escalofriantes imágenes originales de los procedimientos judiciales en el primer juicio de 21 importantes nazis. Incluye, entre otros, a Herman Göring, Hans Frank y Julius Streicher.

Y Benjamin Ferencz está presente en la película para informar sobre algunos de los espantosos paisajes que vio mientras recopilaba pruebas.

Juicios de Núremberg
Juicios de Núremberg

Hoy, desde su casa en Miami, Ferencz deja en claro que los recuerdos de los juicios de Núremberg siguen tan nítidos como cuando visitaba los campos de concentración abandonados a fines de la primavera y el verano de 1945, después de que terminó la guerra.

En la película dice: «Hasta entonces, ni siquiera conocíamos el término ‘campo de concentración’, no teníamos ni idea. El impacto de mi primera visita fue indescriptible. Había cuerpos amontonados como leños».

«Por supuesto que el juicio podría haberse hecho de otra manera. Había muchas formas posibles de tratar con los criminales. Los rusos, por ejemplo, los hubieran disparado a todos sin juicio. Fueron los estadounidenses quienes insistieron en darles un juicio lo más justo posible, y lo logramos», expresa.

 

Vía The Jewish Chronicle

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