Luis Czyzewski, tras lo sucedido en Nicaragua: «Señor Capitanich, usted actúa como un militante con título de embajador»

Luis Czyzewski
Luis Czyzewski

Luis Czyzewski, papá de Paola, víctima del atentado a la AMIA, se expresó tras la presencia de Mohsen Rezai en la asunción del presidente de Nicaragua.

Daniel Ortega asumió el lunes por cuarta vez la presidencia de Nicaragua. En realidad es su quinto período, porque en 1981, después de deponer al dictador Anastasio Somoza, se hizo cargo del gobierno como “Coordinador de la Junta Revolucionaria”.

Durante el acto de reasunción, el embajador argentino en aquel país, Daniel Capitanich, compartió la ceremonia junto a un funcionario iraní acusado de ser partícipe intelectual del atentado terrorista a la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA). Se trata de Mohsen Rezai, sobre quien pesa una alerta roja de Interpol.

Ante esta situación, Czyzewski le manifestó a Vis a Vis: «La presencia de un representante iraní en la asunción del presidente de Nicaragua era previsible y fue anunciada previamente. Lo grave fue la presencia y la actitud asumida por el embajador argentino y su pretendida justificación ante las reacciones que esto produjo. Decir que estaba lejos de donde estaba el representante iraní y que no se percató de su presencia es de una torpeza e ingenuidad que asombra».

Además, aseveró: «Cualquiera pudo ver el video del locutor del acto anunciando la presencia de Rezai y los aplausos de la concurrencia. Y el embajador argentino no se dio cuenta. Es increíble. Decir que no sabía quien es Mohsen Rezai parece ser una broma de pésimo gusto para un embajador que representa a nuestro país. Es no estar al tanto de lo que determinó la justicia Argentina con respecto al atentado a la AMIA. Es inadmisible y poco creíble. Decir que en la ceremonia no estuvo cerca del representante iraní es tan absurdo que cuesta entender que son palabras de un embajador argentino».

Y aseguró: «No actuar retirándose de la ceremonia y no reclamar ante el gobierno de Nicaragua es convalidar la presencia de un acusado de asesinar a 85 personas en el atentado a la AMIA».

Luego, le habló a Capitanich: «Señor embajador, al decir lo que dijo y hacer lo que hizo siento que toma a los argentinos por ingenuos. Creo que el cargo de embajador le queda muy grande, más bien usted actúa como un militante con título de embajador. Lo grave es que cuando un embajador hace o dice algo, el que hace o dice es el país que representa. Si usted actúa por su propio convencimiento es grave. Y si actúa de esa manera por orden de la cancillería es gravísimo para el país. Conclusión: estoy convencido de que usted no está a la altura de ser un representante del país».

En carácter de vicepresidente de Asuntos Económicos de la República Islámica de Irán, Rezai encabezó la delegación de Raisi en el acto de Ortega. Sobre él pesa una orden de captura internacional por el atentado terrorista perpetrado en Argentina en 1994, sin embargo el gobierno argentino ni siquiera intentó avanzar con el reclamo para su detención ayer en Managua.

Durante 16 años, Rezai fue uno de los jefes de la Guardia Revolucionaria de la teocracia islámica. Ese período de tiempo incluyó tanto el ataque a la mutual israelita de 1994 como a la embajada de Israel en 1992.

«Con respecto a la reacción del gobierno argentino, me parece que corresponde separarlo en partes. La sola presencia del embajador en ese acto parecería ser la contraprestacion de nuestro gobierno al cambio de actitud de Nicaragua, que primero vetó la candidatura argentina a la presidencia de la CELAC y luego la apoyó. También la reafirmación de que nuestro país es parte del grupo de países que van a contramano de los valores democráticos. La postura de nuestra cancillería de avalar en primera instancia al embajador Capitanich diciendo que en la ceremonia no estuvo junto ni cerca (de Rezai) es de una pobreza y una ingenuidad que sorprende. Está clarísimo que los dos comunicados que emitió fueron resultado de las críticas y no consecuencia de su propia convicción», dijo Czyzewski.

También le apuntó a Santiago Cafiero: «Señor canciller: o la cancillería está ideologizada y actúa en consecuencia o reacciona tarde ante los requerimientos y las críticas de la sociedad. Usted debería tener en cuenta que el tema atentado ala AMIA tiene que estar fuera de concepciones ideológicas o de reacciones tardías y a requerimiento. Es penoso que tengamos que seguir hablando de actitudes cuestionables y poco entendibles después de casi 28 años en que los poderes públicos no le dieron la respuesta a la sociedad frente al asesinato colectivo más importante de nuestra historia».

Para finalizar, afirmó: «Frente a las actitudes de la cancillería y del embajador Capitanich es valorable la reacción no sólo de la comunidad judía y la embajada de Israel, sino de buena parte de la sociedad. Los familiares venimos siendo golpeados por lo sucedido luego del atentado. Este es un golpe más de los muchos que sufrimos. Pero no nos van a debilitar y vamos a seguir luchando por Memoria y Justicia».

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