La historia de Alejandra Laniado: a los 46 años se enteró que fue adoptada y busca reconstruir su pasado

Alejandra Laniado
Alejandra Laniado

Hasta hace dos años la historia oficial de Alejandra Laniado indicaba que estaba casada, era madre de tres mujeres e hija de su papá y su mamá.

Un día, una de sus hijas le hizo una pregunta inesperada: «Má, ¿vos estás segura que sos hija de Noni y el abuelo? No te pareces en nada, no tuvieron más hijos y ellos son muy grandes (90 y 81 años actualmente)».

A partir de ahí, y durante dos años, surgieron los interrogantes. Hasta que un día se develó la verdad. Una muestra de sangre que la madre no quiso entregar y una verdad oculta.

Alejandra quiere desentrañar esa madeja hasta llegar al final del hilo. Una familia judía que la crio. Fue alumna del Colegio Tarbut e iba a los grupos en Lamroth Hakol. Luego se casó y conformó su núcleo familiar llevando una vida religiosa dentro del movimiento conservador.

En el último tiempo logró conseguir algo fundamental en busca de su pasado: el nombre de la partera que firmó su partida de nacimiento y era parte de una red de tráfico de bebés. En su mayoría, la partera entregaba esos bebés a familias de la comunidad judía. Está unida a muchas personas que atraviesan su misma condición. Quiere completar su historia, la parte que le falta de su vida, le dijo a Vis á Vis, tras un contacto con Alejandra y dialogamos en forma exclusiva.

      • ¿Cómo está conformada tu familia?

      Mi familia está compuesta por mi marido y tres hijas de 20, 17 y 13. Mi familia de crianza: mamá, papá y yo.

      Alejandra Laniado-Bebé
      Alejandra Laniado-Bebé
          • ¿Cómo fue que se generó la sospecha?
        • Mi hija mayor hace dos años comenzó a trabajar sobre el proceso (militar) y los bebés nacidos en cautiverio. Fue a la ESMA e investigó mucho. Un domingo, sentadas las cuatro junto a mis otras dos hijas, medio en chiste una de las tres suelta la frase ‘ma… ¿vos estás segura que sos hija de Noni y del abuelo?’ ‘¿Cómo se les ocurre que no?’ contesté yo. ‘Porque son muy grandes, porque no tuvieron otros hijos, porque no te pareces en nada a ninguno de los dos’, me dijeron. La verdad no le di mucha relevancia a la pregunta. Pasaron los días y una noche en la casa de mis padres, mi hija del medio no dudó en pedirle a mi mamá una foto de su embarazo, foto que buscaron durante un rato largo, pero que claramente no encontraron. Lo más llamativo fue la justificación innecesaria de mi papá como si se tratase solo de una foto que no aparece. El tema quedo ahí, aunque una de mis hijas sentenció cuando salimos de su casa: ‘Ma, vos no sos hija de Noni y el abuelo’. También mi marido retomó el tema, pero entendió que yo no tenía interés en ese momento de llegar tan profundo.

        Hace poco más de un mes, a mi hija mayor le detectan un tema en la sangre, nada grave, pero se transmite genéticamente de madre a hija. Y ahí nuevamente la frase ‘ma, Noni no lo tiene, vos no sos hija de Noni’.

        Y así, tras un largo recorrido, preguntas sin respuestas, consultas a primos, evasivas de mis padres, llego a mi partida de nacimiento.

      • ¿Quién es Ernesta Ferrari?

      Es la partera que firma mi partida, también conocida como Ernestina Ferrari. A través de una larga investigación de años, hecha por una compañera (Romina Soltak), ella comienza a unir los datos de varias parteras, domicilios de entrega de bebés que se repiten, nombres en común, legajos y demás. Llega a conectar a Ernesta Ferrari y a 13 parteras más que se dedicaban a la venta de bebes. Hoy somos más de 120 personas que nos encontramos buscando nuestra identidad biológica, tenemos una página de Facebook “Unidos víctimas red de parteras”, un grupo de Whatsapp y un mail [email protected] para comunicarse.

      • ¿Ferrari sólo trabajaba con la colectividad judía?

      Las partidas hasta ahora encontradas firmadas por ella, de personas apropiadas, son de matrimonios judíos. Eso no quiere decir que sólo trabajara para la comunidad judía, tal vez nos falta información que en breve iré consiguiendo. Lo que está claro hasta el momento es que algún contacto en la comunidad tenía.

      •  ¿Llegaste a alguien cercano a ella o alguna persona que esté en tu situación?

      Cercano a ella aún no, en mi misma situación sí. Personas con el mismo relato de sus padres y en las partidas la firmante era Ernesta Ferrari.

      Alejandra Laniado-niña
      Alejandra Laniado-niña
      • ¿Tenes certezas de cómo, cuándo, dónde y de qué manera llegaste a la vida de tus padres adoptivos?
    • Certezas no, tengo el relato de ellos, que después de tantos años de sostener una mentira, es difícil que sea 100% real.Según lo que ellos cuentan, una pareja de amigos con muchos contactos en las grandes instituciones judías les sugiere «adoptar», luego de varios intentos de mi mamá por quedar embarazada y no lograrlo. Mi mamá se ilusiona con la idea, me cuentan que piden en lo posible un varón, por el apellido. El 5 de noviembre llaman al teléfono, es su amiga, para decirle que podían ir a buscar al “bebé”, que anotara la dirección y que traten de llamar poco la atención. Van junto con esta pareja de amigos, mi papá espera en el auto, mi mamá va junto con su amiga al encuentro del “bebé”. No era un varón. La amiga le dice «¿Qué querés hacer?». Mi mamá sin dudarlo ya no me suelta y dice «es mi hija, me la llevo».De ahí me llevan al pediatra, quien da cuenta que mínimo yo tenía 7 a 10 días, porque ya no tenía el cordón umbilical, y, según lo que ellos cuentan, es él quien les aconseja no contarme que era adoptada para que yo tenga una vida “normal”.
      •  ¿Qué pudiste averiguar hasta ahora?

