Kristallnacht el homenaje de Hitler a Lutero y viceversa. Por José I Rodríguez

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La noche del 9 al 10 de noviembre de 1938, conocida como Kristallnacht, señaló el principio del Holocausto y el final de la fe en los seres humanos.

La población alemana subyugada por el espíritu oscuro de Hitler sucumbió participando de forma generalizada, con honrosas excepciones, a una de las atrocidades más terribles cometidas en la historia contra los judíos alemanes y del resto de Europa. En la aciaga noche denominada como Kristallnacht las huestes nazis con la colaboración activa de muchos alemanes y vecinos de los judíos se involucró en un aquelarre de sangre, destrucción y muerte que marcó el ya nombrado principio del Holocausto.

La expresión alemana de Kristallnacht, traducida como la noche de los cristales rotos, no hace en absoluto justicia a los hechos acontecidos durante la mencionada noche y siguientes días. Una pregunta que nos venimos haciendo mucho tiempo atrás debería ser contestada por cada uno de nosotros bajo la premisa de la honra debida a los que sufrieron tan atroz persecución mortal ¿Se podría definir Kristallnacht cómo meramente una noche dónde se rompieron algunos cristales? La memoria histórica debería impedirnos abstraernos de tan simple e inexacta definición.

En la noche de Kristallnacht se perpetraron los más inhumanos y viles actos contra los judíos alemanes y austriacos que también marcaron la persecución de los judíos del resto de Europa. La brutalidad con que las tropas de asalto de la SS, y la población civil, trataron a los judíos no se puede definir meramente como una noche donde algunos exaltados rompieron algunos cristales ¿Te imaginas que tus vecinos te acusaran de ser judío y te delataran a las hordas nazis para que te apresaran? Pues eso también pasó en esa noche, y en otras noches, en la Alemania nazi. Con el tiempo también pasó, en toda Europa.

La quema de sinagogas, comercios, escuelas, casas privadas y todos los edificios que relacionaron con los judíos fueron asaltados, destruidos y quemados. Los vivos y los muertos fueron humillados con el asalto también de los cementerios judíos. Toda una serie de atrocidades que se infligieron contra hombres, mujeres, ancianos, enfermos y niños. La memoria de algunos es muy corta y selectiva. Hacen solo referencia a los daños materiales que se ejecutaron en Kristallnacht. Sin pensar en las personas que fueron brutalmente golpeadas y que causaron al menos 96 muertos adultos y 13 niños. ¿Se pueden olvidar semejantes asesinatos? Sin olvido y sin perdón es la respuesta.

Un dato de crucial importancia para entender en parte lo que sucedió es saber que la noche elegida del 9 al 10 de noviembre no fue un hecho casual, sino que la noche fue elegida exprofeso para conmemorar el nacimiento del insigne reformador alemán Martín Lutero. El catedrático de historia contemporánea de la universidad de Deusto, Fernando García de Cortázar, afirma en sus escritos que “la violenta noche de los cristales rotos contra los judíos se justificó como homenaje a Lutero, que era feroz antisemita”. Hitler exaltaba a Lutero ya que fue el inductor ideológico de las atrocidades que el Nazismo perpetró contra la población judía alemana y europea en general.

En un artículo del periódico español El País fechado el 2 de noviembre del 2020 se consigna que “La Iglesia protestante de los Países Bajos, que reúne a cerca de dos millones de fieles, en su mayoría calvinistas y luteranos, ha decidido reconocer públicamente, 75 años después de terminar la Segunda Guerra Mundial, que contribuyó a caldear el clima de antisemitismo durante la contienda y no hizo suficiente por ayudar a los judíos perseguidos por los nazis” ¿Tanto tiempo para tan poco? Lamentablemente el Cristianismo Oficial, no confundir con los cristianos en general, ha inducido a sus miembros a odiar a los judíos bajo la falsa acusación de deicidas ¿Acaso alguien puede matar a Dios? Qué barbaridad tan cruel, inhumana e infundada acusación contra los judíos.

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El azar no jugó ningún papel en la elección de la noche reiteradamente denominada como Kristallnacht. La elección estaba premeditada para dar honor a uno de los más feroces, no el único, perseguidores antisemitas de todos los tiempos ¿Exagerado? El resultado de los escritos antijudíos de Martín Lutero excluye toda exageración de las consecuencias históricas que sus diatribas crueles, valga la redundancia, contra los judíos produjeron. Los nazis no tuvieron que forzar a los alemanes a odiar a los judíos ya que habían sido adoctrinados por la Iglesia Oficial Luterana, aquí tampoco confundir con los luteranos, para odiar a los judíos bajo las enseñanzas de su fundador y líder Martín Lutero.

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El reconocido Martín Lutero se había encargado de dejar bien claro su testamento vital de odio contra los judíos y el Judaísmo. En el año 1543, Lutero escribió de puño y letra el mayor tratado antisemita de la historia de la humanidad titulado “Sobre los Judíos y sus Mentiras” Von den Jüden und iren Lügen. Un documento que los nazis usaron, como una especie de libro de texto con tintes religiosos y políticos para justificar y fomentar las políticas salvajes de persecución y exterminio contra la población judía en Alemania, Austria y el resto de Europa.

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El inductor ideológico del exterminio de los judíos viene firmado con sangre por el propio Martín Lutero ¿No sería más preciso llamar a Kristallnacht, la Noche de las Vidas Rotas? Aunque más preciso sería llamar a esa aciaga noche de Kristallnacht La Noche de Lutero. Unas vidas rotas que Lutero sentenció a muerte, muchos siglos atrás, con sus escritos antijudíos. La respuesta está en el viento de la historia y en nuestro corazón. Kristallnacht es el homenaje de Hitler a Lutero y viceversa. Hazlo saber.

Nota del autor: Algunos de los párrafos incluidos en el presente artículos son extraídos de los artículos publicados desde hace años por el mismo autor que considera de especial relevancia para entender a fondo el tema tratado.

José Luis Rodríguez

Periodista

Escritor

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