Escuela Scholem Aleijem: por un año de salud, de cambios, de crecimiento para todos y todas

El lunes al anochecer con la luna en su fase nueva, nos estará anunciando el comienzo del mes de Tishrei. El primero del calendario hebreo. Será Rosh Hashaná, la cabeza, el inicio del año 5782.

Compartimos un relato:

“Era el atardecer. El Rabí caminaba lentamente por la calle hacia su casa. Pasó junto a una ventana detrás de la cual ardía una pequeña vela. Delante de la vela estaba sentado un viejo zapatero remendón, inclinado sobre sus zapatos. Detúvose el Rabí a contemplar la escena. A la habitación entró la esposa del zapatero y le dijo que dejara el trabajo, que ya era tarde, que no esforzara más sus ojos, y que fuera a comer. El zapatero le contestó: ‘Mientras arde la vela aún se puede hacer algo’.

El Rabí oyó la respuesta del hombre y quedó estremecido. En esa frase latía una profundísima verdad. A la mañana siguiente el Rabí corrió a la ieshivá (casa de estudios judaicos) y dijo a sus discípulos: ‘Ayer aprendí una gran lección de un humilde zapatero: Mientras arde la vela aún se puede hacer algo’. Se trata de la vela de la vida. Mientras hay vida nunca es tarde y siempre se puede recomponer la ruta emprendida”. (Adaptado de “Or Haganuz”)

La vela arde, estamos a tiempo. En nuestros hogares, en la escuela, en la calle. El calendario judío nos recuerda que tenemos siempre una nueva oportunidad. De construir, de mejorar, de aprender, enseñar, compartir, cambiar. El término hebreo שנה, shaná, año, posee la misma raíz que שינוי, לשנות shinui, leshanot: cambio, cambiar.

Cambia el año, tenemos una oportunidad. Porque la vela aún arde.

Por un año de salud, de cambios, de crecimiento para todos y todas.

Shaná Tová Umetuká

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