      Pude dar con la amiga de mi mamá que le aconsejó “adoptar”. Mucho no recuerda, tiene un principio de Alzheimer, pero su hija se involucró mucho conmigo en mi búsqueda y se lo agradezco.

      Contacté también a una persona de la comunidad que “consiguió bebés” en varias oportunidades para parejas de la colectividad que no podían tener hijos. Fui junto con mi marido. Para mí esto es demasiado movilizante para hacerlo sola. El nos contó cómo era el recorrido y por qué lo hacia. Está convencido que su causa es noble y que fue una Mitzva para hacer crecer la comunidad judía en Argentina.

      Te imaginas que el nombre por ahora me lo reservo. Claramente no estoy de acuerdo desde el lugar que me toca, de cambiar el destino de ningún ser humano, creo que solo D’s tiene ese poder de decidir determinadas cosas.

      • ¿Qué significa para vos transitar esta noticia a los 46 años?

      Por un lado me entero de esto, en mi adultez, soy madura, tengo ya tres hijas grandes, pero aunque crees que no debería afectarte tanto a esta edad algo que ocurrió hace tantos años…no es así.

      Se te mueve toda la estantería, no sabes dónde estás parada. Justamente, como fuiste madre, sabes cuán indefenso es un bebé y necesitas saber qué fue de vos esos días previos, reconstruir todas las piezas que faltan que son las primeras.

      Sentís también la necesidad de llegar lo más cerca a la verdad, justamente por tus tres hijas, tu sangre, que merecen saber también de dónde vienen. Te diría también que por un tema religioso, aunque mi familia de origen y la que conformamos con mi marido llevamos una vida religiosa dentro del movimiento conservador, esto pesa igual.

      • ¿Qué le querés decir a la gente que lee esta nota y tiene dudas sobre su origen?

      No me siento en el lugar de poder aconsejar a nadie, solo decir que cada uno tiene sus tiempos, que hay momentos en que uno no quiere ver, pero creo que muy dentro nuestro la verdad la sabemos. Y si se tiene que aparecer, se aparece como en mi caso, se te para enfrente y no podes evadirla.

      La búsqueda es difícil, pasas por diferentes estados de ánimo, pero hoy creo que vivir en la mentira es peor.

      • ¿Sabes por qué te lo ocultaron?

      Estoy convencida que no me lo dijeron para cuidarme. Me criaron con mucho amor, me cuidaron hasta por demás, más que presentes los dos siempre. Me dieron la mejor educación.

      A los tres años me anotaron en Tarbut y ahí transcurrió toda mi educación (jardín-primario-secundario). Como éramos de zona norte iba a los grupos de Lamroth Hakol, mis amigas-hermanas de esa época lo siguen siendo aún.

      Creo que en ese mundo creyeron que diciéndome que era adoptada me iba a sentir diferente toda la vida o “menos que los demás”. Así me lo pudieron expresar ellos.

      Lo hicieron pensando que era lo mejor, eso no tengo dudas.

      • ¿Qué cambió en la relación con tus padres adoptivos desde que comenzó este proceso?

      Al principio tenía la necesidad de hablar más seguido, de verlos más seguido, de cuidarlos más.

      Creo que es un proceso, puede que mis sentimientos vayan cambiando, no lo sé, hoy no siento enojo, trato de ponerme en el lugar de mi mamá, lo que debe haber sufrido el no poder tener hijos. Era año 1974 donde no existían todos los tratamientos de hoy en día. Lo difícil que habrá sido sostener una mentira tan grande durante tantos años y las pequeñas mentiras que eso conlleva.

      Son muy grandes, mi mamá cumple en unos meses 90 y mi papá a fin de año 81, quiero seguir disfrutándolos, que disfruten a sus nietas, pero sí necesito empezar de cero a construir desde la verdad y la certeza de que todo lo que saben me lo digan, ya no es momento de guardar secretos.

      • ¿Y el resto de tu núcleo familiar?

      Tengo una familia con tíos y muchos primos, cada uno a su manera logró demostrarme cuán cerca mío está y me ayuda como puede en mi búsqueda.

      Siempre me hicieron sentir el amor que me tenían, y hoy lo refuerzan.

      Creo que fueron cómplices involuntarios de una mentira, y debían callar. No eran ellos los encargados de contarme la verdad, claramente eran mis papás.

      Sí, no te lo voy a negar, enterarte que todos lo sabían menos vos, te genera una sensación de vulnerabilidad, un vacío en el estómago. Decís «era la única que no lo sabía, ¿cómo nunca me di cuenta? ¿46 años tarde?» Y sí. Este era el momento y las que me tenían que conducir a la verdad eran mis hijas.

      • ¿Estás completamente segura hasta dónde querés llegar?

      ¡Si! Necesito reconstruir ese pasado, saber cómo y por qué llegue ahí. Dónde estuve los días previos, qué fue de mi. Es duro, pero las hipótesis de la imaginación propia pueden ser más duras aún.

    • ¿Querés dejar datos de contacto para que cualquier persona que lea esta nota se pueda contactar con vos? Email: [email protected]FacebooK: Alejandra Laniado
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