La antigua y persistente huella judía en Barcelona. Por Jorge Rozemblum

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Aunque se especula con que la presencia de judíos en Barcelona se remonta al siglo IX, cuando un gaón de Babel dirige una carta a los correligionarios en la ciudad, lo que sí está demostrado es que en el año 985, cuando el musulmán Almanzor la ataca mueren varios judíos, de los cuales sin descendencia hereda sus propiedades el Conde de Barcelona.

Poco después, empiezan las legislaciones concretas respecto a esta población. Así como una primera referencia a un barrio judío o call, como se los conoció en Cataluña.

En sus calles, la organización era interna, no dependiente de las autoridades municipales. Aunque sus normas eran asunto de los reyes y nobles, tenían su propio sistema judicial y recaudaban sus impuestos.

Por entonces había unas 70 familias, que fueron creciendo en número hasta el siglo XIV, cuando se llegan a contabilizar unos cuatro mil judíos. Gracias también a algunas “inmigraciones” de judíos de zonas vecinas, como los expulsados de Francia en 1182, lo que lleva a crear en 1257 un nuevo barrio judío, llamado Call Menor.

Una peculiaridad de Barcelona es que además de los típicos oficios artesanos, también había judíos que poseían y explotaban tierras. Además de viñas, huertos y frutales en zonas a las afueras de la ciudad. Como el actual barrio de Les Corts o al pie de la montaña de Collserola, así como en Montjuïc, un nombre que viene precisamente de Monte de los Judíos, donde también se encontraba su cementerio.

Cuando el famoso viajero judío Benjamín de Tudela visitó a la comunidad, se refirió a ella como santa y compuesta de hombres sabios y prudentes y grandes príncipes.

Desgraciadamente, la convivencia comenzó a derrumbarse con la celebración de la famosa Disputa de Barcelona. Un debate teológico entre un fraile dominico – ex judío converso al cristianismo- y el rabino Najmánides.

Fue sólo un síntoma más de la descomposición social y la creciente hostilidad hacia los judíos, con la promulgación de más y más normas discriminatorias.

La tensión fue aumentando hasta tal punto que, durante la peste de 1348, corrió el rumor de que los judíos habían envenado el agua. El Call fue asaltado y varias personas asesinadas.

Fue la antesala de una revuelta antijudía en 1391 en todo el territorio peninsular.

A primeros días de agosto de ese mismo año el Call es nuevamente asaltado y cientos de judíos son asesinados.

Leer más: Las antiguas huellas judías en Madrid. La columna de Jorge Rozemblum

De los que sobrevivieron muchos se convirtieron al cristianismo ante el temor de encontrar la muerte y otros huyeron. La judería de Barcelona había desaparecido.

El Call Major de Barcelona estaba entre lo que hoy en día son las calles Banys Nous, Sant Sever, del Bisbe y Call.

Es un rectángulo casi perfecto en el centro mismo de la ciudad que hoy tiene entre sus líneas el Palacio de la Generalitat (sede del Gobierno Catalán) y la Plaza de Sant Jaume.

Justo en el centro de la judería está el Museo de Historia de Barcelona, situado en una casa del siglo XIV que perteneció a Jucef Bonhiac, un judío tejedor de velos.

En él encontramos una interesante exposición que explica detenidamente qué espacio de la ciudad ocupaba este barrio, qué edificios singulares se podían encontrar y cuales siguen presentes hoy en día y también el legado cultural del Call a través de varios eruditos hebreos que vivieron y escribieron sus obras allí.

En la misma manzana a sólo unas decenas de metros está la Sinagoga Major, una de las cuatro o cinco que llegó a tener dicha judería. Es un edificio construido en su mayor parte en el siglo XIII y reabierto al público en 2002.

En la zona se encuentran además un par de comercios en cuyos sótanos son aún visibles los mikvaot (baños rituales), uno para hombres y otro para mujeres.

El otro barrio judío, el Call Menor, está unas calles más allá, entre las actuales calles Boquería, Avinyó, Lleona y Rauric. También conserva edificios que datan de muy antiguo. En cuanto al cementerio en el monte que domina la ciudad, (Montjuïc), la mayor parte de los restos encontrados allí ya no están. Algunos se han conservado en museos y otros se usaron como material de construcción en multitud de edificios de los siglos posteriores.

Jorge Rozemblum

Director de Radio Sefarad

www.radiosefarad.com

 

2 COMENTARIOS

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