De Ramat Gan a Merón. Por Martha Wolff

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Un muerto y 18 heridos al caer un puente en Tel Aviv. El 15 de Julio de 1997, Ramat Gan, Israel.

En el diario La Nación de ese día, así se publicaba: Una persona murió y 18 resultaron heridas al derrumbarse un puente peatonal en un estadio israelí. Fue momentos antes de inaugurarse una competencia deportiva internacional, informó hoy la policía.

El puente para peatones estaba sobre una laguna, y permitía el ingreso al estadio Ramat Gan, cerca de Tel Aviv, donde comenzaron hoy los Juegos Macabeos. Las olimpíadas judías, que se celebran cada cuatro años.

Tres de los heridos se encuentran en grave estado.
Una información transmitida por la televisión indicaba que los 370 miembros de la delegación de Australia se encontraban sobre el puente preparándose para entrar en el estadio e iniciar el desfile inaugural de las delegaciones cuando se produjo el derrumbe.

Los organizadores suspendieron el desfile, pero siguieron adelante con el resto de la ceremonia inaugural.
Unos 40 minutos después del desplome del puente peatonal, el presidente de Israel, Ezer Weizman, declaró inaugurados los juegos..

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Harry Purcell, director del equipo australiano, dijo a la prensa que «cruzábamos el puente cuando repentinamente se escuchó un fuerte ruido y como en cámara lenta, el puente se desplomó en el centro y resbalamos hacia un lado».

Se están estudiando las causas del derrumbe pero no se sospecha de un atentado.

Esta fue la noticia mientras los que habíamos viajado para acompañar y alentar a nuestros miembros familiares en ese evento, tuvimos miedo por la suerte corrida por ellos. Y sentimos pena y dolor por los otros que hubieran sufrido ese accidente.

Un estadio colmado de gente de todo el mundo. Había ido como nosotros a participar de la famosa fiesta inaugural rompió la algarabía por el silencio.

La atención estaba centrada en la transmisión de informaciones por los altoparlantes.

Ese mundo de turistas que fueron a disfrutar de la inolvidable fiesta de apertura  por su despliegue artístico y militar, con el sobrevuelo de aviones o paracaidistas con la bandera de Israel que aterrizaban en medio del estadio. Por sus fuegos artificiales, los discursos del presidente y la perfecta organización entre bailes y que destella de orgullo nacional que tiene lugar año tras año, terminó siendo de duelo.

Cuando las delegaciones de los países participantes se congregan lo hacen con sus respectivas banderas por orden alfabético. Cada uno espera al suyo para vitorearlo, alentar a los jóvenes y dirigentes que los acompañan como un muestrario de la diáspora. Ver a los judíos que, heredando a los macabeos, desafiaron con sus cuerpos la lucha por la libertad y el deporte para ser judíos íntegros de cuerpo y alma.

Se supo luego que fue un problema del puente que cedió ante el peso de los deportistas. Hubo investigaciones, se informó lo sucedido y como todo sigue, la gesta deportiva se hizo y concluyó con el ejemplo que siempre dio Israel. De seguir siempre pase lo que pase.

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Este recuerdo se debe a la tragedia que acaba de tener lugar en Merón por Lag Baomer.  Y nuevamente la negligencia tuvo lugar. Donde la cantidad de gente que subió a las tribunas debía ser directamente proporcional a lo permitido.

El final fue cuando la marea humana terminó en  atropello, muerte, heridos, asfixiados y otro duelo nacional.

Martha Wolff- Periodista- Escritora

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